x
Dos mundos,Morsi,Paralelismos,Despido,Anteojos,

Dos mundos diferentes
Mohamed Morsi, Presidente de Egipto
Paralelismos preocupantes
Despido controversial

¡Oferta especial! ¡Sólo $6! ¡Anteojos para no ver mujeres!
Otro capitulo de un libro en preparación: Joab relata la visita del Profeta Samuel
________________________________

Dos mundos diferentes
Mi Enfoque #429, 15 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Una casa dividida contra si misma no puede permanecer de pie
Abraham Lincoln, citando Marcos 3:24

Dejando a un lado las simpatías o antipatías que una persona pueda sentir hacia el Estado Judío, Israel tiene merecidamente la imagen de un país progresista, moderno, de alta tecnología, de excelentes universidades y de soleadas playas llenas de lindas chicas en bikinis. Todo esto expresa la realidad del país, pero no la completa realidad. El país es un mosaico de diversos colores en el cual la mancha oscura que es la población ultra ortodoxa, (donde los hombres visten uniformemente de negro), está creciendo día a día. Lo que constituía una pequeña minoría cuando se creó el Estado, ahora es el 10% de la población, y se calcula que en dos décadas será el 20%. Ya hoy el 21% de los alumnos en las escuelas primarias pertenece a la comunidad ultra ortodoxa.

Los ultra ortodoxos y el resto de la población judía de Israel viven en el mismo país, pero habitan dos mundos separados y diferentes que no tienen contacto entre si, y que no entienden uno al otro. Hablar hebreo es prácticamente lo único que tienen en común, (y aún esto no es 100% ya que hay extremistas que consideran que hablar en hebreo constituye una blasfemia según ellos, el idioma de Abraham, Isaac y Jacob debe ser usado sólo para rezar).

Para los ultra ortodoxos es normal, y hasta digno de alabanza, que el hombre pase el día estudiando mientras que la mujer trabaja, (aparte de llevar la casa y cuidar a los niños). En el resto de la población judía se considera una vergüenza reprochable que el hombre, si goza de salud, no trabaje y que dependa de los ingresos de la esposa.

 Los ultra ortodoxos no tienen ambiciones materiales. En sus casas no hay televisión ni computadora, y los únicos libros que tienen son los sagrados o comentarios sobre los libros sagrados. El resto de la población judía anhela progresar y mejorar su situación económica, para beneficio de ellos y de sus hijos no puede imaginar vivir sin televisión ni computadora, y los libros en sus bibliotecas abarcan toda clase de temas, de ficción y de no ficción.

Los ultra ortodoxos consideran que los otros judíos son completos ignorantes, (sentimiento que es reciprocado por el resto de la población judía), por su (en la mayoría de los casos) escaso conocimiento de los libros sagrados del judaísmo. El resto de la población judía considera que los conocimientos de los ultra ortodoxos (en la mayoría de los casos) en materias de historia, ciencia, geografía, inglés, matemáticas, etc. etc. están al nivel de lo que se consideraba una persona medianamente culta en la Edad Media.

El resto de la población judía resiente el hecho de que los ultra ortodoxos se niegan a compartir la defensa de Israel haciendo servicio militar. Los ultra ortodoxos creen sinceramente que son sus plegarias las que realmente defienden al país.

Hay actos de los ultra ortodoxos que dejan perplejos, y hasta indignados, al resto de la población. Separar en los vehículos públicos a hombres de mujeres, reservando los asientos de atrás para el público femenino, es una actitud incomprensible para el resto de la población que lucha por la igualdad de los sexos. O, por ejemplo, separar las veredas públicas para el tránsito de hombres y mujeres. O, como sucedió hace unos días, desenterrar a un cadáver y enterrarlo en otro lugar del cementerio "porque sus vecinos de tumba no eran suficientemente religiosos cuando estaban en vida".

En el reverso de la moneda también hay actos de la población secular que son incomprensibles e indignantes para los ultra ortodoxos. ¿Cómo puede un judío ir en automóvil en sábado cuando Dios claramente ordenó que está prohibido? ¿Cómo es posible que existan restaurantes donde sirvan comida no kasher?

