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Mi Enfoque #402 Febrero 6, 2012

Breve historia del antisemitismo
Los cristianos en el Medio Oriente de hoy
No confundamos opiniones con hechos
¡Oy vey, Jimmy Carter!
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Breve historia del antisemitismo
Mi Enfoque #402. 6 de febrero, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Nota. Este artículo es un breve resumen de la historia del antisemitismo, no una explicación de esa obsesión, ya que es imposible explicar en términos lógicos un odio irracional.

La palabra "Semita" originalmente era un término, utilizado exclusivamente en la clasificación lingüística de los idiomas, para describir un grupo de idiomas de origen común. No se refería a judíos o a otros grupos étnicos. Fue recién en el año 1879 que adquirió el significado de "judíos", cuando el alemán Wilhelm Marr, le antepuso el prefijo "anti" en su libro "El camino de la victoria del germanismo sobre el judaísmo". Debido que otras naciones, incluyendo los árabes, también hablan idiomas clasificados como "semitas", muchos consideran hoy que el vocablo "antisemitismo" no es suficientemente preciso y debería ser reemplazado por "judeofobia".

Sentimientos de xenofobia hacia extranjeros o hacia personas pertenecientes a otros grupos étnicos se encuentran en todos los países. Esta antipatía se expresa  algunas veces en forma hostil, como fue en el caso de los ciudadanos americanos, durante la Segunda Guerra Mundial, que fueron recluidos por el gobierno de Estados Unidos en campos de prisión por el solo hecho de descender de japoneses. Otras veces, como es el caso de los gallegos en Argentina, la xenofobia se expresa con burlas y chistes (inofensivos, según opinión del que los cuenta, pero ofensivos desde el punto de vista de los gallegos).

El antisemitismo va mucho más lejos que la xenofobia. No es una simple antipatía, sino una demonización cuyas consecuencias pueden ser mortales no para el antisemita sino para el objeto de su obsesión. (Esta demonización puede llegar a extremos absurdos y ridículos como sucede en algunos pueblos de la serranía peruana, en los cuales hay pobladores, que, aunque nunca han visto un judío, están convencidos de que tiene cuernos y rabo, al estilo de lo que atribuyen al diablo).

En la antigüedad no existía el antisemitismo. Los romanos consideraban, como lo atestiguan varios autores clásicos, que los judíos, (que constituían cerca del 10% de la población del imperio), tenían creencias absurdas, (¡rezan a un Dios invisible!), eran excéntricos, (¡se niegan a comer la carne de cerdo!), y, peor aún, eran flojos y perezosos, (¡descansan un día cada semana!), pero nunca atribuyeron al judío facultades inhumanas o demoníacas.

La demonización de los judíos empezó cuando los primeros cristianos se separaron del judaísmo, del cual, hasta ese momento, habían sido una secta, y culparon a los judíos de la muerte de Jesús. Al exculpar a los romanos del arresto y muerte de Jesús, y atribuir la responsabilidad de esos hechos a los judíos, los cristianos tuvieron un doble objetivo: evitar atacar y ofender a las autoridades romanas, y, simultáneamente, consolidar su separación del judaísmo, al cual, desde ese momento y durante los siguientes dos milenios, consideraron enemigo de la nueva religión por no aceptar la divinidad de Jesús. El antisemitismo, expresado en términos religiosos, ("judíos deicidas") se originó en las páginas de los Evangelios, especialmente en el Evangelio de Juan, donde se acusa a los judíos de ser hijos del diablo, (Juan 8:44).

El antisemitismo, basado en la religión, causó cientos de miles de muertes, conversiones forzosas, y expulsiones durante los siguientes 15 siglos. Pero, paradójicamente, fue la última conversión forzosa masiva de la historia, la que causó que el antisemitismo sufra una mutación, de religioso a racial. Fue en España, a fines del siglo 15, cuando los reyes católicos Fernando e Isabel ofrecieron a los judíos, que habían vivido durante siglos en la península ibérica, una alternativa: la conversión o la expulsión. Gran parte de los judíos escogieron la expulsión, pero otros aceptaron convertirse. Los españoles sospecharon que los "nuevos cristianos", gente que había sido convertida por la fuerza, probablemente no eran sinceros en sus nuevas creencias, y para discriminar contra ellos inventaron la fórmula de "limpieza de sangre", que consistía en exigir a los aspirantes que deseaban ingresar a universidades, ejército, puestos en el gobierno, y otras instituciones, el requisito de descender de "cristianos viejos". Con esto se creó el antisemitismo racial, para el cual no interesan las creencias religiosas, sino el origen étnico de la persona.

