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Mi Enfoque #428, Agosto 9, 2012

Israel frustra ataque terrorista en la frontera con el Sinai
Entrevista a Mahmoud Abbas
Un triunfo pequeño
Actitud respecto a Israel: Diferencias entre el mundo académico Occidental y el mundo académico Oriental
Un estudio genético confirma el origen común de los judíos
Capitulo de un libro en preparación
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Israel frustra ataque terrorista en la frontera con el Sinai
Mi Enfoque #428, 9 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

El 18 de agosto del año pasado un grupo de terroristas islámicos fanáticos, logró infiltrarse en Israel a través de la frontera con el Sinai. Dispararon a vehículos civiles, mataron matar a ocho personas e hirieron a más de 30.

Este año, pocos días antes del aniversario del atentado del 2011, terroristas, (o, "supuestos terroristas" como los llama el diario El Observador de Uruguay en un artículo que un amigo tuvo la gentileza de enviarme), trataron de repetir sus acciones del año pasado con la diferencia de que esta vez primero mataron a quince soldados egipcios en una base egipcia se apoderaron de dos jeeps, los cargaron de explosivos y se dirigieron hacia el cruce de Kerem Shalom que es compartido por Israel, Egipto y los palestinos de Gaza. Uno de los vehículos explotó en el cruce, y el otro logró pasar. Se produjo una batalla de 15 minutos entre los terroristas y los soldados israelíes. El resultado fue seis terroristas muertos, y ninguna baja entre los israelíes.

La reacción del gobierno egipcio fue tratar de cerrar los mil túneles que unen al Sinai con Gaza y que son utilizados por contrabandistas para introducir mercadería, armamento y explosivos a Gaza, y por terroristas palestinos para pasar al Sinai y de allí tratar de atacar a Israel. También, por primera vez desde la Guerra de Yom Kippur en 1973, aviones de guerra egipcios volaron sobre el Sinai (se presume que fue con autorización de Israel ya que esa acción viola el Tratado de Paz israelí-egipcio) y bombardearon bases de terroristas.

La reacción del público egipcio fue distinta. Una muchedumbre se aglomeró frente a la Embajada israelí acusando a Israel de haber organizado el atentado terrorista. Los dirigentes de Hamás también acusaron de lo mismo a Israel*.

*  Hace algunas semanas el cuñado (esposo de la hermana) de Ismail Haniyeh, Primer Ministro de Gaza, sufrió un ataque al corazón que lo puso al borde de la muerte, y que no podía ser tratado por los médicos palestinos. Israel autorizó que fuese atendido en un hospital israelí, donde los médicos israelíes le salvaron la vida. Esto no ha impedido que Haniyeh siga exigiendo la destrucción de Israel, lo cual demuestra que es "un hombre de férreos principios" para quien un sentimiento familiar o de gratitud carece de importancia si contradice su obsesión de destruir a Israel.

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Entrevista a Mahmoud Abbas
Mi Enfoque #428, 9 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Falacia Circular:  Ocurre cuando uno asume como premisa la conclusión que desea alcanzar

Los palestinos han anunciado su intención de presentar una solicitud a la Asamblea General de las Naciones Unidas el 27 de setiembre para que Palestina sea reconocida como un Estado observador no miembro de las Naciones Unidas, el mismo status que tiene el Vaticano. Esto significaría un reconocimiento a sus demandas de tener un Estado en la Cisjordania, en Jerusalén Oriental y en Gaza.

Un voto aprobatorio de una simple mayoría de los 193 miembros de las Naciones Unidas es suficiente para lograr su propósito. Una vez que lo haya conseguido, la Autoridad Palestina pedirá al Consejo de Seguridad ser miembro completo.

Mi Enfoque solicitó imaginariamente a Mahmoud Abbas, Presidente de la Autoridad Palestina, que le responda algunas preguntas, y el Presidente gentilmente aceptó.

Mi Enfoque ¿Es cierto que usted pedirá a la Asamblea General de las Naciones Unidas que otorguen a Palestina el status de Estado No Miembro?