Esta situación es una bomba de tiempo tan o más grave que la amenaza nuclear de Irán de exterminar a Israel.

La dirección electrónica de David Mandel es  enfoque@netvision.net.il
________________________________

¡Oferta especial! ¡Sólo $6 dólares! ¡Anteojos para no ver mujeres!
Mi Enfoque #429, 15 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

ACLARACION:
Este no es un aviso comercial. Es un artículo informativo. El que esté interesado en comprar los lentes, (hoy están en oferta por sólo $6), puede ir al barrio Mea Shearim de Jerusalem y hacer el pedido directamente al "Comité de Pureza en el Campamento", que tiene la exclusividad en la venta y distribución de este artículo de esencial necesidad, que resuelve el grave problema de ver a mujeres en la calle.

Leí una interesante noticia en el periódico New York Post*. En Mea Shearim, un barrio ultra ortodoxo de Jerusalem, un grupo llamado "Comité de Pureza en el Campamento" está vendiendo unos papeles translucidos engomados que, cuando se pegan a los vidrios de los lentes, los empañan y los vuelven tan borrosos que al usuario le es difícil ver más allá de tres metros. El propósito es evitar ver a mujeres en la calle, ya que los ultra ortodoxos consideran que ver a cualquier mujer, sea joven, madura o anciana, bella, aceptable, o, no digamos fea sino "desventaja estética", despierta los instintos sexuales y, por consiguiente, origina pensamientos pecaminosos que violarían el Mandamiento bíblico: "No codiciarás la mujer de tu prójimo", (Éxodo 20:17).

No me extrañaría que, en algún futuro próximo, una empresa de alta tecnología, al notar el enorme potencial de venta de este artículo, desarrolle lentes más avanzados que, en vez de empañar la vista, discriminen entre hombres y mujeres, hagan invisibles a las mujeres y permitan ver sólo a hombres.

http://www.nypost.com/p/news/international/to_see_no_evil_blur_spex_3uEjLyQoQOy3jvoerzP1wM

La dirección electrónica de David Mandel es  enfoque@netvision.net.il
_______________________________

Mohamed Morsi, Presidente de Egipto
Mi Enfoque #429, 15 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Mohamed Morsi es el quinto presidente de Egipto, desde la proclamación de la república el 18 de junio de 1953. Sus predecesores en el puesto fueron Muhammad Naguib (1952 a 1954), Gamal Abdel Nasser (1956 a 1970), Anwar Sadat (1970-1981), y Hosni Mubarak (1981 a 2011).

Morsi es el primer presidente egipcio que no es militar. A diferencia de los anteriores no asumió el puesto por revolución o por muerte de su predecesor*, sino debido a elecciones democráticas y libres, (las primeras en la historia de Egipto), en las cuales recibió el 51.7% de los votos.

Nació en 1951. Se graduó de ingeniero en la Universidad del Cairo en 1975, y recibió su maestría en la misma universidad en 1978. El doctorado lo recibió en 1982 de la Universidad de California Sur. Fue profesor en diversas universidades, primero en los Estados Unidos desde 1982 a 1985, y luego en Egipto hasta el 2010.

Es casado y tiene cinco hijos, dos de los cuales son ciudadanos americanos por haber nacido en los Estados Unidos.

En el año 2000 ingresó a la política y fue parlamentario desde el año 2000 al 2005, representando en forma no oficial a la Hermandad Musulmana, que estaba prohibida de participar en elecciones. En el año 2011 la Hermandad Musulmana fundó el Partido Libertad y Justicia, cuyo primer presidente fue Morsi, pero, al postular para la presidencia de Egipto, renunció al cargo partidario.

* Naguib derrocó al rey Farouk, Nasser derrocó a Naguib, Sadat, vice-presidente de Nasser, lo sucedió cuando este murió de un ataque cardiaco. Mubarak, vice-presidente de Sadat, asumió el poder cuando Sadat fue asesinado por un islámico fanático. Mubarak fue derrocado en la llamada Primavera Árabe del año 2011.