Durante los siguientes siglos, la religión gradualmente fue perdiendo en Europa la fuerza e influencia que había tenido durante la Edad Media. Los antisemitas abandonaron sus argumentos religiosos, (ya considerados absurdos por gente culta y educada) y los sustituyeron con argumentos raciales, atribuyendo a los judíos características negativas innatas e incambiables. El antisemitismo racial llegó al máximo en la primera mitad del siglo 20, cuando los nazis decidieron que los judíos eran tan inferiores que no tenían derecho a vivir, y pusieron en práctica "la solución final", logrando exterminar a la tercera parte del pueblo judío.

El antisemitismo racial cayó en el desprestigio después de que se hicieran públicos los horrendos crímenes de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, pero esto no impidió, por ejemplo, que antisemitas polacos masacraran a judíos en Kielce, el 4 de julio de 1946, un año después del final de la guerra.

Los antisemitas, desprovistos de los argumentos religiosos y raciales que habían usado anteriormente como pretexto para su odio irracional, decidieron usar argumentos ideológicos, para lo cual asumieron como propio el lado palestino en el conflicto árabe-israelí les sirve como objetivo doble: por un lado se congracian con los árabes a quienes compran el petróleo, y por otro lado, pueden expresar, y, a la vez esconder, "decentemente" sus sentimientos antisemitas, exigiendo la desaparición de Israel "por ser un Estado ilegítimo, genocida, practicante de limpieza étnica, opresor, imperialista y colonialista". El sionismo, movimiento de independencia nacional judía, fue condenado como racista por votación mayoritaria de las Naciones Unidas.

Los antisemitas no se contentan con encontrar nuevos argumentos para respaldar su odio sino que, cuando lo consideran útil, reciclan antiguos libelos:

• La acusación medieval de que los judíos mataban a niños cristianos para usar su sangre en la preparación de la matzá de Pesaj fue modernizada.  En el año 2009 un periódico sueco publicó artículos acusando a soldados israelíes de matar palestinos para vender sus órganos.

• El infame panfleto, Los protocolos de los Sabios de Sion, burda adaptación rusa de un librito satírico francés que atacaba a Napoleón III, fue actualizado por los eruditos profesores John Mearsheimer, de la Universidad de Chicago, y Stephen Walt, de la Universidad de Harvard en su libro, El lobby israelí y la política exterior de los Estados Unidos, publicado en el año 2007. Los dos autores acusan al lobby israelí de influenciar la política exterior americana con efectos negativos para los Estados Unidos.
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Los cristianos en el Medio Oriente de hoy
Mi Enfoque #398, 6 de febrero, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Los habitantes de los territorios conquistados por los árabes en el Medio Oriente eran predominantemente cristianos. Los conquistadores "arabizaron" a sus nuevos súbditos, imponiéndoles su idioma y su cultura. La gran mayoría de la población se convirtió al Islam o fue obligada a convertirse, pero hubo quienes se resistieron, y no abjuraron de su religión cristiana. Sus descendientes continúan viviendo en el Medio Oriente, árabes en todo sentido excepto en su religión. Los árabes cristianos, quienes, durante siglos fueron tolerados como dhimmis, (denominación de los cristianos y judíos que vivían en Estados islámicos, en posición social inferior, con limitación de ciertos derechos y obligación de pagar impuestos especiales), hoy sienten que están en peligro y que necesitan emigrar.

En Túnez, país donde comenzó la ola de rebeliones a las cuales se les dio el optimista nombre de "Primavera árabe", los 22,000 católicos que viven allí están alarmados porque los líderes de la revolución pretenden basar la nueva constitución en la Shaaría, (sistema musulmán de leyes teocráticas).

En Afganistán todas las iglesias han sido demolidas, y no se permite la construcción de nuevas iglesias.

En Irak dos terceras partes de la población cristiana han abandonado el país en los últimos años debido a la campaña de bombas en cerca de 60 iglesias y asesinatos de sacerdotes.