Mahmoud Abbas Efectivamente es cierto. Pienso hacerlo el 27 de setiembre.

Mi Enfoque ¿Es cierto que el Acuerdo de Oslo claramente prohíbe que la Autoridad Palestina realice acciones unilaterales como la que usted piensa hacer?

Mahmoud Abbas Totalmente cierto.

Mi Enfoque ¿Entonces porque lo hace, si esa acción constituye una violación del Acuerdo de Oslo, que podría resultar en la anulación del Acuerdo?

Mahmoud Abbas No tenemos otra alternativa, ya que no se están realizando negociaciones con los israelíes.

Mi Enfoque ¿Y por qué no hay negociaciones con los israelíes?

Mahmoud Abbas Porque nosotros nos negamos a negociar con los israelíes.

Mi Enfoque ¿Y por que se niegan ustedes a negociar con los israelíes?

Mahmoud Abbas Por que preferimos imponer nuestra solución al conflicto mediante una acción unilateral sin necesidad de negociaciones. En este caso sería una votación en la Asamblea General donde tenemos mayoría asegurada.

Mi Enfoque Permítame resumir su explicación para ver si le he entendido. Debido a que no tiene otra alternativa la Autoridad Palestina violará el Acuerdo de Oslo (que establece que la solución al conflicto debe ser negociada y no impuesta unilateralmente por una de las partes). No tiene otra alternativa debido a que no hay negociaciones. No hay negociaciones porque ustedes se niegan a tenerlas ya que prefieren imponer una solución unilateral.

Mahmoud Abbas ¡Exacto!

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Un triunfo pequeño
Mi Enfoque #428, 9 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

El primer paso del objetivo de los que odian a los judíos y a Israel es la destrucción del Estado Judío. Luego, una vez que los judíos nuevamente se encuentren indefensos―como lo estaban antes de la creación del Estado de Israel―el objetivo final, (o, utilizando la frase nazi, "la solución final" a lo que los antisemitas consideran es el "problema judío"), es la eliminación del pueblo judío, sea por genocidio, como lo intentan los clérigos islamo-fascistas que gobiernan Irán, o por algún otro método menos sangriento, como, por ejemplo, (cuando los adelantos en tecnología espacial lo permitan), enviar a los judíos en naves espaciales a algún otro planeta, o, mejor aún, a alguna lejana galaxia a muchos años luz del Sistema Solar.

La táctica inicial de los que odian a los judíos es delegitimizar el derecho del pueblo judío a tener un Estado independiente como lo tienen otras naciones. Con este fin los árabes mantienen a los descendientes de los refugiados palestinos en escuálidos y miserables campos, se niegan a otorgarles la nacionalidad de los países donde han nacido, y les prohíben ejercer numerosas profesiones. Con el mismo fin, los antisemitas acusan a Israel de practicar el apartheid, y de ser un Estado neo-nazi, racista y anti-democrático. Otra de sus tácticas es pretender que la capital de Israel no es Jerusalén.

Uno de los practicantes de esta modalidad anti-sionista, (por no decir anti-semita) es el periódico británico de izquierda, The Guardian, que en forma terca niega, contra toda evidencia, que Jerusalén sea la capital de Israel y atribuye ese status a Tel Aviv. En una oportunidad, en un artículo, por error o por descuido, el periódico mencionó a Jerusalén como capital del Estado Judío. Al día siguiente pidió disculpas por su "equivocación", diciendo: "La Guía de Estilo de The Guardian no reconoce a Jerusalén como capital de Israel, sino a Tel Aviv.".

Una ONG (Organización No Gubernamental) israelí, Honest Reporting, presentó una queja formal a la Comisión de Quejas de Prensa de Gran Bretaña, pero, para su desilusión, no para su sorpresa, la Comisión le dio la razón al periódico, ya que "Tel Aviv es la capital de Israel."