La dirección electrónica de David Mandel es  enfoque@netvision.net.il
________________________________

Paralelismos preocupantes
Mi Enfoque #429, 15 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Quien no aprende de la historia estará condenado a repetirla (George Santayana)

Quien conoce la historia de la caída del Shah y de la conversión de Irán en una república islámica fanática y ve los asombrosos paralelismos que están ocurriendo en Egipto, no puede evitar sentir una profunda preocupación:

• Jimmy Carter era el presidente de los Estados Unidos en 1979. Barak Obama es hoy el presidente. Ambos del partido Demócrata, ambos proponentes de una ineficaz política exterior que sólo ha logrado disminuir el prestigio e influencia de los Estados Unidos.
• Irán en 1979 estaba gobernado por una dictadura pro Occidente, basada en el ejército y en las fuerzas de seguridad. Egipto en el año 2011 estaba gobernado por una dictadura pro Occidente, igualmente basada en el ejército. Los gobernantes, respectivamente, era el Shah Mohammad Reza Pahlevi en Irán, y el Presidente Hosni Mubarak en Egipto.
• Tanto el Shah como Mubarak se enfrentaron a protestas populares que exigían democracia y liberalización.
• En ambos casos, Carter y Obama en vez de entender que convenía a los intereses de los Estados Unidos que ambos gobernantes continúen en el poder, en vez de limitarse a presionarlos a que den concesiones democráticas, les exigieron que abandonen el poder, sin prever los resultados
• En ambos casos, Irán y Egipto, no fueron los clérigos islámicos los que lideraron las protestas populares, pero si, como pescadores en aguas revueltas, los que se beneficiaron del resultado, y asumieron el poder.
• En ambos casos, Irán y Egipto, lo primero que hicieron los islámicos al asumir el poder fue neutralizar a los militares que podrían oponerse, Irán por medio de fusilamientos, Egipto, despidiéndolos y dándoles medallas como premio de consuelo.
• En ambos casos, Irán y Egipto, el presidente no es el líder supremo. En el caso de Irán es el Ayatolá Ali Khamenei, sucesor de Khomeini. En el caso de Egipto es Muhammad Badi, líder de la Hermandad Musulmana.
• Tanto Khamenei como Badi han expresado repetidamente su intención de exterminar Israel.

La dirección electrónica de David Mandel es  enfoque@netvision.net.il
________________________________

Despido controversial
Mi Enfoque #429, 15 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

El Ministerio de Educación, Gideon Saar, del partido Likud, defiende la decisión de despedir a Adar Cohen, Supervisor de Estudios Cívicos, atribuyéndola a consideraciones profesionales y no ideológicas.

La izquierda y la ultra izquierda, por intermedio de su vocero, el periódico Haaretz, han puesto el grito en el cielo, han firmado peticiones y han acusado al Ministerio de macartismo, diciendo que el despido de Cohen se debe unicamente a sus ideas post sionistas.

 El libro de texto para secundaria, En el sendero a la Ciudadanía – Israel, Sociedad, Estado y Ciudadanos, aprobado por Cohen, aparte de numerosos errores e inexactitudes, expresa un punto de vista más apropiado para ser enseñado en Ramallah que en Tel Aviv:

• Israel, al definirse como Estado Judío, niega la democracia
• La creación de Israel afectó los derechos árabes
• La Ley del Retorno es condenable
• El judaísmo originalmente era sólo una religión
• El Movimiento Sionista transformó al judaísmo de religión a nación
• La presencia de Israel más allá de las fronteras del armisticio del 49 es ilegítima
• Israel es responsable de que no hay paz

El Ministerio de Educación, antes de la elección del presente gobierno, estaba en manos de izquierdistas cuya simpatía está dirigida más  hacia los palestinos que hacia los israelíes. Por ejemplo:

• La Sra. Yuli Tamir, que fue la que empleó a Cohen, eliminó las enseñanzas de Jabotinsky, estaba a favor de presentar la historia desde el punto de vista palestino, y opinaba que el 14 de mayo de 1948 es importante no sólo por la Declaración de Independencia sino por la "tragedia de la Nakba palestina".
• La Sra. Shulamit Aloni se oponía a los viajes del alumnado a Auschwitz porque los jóvenes regresaban con sentimientos "demasiado nacionalistas". La misma Aloni dijo que se emocionaría tanto con la creación del Estado de la OLP como Herzl debe haberse emocionado en el Congreso Sionista de Basilea.
• Yossi Sarid quería que los poemas anti-judíos del poeta palestino Mahmoud Darwish, ("Váyanse de nuestra tierra, de nuestra playa, de nuestro mar, de nuestro trigo, de nuestra sal, de nuestra herida"), se estudien en las clases de Literatura.

Es interesante recordar que la Sra. Yuli Tamir despidió a Esther Brand, predecesora de Adar Cohen, solamente por el hecho de vivir en Kedumim, más allá de las fronteras del armisticio. Nadie se quejó, nadie protestó, nadie firmó peticiones, y Haaretz no publicó editoriales indignados, lo cual demuestra que la izquierda sólo protesta cuando se ve afectada.

La dirección electrónica de David Mandel es  enfoque@netvision.net.il
________________________________

Otro capítulo de un libro en preparación
Mi Enfoque #429, 15 de agosto, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Aquí les adjunto otro capítulo de una novela que estoy escribiendo, basada en el relato bíblico de la vida del Rey David. Espero terminarla dentro de algunos meses. Si alguien tiene el tiempo y la oportunidad de enviarme un comentario o una crítica, lo leeré con mucho aprecio.