En Siria, durante el actual levantamiento, los cristianos, que constituyen 10% de la población, han sido víctimas de asesinatos, violaciones y secuestros.

En Egipto, donde los ocho millones de cristianos, (llamados coptos, descendientes de los antiguos egipcios, constituyen algo más del 10% de la población del país), son hoy víctimas de bombas y ataques, están emigrando debido al temor de que el recientemente elegido Parlamento tiene una absoluta mayoría de extremistas islámicos imponga la Shaaría.

En Arabia Saudita está prohibida la construcción de iglesias, y la conversión del Islam al cristianismo se considera un crimen.

En los territorios bajo el control de la Autoridad Palestina los cristianos también están emigrando. En Belén, ciudad con mayoría cristiana hasta hace un tiempo, hoy son minoría. En Gaza son contados los cristianos que aún viven allí.

La única nación en el Medio Oriente donde la población árabe cristiana ha aumentado es Israel, de 34,000 árabes cristianos en el año 1948 a 140,000 hoy, a quienes hay que añadir los 300,000 inmigrantes rusos cristianos que han llegado en las últimas décadas.

Estas estadísticas no han pasado desapercibidas para diversas instituciones cristianas en el extranjero, que han reaccionado en la forma que consideran más apropiada:

• La Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos, en julio del 2004, decidió retirar todas sus inversiones de compañías que operan en Israel.

• La Asamblea de Toronto de la Iglesia Unida de Canadá decidió, en el año 2003, boicotear todos los artículos producidos por asentamientos judíos en Judea y Samaria.

• El sínodo de la Iglesia de Inglaterra votó por retirar sus inversiones de Israel.

• La Iglesia Metodista Británica decidió en junio del 2010 boicotear todos los artículos producidos por asentamientos judíos en Judea y Samaria.

• El World Council of Churches, que representa a 560 millones de cristianos, ha pedido que se boicoteen los artículos producidos en los asentamientos.

• La Conferencia de Obispos Católicos del Medio Oriente, en octubre del 2010, en Roma, pidió a las Naciones Unidas que haga lo posible por dar fin "a la ocupación de territorios palestinos".
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No confundamos opiniones con hechos
Mi Enfoque #398, 6 de febrero, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

El senador americano Daniel Patrick Moynihan (1927-2003) dijo una vez Everybody is entitled to his own opinions, but not to his own facts, ("Todos tenemos derecho a nuestras propias opiniones pero no a nuestros propios hechos"), y ese justamente es uno de los problemas que caracterizan al conflicto del Medio Oriente entre árabes y judíos: el público en general confunde opiniones personales con hechos. Aquí van algunos ejemplos:

Opinión  
La Cerca de Seguridad, que Israel ha construido, es llamada por antisemitas, (el ex presidente Jimmy Carter, el arzobispo Desmond Tutu, y otros), "Muro del Apartheid", y lo comparan con el Muro de Berlín.
Hecho 
Desde 1967 y durante las siguientes décadas no existió cerca que dividiese Israel de Judea y Samaria. Todos, árabes y judíos, transitábamos libremente, sin barreras, por todo el país, hasta que terroristas suicidas palestinos entraron a las ciudades israelíes y causaron más de mil muertos y miles de heridos durante la Guerra del Terror iniciada por Arafat en el año 2000, que duró hasta su muerte en el año 2004. La construcción de la Cerca fue la solución más acertada, la más pacífica y la más exitosa, para evitar la infiltración de los terroristas suicidas. Desde que existe la Cerca el número de atentados suicidas ha bajado notablemente casi a cero.

Opinión  
Israel ocupa territorios palestinos desde la Guerra de los Seis Días (junio 1967).
Hecho 
Nunca existió un Estado palestino en esos territorios, los cuales, desde la época bíblica, se llaman Judea y Samaria. La Guerra de 1967 comenzó cuando Nasser cerró el Estrecho de Tirán a las embarcaciones que viajaban al puerto israelí de Eilat, lo cual constituyó casus belli (motivo de guerra). El rey Hussein de Jordania se unió a Nasser. Los territorios de Judea y Samaria, que cayeron bajo el control de Israel, nunca habían sido un Estado independiente. Durante cuatro siglos, hasta 1918, fueron una provincia turca. Hasta el año 1948 fueron parte del Mandato Británico. Y hasta 1967 fueron parte de Jordania, anexión que sólo Jordania y Gran Bretaña reconocieron. 