Honest Reporting declaró que no aceptaba esa decisión y que haría juicio. Este argumento convenció a la Comisión a anular su decisión, y al periódico The Guardian no le quedó otro remedio que cambiar su Guía de Estilo y aceptar, a regañadientes, que Jerusalén es la capital del Estado Judío.

Un triunfo pequeño, pero importante, en la batalla contra la delegitimización de Israel.

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Actitud a Israel: Diferencias entre el mundo académico Occidental y el mundo académico Oriental
Mi Enfoque #428, 9 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Oh, el Este es el Este, y el Oeste es el Oeste, y ambos nunca se encontrarán
(Balada del Este y del Oeste de Rudyard Kipling)

Es muy interesante el contraste que existe entre la actitud del mundo académico del Occidente hacia Israel, y la del mundo académico del Oriente.

En las universidades del Occidente, (Europa, Canadá, Estados Unidos) hay una antipatía generalizada a Israel, con constantes peticiones―apoyadas por académicos israelíes anti-sionistas como Ilan Pappe, ex–profesor de la Universidad de Haifa, Neve Gordon, profesor de la Universidad Ben Gurión, y numerosos otros profesores de esas mismas universidades, de la Universidad de Tel Aviv, y de la Universidad Hebrea de Jerusalén―de boicotear a las universidades israelíes, celebraciones del Festival Anual de Odio a Israel, (oficialmente llamado "Semana del Apartheid Israelí") disturbios contra conferencistas israelíes y no israelíes que tienen la audacia de hablar a favor de Israel y actos de discriminación y hasta de violencia contra estudiantes judíos.

En el mundo académico del Oriente ocurre todo lo contrario. No sólo no existe el antisemitismo, sino que hay una gran simpatía a Israel, profunda admiración y un franco deseo de emulación. En China, por ejemplo, una de las principales universidades de Beijing, la Universidad de Economía Internacional y Negocios, ha establecido un departamento de Estudios del Judaísmo y de la Economía Israelí. El decano de la nueva facultad es Shia Jianjun, que a la vez se desempeña como Presidente de la Universidad. Los alumnos tendrán la oportunidad de estudiar el desarrollo de la economía del Estado Judío, las causas de su éxito en la alta tecnología, su cultura económica, el aspecto político de la economía israelí y las principales personalidades en la historia económica de Israel.

En otra importante universidad, la Universidad de Relaciones Exteriores, situada también en Beijing, se dan cursos del idioma hebreo y de la cultura judía.

En el Japón, país cuya economía está a la deriva desde hace dos décadas, hay un creciente interés por Israel, a pesar de las grandes diferencias en cultura y temperamento que existen entre israelíes y japoneses. Los japoneses buscan armonía a toda costa, los israelíes disfrutan de una buena discusión, con alto nivel de decibeles los japoneses planean cada paso con gran cuidado, los israelíes improvisan los japoneses son reservados y formales, los israelíes son el epítome de la informalidad y jutzpá los japoneses tienen gran respeto hacia sus superiores jerárquicos, los israelíes carecen de esa cualidad.

El éxito internacional de las empresas israelíes ha despertado interés en Japón por aprender como apoya el gobierno israelí a las nuevas empresas disminuyendo sus impuestos, anulando trámites burocráticos e incentivando las inversiones.

En Corea del Sur, el tercer gigante económico del Oriente, está ocurriendo algo inaudito: el Talmud es hoy parte del currículo de las escuelas del país, según lo declaró el embajador coreano en Israel, Ma Young-Sam. Se dice que en casi todas las casas en Corea del Sur hay una traducción del Talmud al coreano. Esto, según lo explicó el embajador, se debe a que los coreanos están impresionados del alto porcentaje, fuera de toda proporción al número de judíos en el mundo, de científicos judíos que han recibido el Premio Nobel, y tratan de entender cual es el secreto. Llegaron a la conclusión de que uno de los secretos es el estudio del Talmud, y, por lo tanto creen que, si se enseña Talmud en los colegios coreanos, los niños se volverán genios.