Capitulo 3
Joab relata la visita del Profeta Samuel

El día que el Profeta Samuel llegó a Belén, y honró a mi abuelo con una visita a nuestra casa,  comenzó como cualquier otro día. David y yo despertamos, al igual que todas las madrugadas, cuando los gallos empezaron a cantar, y, mientras sus padres, sus hermanos, mi madre y mis hermanos continuaban durmiendo, fuimos a la cocina, bebimos la leche de cabra que estaba en un porrón sobre la mesa y comimos un pan que quedaba de la cena de la noche anterior. Fuimos al redil y sacamos a las ovejas. David decidió que ese día las llevaríamos a las colinas que están al sur de Belén, en el camino a Tekoa. Las lluvias recientes habían cambiado el color de los montes de pardo a verde, y el rocío en la hierba sería suficiente para satisfacer la sed de los animales.
Al llegar a la primera colina que había en el camino dejamos pastar a las ovejas en la ladera, y nosotros subimos a una roca desde cuya altura era fácil vigilarlas a todas. Durante largo rato permanecimos sentados, sin hablar, mirando a las ovejas. En el este los rayos del sol matutino teñían de tonos rosados las lejanas montañas de Moab, y bajo ellas podíamos distinguir  una mancha azul, el Mar de Sal.
"¡David, mira, un oso!," exclamé.
Un oso joven se estaba acercando al lugar donde pastaban las ovejas. David metió la mano en su bolsa de pastor. Me sorprendí de que no sacara de ella su inseparable honda.
"Joab, rápido, tírale una piedra,"
Recogí una piedra del suelo. El oso estaba ya muy cerca de uno de los corderos. Con toda mi fuerza le tiré la piedra al animal. Le cayó en el pecho, dio un gruñido de dolor, y escapó.
"¡Por mi vida!" exclamó David. "Olvidé mi honda en la casa. Anda y tráemela."
Salí corriendo de inmediato, lo más rápido que pude, y en menos de media hora llegué a la casa. Me sorprendió ver a mi abuelo, generalmente tranquilo y silencioso, gritando órdenes a sus hijos y a los esclavos. A uno de ellos, por moverse con lentitud desesperante, le dio una bofetada. Todo era movimiento y conmoción. Entré a la cocina y vi a mi madre y a mi abuela limpiando frenéticamente los utensilios mientras las dos esclavas barrían el piso.
"Mamá, ¿Qué sucede?"
"No tengo tiempo de explicártelo hijo. Anda a la calle y busca a Abishai y Asahel. Por allí deben estar. Quédate con ellos y no molestes."
Al salir de la casa tropecé con Eliab, el primogénito de mi abuelo, que entraba en ese momento. Eliab me dio un empujón y me dijo que saliera de su camino.
"¿Qué está ocurriendo tío Eliab?" le pregunté sabiendo que Eliab no perdería la ocasión de intentar impresionarme con su importancia.
"El Profeta Samuel llegó esta mañana a Belén. Mi padre y los ancianos del pueblo fueron a darle el encuentro para preguntarle si venía en son de paz. El Profeta, para tranquilizarlos, les enseñó un ternero que había traído con él y explicó que el propósito de su visita era ofrecer un sacrificio al Señor en Belén. Preguntó quien era Ishai y cuando mi padre le hizo una reverencia, le ordenó que todos nosotros, mi padre y mis hermanos, nos purifiquemos para poder estar presentes en el sacrificio, a medio día, en el altar del pueblo. Así que nos estamos purificando y también estamos purificando la casa porque el Profeta ha dicho que quiere visitarnos después del sacrificio"
"¿También Abishai, Asahel y yo debemos purificarnos?", le pregunté.
"Ustedes no necesitan purificarse. Sólo mi padre, yo y mis hermanos", me contestó con ese aire de superioridad que tanto me molestaba.
Eliab subió por la escalera al techo de la casa y yo lo seguí, curioso de ver lo que haría. Mi abuelo y mis otros tíos estaban sentados en el parapeto del techo, desnudos, absortos en el ritual de la purificación. Cada uno lavaba su vestimenta, incluso sus sandalias de cuero, salpicaba agua a la cara y al cuerpo, y murmuraba plegarias. Eliab se desvistió, agarró una vasija llena de agua y empezó a lavar su ropa. Los contemplé por un rato, sin decir una palabra, hasta que me aburrí y bajé al patio. Abrí la puerta de la casa y salí a la calle a buscar a mis hermanos.