Opinión  
Israel es un Estado ilegal
Hecho 
El derecho de los judíos a su Estado en la Tierra de Israel se basa, no sólo en hechos históricos, (los judíos durante mil años tuvieron un Estado con su capital Jerusalén), sino en decisiones legales de la Liga de las Naciones, que entregó a Gran Bretaña un mandato sobre el Hogar de la Nación Judía, y de las Naciones Unidas, que aprobaron el plan de partición que creó el Estado de Israel.

Opinión  
Israel es un Estado genocida, (que extermina a poblaciones).
Hecho 
Al final de la Guerra de Independencia de Israel quedaron alrededor de 150,000 árabes en territorio israelí. Hoy son diez veces más. Su porcentaje de crecimiento, 3.4% al año, es uno de los más altos del mundo, y más alto que el de los países árabes vecinos, (2.8% en Siria y Jordania, y 2.1% en Egipto). (El porcentaje de aumento de la población en la Ribera Occidental y Gaza es mayor aún).
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¡Oy vey, Jimmy Carter!
Mi Enfoque #398, 6 de febrero, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

¡There you go again!      Ronald Reagan a Jimmy Carter en el debate presidencial en 1980

Deseo explicar el significado de la frase oy vey para los que no son expertos en el idioma yiddish. Es una exclamación que denota exasperación. Hay dos teorías sobre su origen. Una, que viene del alemán, au (exclamación de dolor) y weh (aflicción). La segunda teoría dice que viene de la Biblia, donde la palabra oyvey aparece en el Segundo Libro de Samuel, capítulo 12, verso 14, (y también en otros lugares) y significa "mis enemigos".

Los dos significados son aplicables, desde el punto de vista israelí, al ex–presidente Jimmy Carter. Este individuo, desde que, por el fracaso de su gestión presidencial, no fue reelegido presidente de los Estados Unidos, ha dado rienda suelta a la expresión de su antisemitismo en libros, conferencias y declaraciones. En 1985 publicó un libro La sangre de Abraham, sobre el conflicto del Medio Oriente, lleno de odio virulento contra Israel y tergiversaciones, por no decir falsedades. Escribió que Israel había atacado a Jordania en la Guerra de los Seis Días, cuando la verdad histórica es justo lo contrario. Atribuyó la creación de la OLP, (Organización de Liberación de Palestina) al "aumento de la agresión israelí a las tierras y derechos de los árabes), haciendo caso omiso de lo que la misma OLP declara, "que la razón de su fundación fue la partición de Palestina y la creación ilegal de Israel".

El título del libro que publicó en el año 2006, Palestina, paz y no apartheid, y la ilustración de la cubierta, (Carter mirando a la Cerca de Seguridad desde el lado palestino), tácitamente acusan a Israel de practicar apartheid, e informan, sin necesidad de leerlo, los prejuicios que el autor tiene contra el Estado judío. Leerlo, confirma con creces esa impresión.

La revista Time publicó hace unos días, (edición del 30 de enero, 2012) una entrevista a Jimmy Carter, que completamente modificó mi opinión respecto al nivel de inteligencia que yo atribuía a Carter:

Entrevistador  ¿Qué piensa usted sobre lo que significa el progreso nuclear de Irán?
Jimmy Carter Bueno, los líderes religiosos de Irán han dado su palabra de honor de que no fabricarán bombas nucleares. Pero, aún si estuviesen mintiendo, yo no lo considero una gran catástrofe, porque sólo tendrían una o dos. Israel tiene 300.

Yo le hubiera hecho a Carter las siguientes preguntas:

¿Usted realmente cree en la "palabra de honor" de un régimen fanático y dictatorial que apresa y mata a sus opositores?

¿Usted cree que si Irán produce una o dos bombas atómicas no las usaría para borrar del mapa a Israel, como sus dirigentes, en más de una ocasión, han prometido hacer?

¿Usted cree que si Irán bombardea Israel con "sólo" una o dos bombas atómicas, lo cual causaría la muerte de millones de personas, esto no sería una "gran catástrofe"?

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