¿A que se debe la antipatía a Israel que existe en el mundo académico del Occidente?,

¿Cómo se explica la simpatía y admiración a Israel que sienten los principales países del Oriente?

Una posible respuesta a ambas preguntas se encuentra en las diferencias históricas de las religiones. En el Mundo Occidental, donde predomina el Cristianismo, la fe religiosa, durante siglos, tuvo como principal ingrediente teológico el antisemitismo. Hoy, la religión ya no juega un rol preponderante en el Occidente, pero el odio al judío continúa, y se expresa en términos económicos y políticos.

En contraste, en el Mundo Oriental, donde predominan el budismo, el shintoismo y el taoismo, religiones que ponen gran énfasis en la tolerancia, el odio al los judíos nunca fue parte de su teología.

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Un estudio genético confirma el origen común de los judíos
Mi Enfoque #428, 9 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Un profesor israelí de la Universidad de Tel Aviv, Shlomo Sand, publicó en el año 2009 un libro que fue un gran éxito de ventas, especialmente en Europa. Su título, La Invención del pueblo judío, de por si justificó su popularidad. Shlomo Sand, profesor de historia, cinematografía y cultura francesa, (sin experiencia en historia judía), niega en su libro que exista un pueblo judío, y, por lo tanto, rechaza el derecho de los judíos a tener un Estado, ya que según él los judíos de hoy son descendientes de conversos y no de los israelitas que habitaban Israel en los tiempos bíblicos.

Un grupo de expertos en historia genética de la Facultad de Genética de la Escuela de Medicina Albert Einstein de Nueva York, ha publicado en estos días el resultado de un estudio científico de 509 judíos en 15 poblaciones distintas del norte de África, comparándolos con 114 individuos no judíos de la misma región. El resultado demostró que los antecesores de los judíos del norte de África descienden de judíos originarios de Israel que se establecieron en África hace más de 2,000 años, y que formaron poblaciones que se mantuvieron genéticamente separadas del resto de la población durante dos milenios.

Anteriormente, los mismos expertos genéticos demostraron que los judíos sefarditas de Grecia y Turquía, los judíos askenazitas de Europa Oriental, y los judíos de Irán, Irak y Siria, tienen más genes en común entre ellos que los que tienen con las poblaciones de las regiones que habitan.

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Capítulo de un libro en preparación
Mi Enfoque #428, 9 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Aquí les adjunto un capítulo (no es el primero del libro) de una novela que estoy escribiendo, basada en el relato bíblico de la vida del Rey David. Espero terminarla dentro de algunos meses. Si alguien tiene el tiempo y la oportunidad de enviarme un comentario o una crítica, lo leeré con mucho aprecio.