Los encontré montados sobre dos de las mulas del abuelo. Una tercera mula estaba amarrada a una estaca al lado de la puerta. Le quité la soga, la monté y desafié a mis hermanos a una carrera de mulas, desde la casa hasta el pozo de agua que esta en la entrada al pueblo. Asahel, el menor de mis hermanos, rápidamente nos dejó atrás. Cuando llegamos al pozo, Asahel ya se había bajado de la mula, y conversaba con una muchacha que estaba sacando agua. La joven le dio a tomar de su jarra, y, luego, se fue riendo. Abishai y yo nos apeamos de las mulas, nos sentamos en las bancas de piedra, y permanecimos allí mirando a las muchachas y niñas que llegaban, balanceando sus jarras en la cabeza, para llenarlas con el agua fresca y cristalina del pozo de Belén. Estuvimos así un largo rato hasta que sentí que los rayos del sol caían directamente sobre nosotros. Era el medio día.
"¡Monten las mulas! Vamos al altar que el sacrificio debe estar por comenzar", ordené a mis hermanos.
Llegamos a la Plaza del Altar, en el centro del pueblo. El altar, construido de rocas no trabajadas, con piedras de forma de cuernos en las cuatro esquinas, estaba sobre un montículo llamado bamah, al que se subía por una rampa, ya que la ley de Moisés prohíbe usar escalones para subir al altar. Sobre el altar brillaban las llamas del fuego que nunca se debe apagar porque Dios está presente en él. 
La ceremonia aún no había comenzado, pero los ancianos ya estaban allí aglomerados alrededor de Samuel. El Profeta era un hombre alto, demacrado, de semblante adusto,  cabello canoso y barba totalmente blanca. Sin prestar atención a los que lo rodeaban, revisaba minuciosamente al ternero para verificar que estaba libre de manchas.
Todos lo mirábamos con gran curiosidad, debido a los rumores que habían llegado al pueblo. ¡Samuel, el Profeta que había nombrado a Saúl rey de Israel, le había quitado su apoyo y era ahora su enemigo! Unos decían que era porque Saúl había hecho un sacrificio a Dios sin autorización del Profeta. Otros decían que era porque Saúl no había cumplido con la orden de Samuel de ejecutar al rey de Amalek, a quien había derrotado en una batalla.
Vi que llegaban mi abuelo y mis tíos, vestidos con la ropa que usaban en el Festival de la Luna Nueva: un turbante en la cabeza el cuerpo, desde los hombros hasta los tobillos, cubierto por una larga prenda de lana, adornada con estrechas franjas verticales de diversos colores encima una corta túnica, y sobre ella una capa asegurada por una faja alrededor de la cintura.
Reinó el silencio en toda la plaza cuando Samuel puso su mano sobre la cabeza del ternero para simbolizar que era él quien ofrecía el sacrificio a Dios. Sacó de su túnica un cuchillo y cortó de un tajo la garganta del animal. El ternero cayó al suelo. Su sangre, fluyendo a borbotones, fue recibida en vasijas por los ancianos más cercanos, que las derramaron alrededor del altar, tiñendo la tierra de rojo.  Samuel desolló a la víctima, le cortó la cabeza y las patas, y le extrajo los intestinos. Todo esto lavó con gran cuidado y lo depositó sobre el altar. Luego cortó el resto del cuerpo en cuatro partes, y, ayudado por algunos de los ancianos, los llevó al altar.
Ethan ben Zerah, un anciano que vivía en la casa vecina, y que, sin que yo se lo pidiera, trataba de educarme cada vez que me veía, se acercó y me empezó a hablar. Traté de escabullirme pero me tenía agarrado del brazo con fuerza. Muy a pesar mío tuve que escuchar lo que me decía.
"¿Has notado que el Profeta está quemando sólo la grasa, los intestinos, los riñones y el hígado, y que ha puesto el resto del animal a un lado? Eso significa que su sacrificio es n"dabah, voluntario. Lo ofrece por devoción, y no para expiar sus pecados, que, por supuesto, un hombre santo como Samuel no los tiene." me explicó. No le contesté con la esperanza de que dejase de darme lecciones que yo no necesitaba ni me interesaban.
"¡Mira como asciende el humo al cielo! ¡Yahvé se deleitará con su fragancia!" exclamó. Tampoco esta vez le contesté. Decepcionado, se alejó de mí.
La gente se fue retirando de la plaza hasta que sólo quedaron mi abuelo y sus hijos alrededor de Samuel.
"Debo hablar con ustedes. Enséñenme el camino a su casa, y traigan la carne del ternero que puse a un lado. Tendremos un banquete para celebrar la noticia que les comunicaré", dijo Samuel.
Samuel y mi abuelo caminaron hacia la casa, seguidos por mis tíos que cargaban la carne, y por mi y mis dos hermanos que íbamos montando en las mulas.