David lucha contra Goliat - relatado por Eliab, hermano mayor de David

¿Qué desean? ¿Que les cuente como mi hermano David mató al filisteo Goliat? En los últimos 50 años debo haber contado esa historia más de mil…. no, más de diez mil veces. Una vez más que importa.
Los eventos de ese lejano día en el valle de Elah los tengo grabados en mi mente, como si hubiesen ocurrido hoy.
Unas semanas antes, un oficial de Saúl había llegado a Belén y convocado a todos los jóvenes del pueblo, mayores de 20 años, a que se presenten en la Plaza del Altar. Yo y mis hermanos, Abinadab y Shimeah―los que me seguían en edad―estuvimos allí a la hora indicada. El oficial, un hombre alto y grueso, ya estaba parado sobre el montículo del Altar. Estaba vestido con una prenda que le dejaba descubiertos el hombro derecho y el brazo, mientras que el brazo izquierdo lo tenía cubierto hasta el codo. Debajo llevaba una túnica con bordados geométricos. La cabeza la tenía cubierta por un gorro que cubría sus cabellos pero no sus oídos.
"¡Jóvenes de Belén! He venido a reclutar soldados para el ejército. El Rey Saúl los necesita. Los filisteos han ocupado Soco, un pueblo que pertenece a la tribu de Judah, y establecido su campamento en Efes Damín, entre Soco y Azeka. Nuestro ejército está acampado frente a ellos, en el Valle de Elah," anunció el oficial.
Todos lo escuchábamos con gran atención. 
"Si alguno de ustedes ha construido una casa nueva y aún no se ha mudado a ella, puede irse. Si muere en la batalla, no queremos que otro la disfrute", declaró el oficial.
Cinco jóvenes se fueron.
"Si alguno de ustedes ha plantado un viñedo y aún no ha comido de sus uvas, puede irse. Si muere en la batalla, no queremos que otro las coma."
Un grupo de los muchachos se fue.
"Si alguno de ustedes se ha comprometido con una mujer y aún no se ha casado, puede irse. Si muere en la batalla, no queremos que otro se case con ella."
Tres o cuatro se fueron.
 "¿Alguno de ustedes es miedoso y cobarde? ¡Que se vaya de aquí para no contagiar su cobardía a otros!"
Los pocos jóvenes que aún quedaban en la Plaza se fueron, y quedamos unicamente yo y mis dos hermanos.
El oficial nos acompañó a nuestra casa para que pudiésemos despedirnos de nuestros padres y hermanos menores, y, más importante aún, para recoger cuchillos y hondas que nos sirviesen de armas, ya que era sabido que el Rey Saúl no tenía dinero para proveer de armamento a sus soldados. (Unos años antes, en la batalla de Mikmas los únicos israelitas que cargaron espada y lanza fueron Saúl y su hijo Jonathan).
Hoy, cuando los filisteos son humildes vasallos del Rey Salomón, vencidos y conquistados, es difícil creer que durante el reinado de Saúl eran los enemigos más peligrosos de Israel. Formaban una confederación de cinco ciudades, Gaza, Ekron, Gath, Ashkelon y Ashdod, en la costa del Gran Mar.
Al llegar al Valle de Elah vimos que los ejércitos, el nuestro y el de los filisteos, estaban en dos montes, uno frente al otro, separados por un valle.
Poco rato después de llegar al campamento israelita vimos a un soldado filisteo, un hombre gigantesco―tres o cuatro cabezas más alto que el Rey Saúl, que era considerado el hombre más alto de Israel―bajar al valle. En la cabeza llevaba un casco de bronce, el pecho estaba cubierto por una gruesa coraza de bronce, las piernas las tenía protegidas con polainas de bronce, cargaba una jabalina sobre el hombro, y llevaba una espada ceñida a la cintura. El asta de su lanza era más grande que el rodillo de un telar, y terminaba en una inmensa punta de hierro. Detrás de él iba su escudero.
El filisteo llegó al centro del valle, y gritó con voz estentórea, "¡Soy Goliat de Gath!, Desafío  a una lucha a muerte a cualquiera de ustedes. Si el valiente que esté dispuesto a pelear conmigo me mata, seremos vuestros servidores. Pero si yo lo mato, ustedes serán nuestros esclavos y nos servirán. ¡Elijan a alguien que pelee conmigo!"
Esperó que alguien bajase a pelear con él, y luego, al ver que ningún soldado israelita bajaba del monte, regresó al campamento filisteo. En la tarde volvió a bajar, repitió todo lo que había dicho en la mañana, con el mismo resultado: los soldados israelitas temblaban de miedo y nadie aceptaba el desafío del filisteo.
(No quiero ofender a ninguno de los presentes, pero creanme, también ustedes, si hubiesen estado allí, no habrían bajado al valle a pelear contra el gigante. Habría sido un suicidio.)
Durante los treinta o cuarenta días siguientes escuchamos mañana y tarde al filisteo desafiándonos e insultándonos. Un día, mientras el filisteo estaba gritando en el medio del valle, vimos llegar a David, el menor de mis hermanos, enviado por mi anciano padre, Ishai ben Obed, que estaba preocupado por nosotros. Traía una bolsa llena de trigo tostado, diez panes y diez quesos. Al vernos, corrió adonde nosotros y nos abrazó.
"El trigo y los panes son para ustedes, pero mi padre me ha dicho que entregue los quesos al capitán de vuestro batallón", nos dijo David.
Abinadab y Shimeah me miraron, yo los miré a ellos, y los tres rompimos a reír a carcajadas. ¡Era típico de nuestro padre querer congraciarse con gente que estaba en posición de hacer favores a él o a la familia!
"¿Qué es lo que está diciendo el soldado filisteo?", nos preguntó David.
"Está desafiando a un duelo con cualquiera de nuestros soldados. Hasta ahora ningún soldado ha aceptado, a pesar de que Saúl ha anunciado que dará grandes riquezas al que logre matar al filisteo. El rey también le entregará su hija como esposa y anulará todos los impuestos que paga su familia", le expliqué.
"Yo estoy dispuesto a luchar contra el filisteo", exclamó David, con esa jutzpá que tuvo desde niño, y que a mí siempre me causó cólera.
"¿Para qué has venido? ¿Con quien has dejado esas pocas ovejas que cuidas? Te conozco demasiado bien. Eres un fanfarrón, un atrevido y mal intencionado. Seguro que has venido para ver la batalla," le grité, sin poderme contener.
"¿Qué he hecho ahora? Sólo estaba preguntando," se quejó David,  con ese tono de voz con el que me respondía cada vez que yo lo amonestaba.
David volteó la cara y le dijo a un soldado vecino que él estaba dispuesto a luchar contra el filisteo. El soldado lo tomó del brazo y lo llevó al rey que estaba en la carpa real a poca distancia. Yo los seguí, riendo para mis adentros, imaginando la burla que le harían el rey y sus comandantes.
Imagínense mi sorpresa cuando Saúl, en vez de ordenar inmediatamente al muchachito que deje de hablar tonterías y regrese a su casa, lo trató con respeto y seriedad.
"No puedes pelear contra el filisteo. Tu eres muy joven, y él es un guerrero experimentado," le dijo el rey.
"Tu siervo cuida las ovejas de su padre, y las defiende de osos y leones. En una ocasión un oso trató de llevarse un cordero del rebaño. Fui tras él, lo golpeé, hice que suelte el cordero, y cuando trató de atacarme lo seguí golpeando hasta matarlo. He matado leones y osos, y este filisteo incircunciso morirá igual que esos animales porque ha desafiado al ejército del Dios viviente", dijo David.
Saúl, que en 40 días no había recibido una oferta similar, no perdió tiempo y le colocó a David un casco de bronce y su coraza personal.
"Anda y que Dios te acompañe", le dijo a David
David se ciñó la espada y trató de caminar, pero lo hizo con gran dificultad.
"No puedo ir con todo esto encima. No estoy acostumbrado," dijo David, y se sacó el casco, la coraza y la espada.
Fue a un riachuelo cercano, escogió cinco piedras lisas, las miró una a una, y las metió en su bolsa de pastor. Luego, con su cayado de pastor en la mano, bajó al valle, donde el filisteo continuaba gritando.
El filisteo miró a David con una expresión de incredulidad, creyendo que David quería luchar con el palo contra su espada.
"¿Acaso soy un perro, que vienes con palos? Malditos sean tu y todos tus dioses," dijo el filisteo con desprecio.
David se detuvo un momento y se quedó mirándolo en silencio.
"Ven a mi, y daré tu carne a las aves del aire y a las fieras del campo," gritó el filisteo.