Mi abuela y mi madre habían colocado en el patio una mesa de tres patas, (el suelo del patio era irregular y tres patas otorgan más estabilidad que cuatro), y un taburete sobre el que se sentó el Profeta Samuel. Mi abuelo se sentó a su lado, y sus hijos permanecieron de pie, a cierta distancia. Atrás de ellos estábamos yo y mis hermanos.
El Profeta le habló a mi abuelo durante unos minutos. Luego, Ishai se paró. "¡Silencio!", nos ordenó, "el Profeta tiene algo de suma importancia para decirnos."
Todos callamos para poderlo escuchar. "Lo que les voy a decir es en confidencia. Si alguien se entera, todos nosotros podríamos perder la vida. ¡Sepan ustedes que Yahvé se ha arrepentido de haber hecho a Saúl rey de Israel! Me ha enviado a Belén para ungir a uno de los hijos de Ishai. Quiero que se acerquen, uno por uno y Dios me dirá a quien ha escogido," dijo el Profeta.
Mi abuelo le hizo una señal con la mano a Eliab, su hijo mayor―buen mozo, alto y ancho de hombros―para que se acerque al Profeta.
"Este es Eliab", le dijo mi abuelo a Samuel.
Eliab se acercó a la mesa, luciendo en la cara una gran sonrisa. Me imagino que ya se veía a si mismo sentado en un trono, y, en su mente, todos nosotros, sus padres, sus hermanos y sobrinos, la gente del pueblo, nos inclinábamos ante él.
El Profeta contempló a Eliab un largo rato, cerró los ojos durante unos minutos, los abrió y, haciendo un gesto negativo, dijo, "Este joven no es el escogido. Mi primera impresión al verlo fue que el ungido de Dios estaba frente a mí, pero Dios me ha revelado que no es él. Yahvé me ha ordenado que no me deje impresionar  por la apariencia ni por la estatura, como lo hace el común de la gente, pero yo debo mirar el corazón."
"Este es Abinadab, mi segundo hijo."
"Tampoco es él", dijo Samuel.
Mi abuelo le presentó a sus otros hijos, por orden de edad: Shimeah, Jonathan, Netanel, Raddai y Ozem.
Samuel negó a todos con la cabeza, y se levantó de la mesa desilusionado.
"Ninguno de ellos es el escogido de Dios ¿Estos son todos tus hijos? Si es así, he venido en vano."
"Tengo un hijo más, el menor, que está en el campo cuidando a las ovejas."
"Hazlo llamar de inmediato. No podemos continuar hasta que él no llegue."
"¡Joab, corre y dile a David que venga a la casa!", me ordenó mi abuelo.
Corrí hacia la colina donde había dejado a David, y de lejos le grité, "Tu padre quiere que vayas a la casa ahora mismo."
"¿Me has traído la honda? ¿Por qué te has demorado tanto tiempo? No tengo dudas de que te quedaste jugando con tus hermanos y te olvidaste de las ovejas", me dijo David furioso.
"No tengo tiempo para explicar. El Profeta Samuel está en la casa y te quiere ver lo más pronto posible."
Regresamos a Belén conduciendo a las ovejas. Las metimos en el redil y entramos a la casa. Todos estaban aún en el patio, el Profeta sentado en el taburete, mi abuelo y sus hijos parados cerca a él. Mi madre y mi abuela estaban en la cocina guisando la carne del ternero sacrificado. A mis dos hermanos no los vi. Probablemente estarían jugando en el techo.
"Este es mi hijo menor, David", dijo mi abuelo.
Samuel miró a David sin decir palabra durante unos minutos. De repente, una sonrisa le iluminó del rostro y se levantó del taburete. Tomó el cuerno de aceité que estaba en la mesa, y derramó el líquido sobre la cabeza de David.
"¡Este es el ungido de Dios!", exclamó. Habiendo dicho esto, nos dio su bendición, abrió la puerta que daba a la calle, y salió. Días después, unos muchachos amigos míos me contaron que vieron al Profeta en el camino a Ramah, el pueblo donde vivía.
En los días, semanas, meses y años siguientes, nadie de la familia comentó, o siquiera mencionó, lo que Samuel hizo y dijo cuando visitó nuestra casa. ¿Era por temor a que el Rey Saúl, si se enteraba del honor que Samuel había conferido a David, enviaría a su perro asesino, Doeg el edomita, a que nos masacre a todos? ¿O, tal vez, porque ninguno de nosotros podía creer lo que habíamos visto y escuchado?

La dirección electrónica de David Mandel es  enfoque@netvision.net.il

Imprimir
   
Envíalo a un amigo
   
Añadir una nueva respuesta
   
Comentarios de los lectores
Suscripcion Gratis

GRATIS Inscribete en la lista para recibir Mi Enfoque semanalmente

Nombre:
País:
Correo electrónico*:
Me añado a la lista
Anulame de la lista - haz click aqui