David empezó a hablar. Su voz llegaba clara y nítida hasta la cumbre del monte donde estábamos el Rey Saúl, sus comandantes, y yo, presenciando lo que ocurría abajo en el valle. En ese momento me di cuenta, para mi gran sorpresa, que en realidad yo no conocía a mi hermano. El muchachito, que sólo servía para cuidar unas cuantas ovejas, se había tornado en esos pocos minutos en un adolescente que, sin temor, se enfrentaba al gigante filisteo.
"¡Filisteo de mierda! Te crees muy fuerte porque vienes a mí con espada, lanza y jabalina, pero no sabes lo que te espera. Yo vengo en nombre de Dios Todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a los que has desafiado. Te mataré y te cortaré la cabeza. Las aves del aire y las fieras del campo comerán los cuerpos de los filisteos, y todo el mundo sabrá que el Dios de Israel salva sin necesidad de espada ni lanza," gritó David.
El filisteo avanzó hacia David. El muchacho tiró el cayado al suelo, metió la mano en su bolsa, sacó una piedra y con su honda la lanzó a la cabeza del gigante. La piedra hirió al filisteo en la frente y el hombre cayó pesadamente al suelo. David corrió hacia él, agarró la espada del guerrero caído, la desenvainó, y, ante el asombro de ambos ejércitos, le cortó la cabeza.
Inmediatamente se alzó un clamor de victoria en el lado israelí que se hizo aún más ruidoso cuando los soldados israelitas vieron que los filisteos huían.
El rey Saúl dio orden de tocar el shofar, señal de ataque, y los soldados israelitas bajaron corriendo del monte, atravesaron el valle y persiguieron a los filisteos, algunos dicen hasta las puertas de Ekron. El camino, desde Shaaraim hasta Gath y Ekron, quedó cubierto de filisteos muertos. Los soldados israelitas, al regresar, saquearon el campamento abandonado por los filisteos.
Vi que el rey Saúl hablaba con su primo, Abner, comandante de su ejército, y me acerqué para escuchar lo que decían.
"¿Quien es ese muchacho?, ¿Quien es su padre?, preguntó el rey.
"Juro por el alma de Su Majestad que no lo sé," contestó Abner.
"Averígualo," le ordenó el rey.
David, cargando en una mano la cabeza de Goliat, subió al monte y Abner lo trajo a presencia de Saúl.
 "¿Quien es tu padre, muchacho?, le preguntó el rey.
"Mi padre es tu siervo Ishai ben Obed, de Belén," contestó David.
Saúl no permitió que David regrese a la casa de mi padre, y desde ese día David vivió en el palacio del rey. Nunca recibió las riquezas que el rey había prometido al que matase al gigante filisteo, Saúl tampoco las volvió a mencionar ya que durante los primeros años de su reinado, aparte de un pequeño campo y unos pocos asnos que había heredado de su padre, Kish ben Abiel, lo único que podía otorgar eran promesas. Claro que durante los siguientes años la situación fue cambiando, y cuando murió, era dueño de extensas propiedades administradas por  su siervo Ziba. Pero esa ya es otra historia
Volviendo a las promesas de Saúl, el rey olvidó por completo que había prometido la mano de una de sus hijas al vencedor. Pero lo que si cumplió, y eso alegró mucho a mi padre, fue anular los impuestos pasados y futuros de la familia.
Respecto a lo que ocurrió después conmigo y con mis hermanos Abinadab y Shimeah, aunque ustedes no me lo preguntan, se los contaré. Nosotros estuvimos entre los primeros que saquearon el campamento filisteo encontramos en las carpas un poco de oro y muchos utensilios de bronce. Cargamos tanto como pudimos, y regresamos a Belén.
Los tres decidimos que habíamos cumplido con creces nuestro deber patriótico de defender a la nación, y, en el futuro, daríamos oportunidad a otros para que sirvan en el ejército. Unos meses después, cuando escuchamos que la situación en la frontera nuevamente estaba tensa, los tres construimos rápidamente tres casitas en un terreno de mi padre, pero no nos mudamos a ellas hasta después de que el oficial de Saúl vino a Belén y se fue, esta vez sin nosotros. Dos años más tarde, los filisteos amenazaron con invadir, y los tres, sin perder tiempo, plantamos viñedos. Cuando Saúl se enfrentó a los filisteos en la trágica batalla de Gilboa, donde él y sus hijos perdieron la vida, nosotros no estuvimos presentes ya que nos acabábamos de comprometer en matrimonio con tres muchachas de un pueblo vecino.

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