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Mi Enfoque #404 Febrero 25, 2012

Vistazo al Israel de hoy
¡Oh, Religión!, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!
Tragedia olvidada
Nuevamente, la Semana del Apartheid Israelí
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Vistazo al Israel de hoy
Mi Enfoque #404, 25 de febrero, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Hay una frase que  se atribuye a Cervantes, pero que no aparece en el Quijote, y es Ladran Sancho, señal que avanzamos. Siempre se me viene a la memoria cada vez que leo de alguna conferencia o actividad antisemita como, por ejemplo la Semana Anual del Apartheid Israelí que celebran en estos días  universidades canadienses y americanas, y que en realidad debería llamarse Semana del odio a Israel. Los conferencistas y participantes no protestan contra un mítico apartheid israeli sino contra la existencia misma del Estado judío.

Aunque no les guste a nuestros enemigos, o no lo quieran reconocer, Israel es el mayor éxito mundial de las últimas seis décadas. En 1948 vivían solamente 600,000 judíos en Israel. Tan pronto Ben Gurión declaro la independencia, los ejércitos de Egipto, Siria, Líbano, Irak, Jordania y Arabia Saudita invadieron con el propósito de echarnos al mar. No sólo no lo lograron sino que el coraje y la valentía de hombres, mujeres y niños lograron rechazarlos, derrotarlos. En 1949 se firmaron acuerdos de armisticio y fronteras provisionales con los países árabes vecinos. Con Egipto en febrero, con el Líbano en marzo, con Jordania en abril, y con Siria en julio. 

Las fronteras del armisticio, reconocidas por ambos lados como temporales, fueron llamadas La Línea Verde, debido al color con el cual fueron dibujados en los mapas. Esas fronteras nunca fueron reconocidas oficialmente como fronteras definitivas por nadie. Por ningún Estado extranjero ni por las Naciones Unidas. Recién, después del triunfo de Israel en el año 1967, en la Guerra de los Seis Días, iniciada por Egipto, Jordania y Siria, la Línea Verde es considerada por los árabes, por muchos otros Estados y organizaciones internacionales como la frontera legal de Israel, carácter que oficialmente nunca tuvo.

En el año 1948 éramos sólo 600,000 pero pronto se nos unieron miles de sobrevivientes del Holocausto a los cuales Gran Bretaña había prohibido la entrada a Israel, (que durante el Mandato británico se llamaba Palestina, nombre impuesto por el Emperador romano Adriano en el año 135 después de derrotar la rebelión de Bar Cojba. Hasta ese momento el nombre de la provincia era Judea, pero Adriano cambio el nombre para castigar a los judíos. También cambió el nombre de Jerusalén a Aelia Capitolina y prohibió a los judíos vivir en la ciudad). Se calcula que entre 1948 y 1953 llegaron a Israel cerca de 170,000 sobrevivientes del Holocausto.

Los países árabes expulsaron a los judíos que habían vivido en esos territorios desde mucho antes de la conquista árabe. Se calcula que más de 800,000 judíos emigraron o fueron expulsados de los países islámicos. De ellos 600,000 llegaron a Israel, procedentes de Marruecos, Libia, Túnez, Egipto, Siria, Irak, Yemen., Irán Israel les abrió la puerta, pero durante los primeros años, debido a la pobreza del país, los refugiados vivieron en maabarot,  palabra que significa campamentos de tránsito, temporales durmiendo en carpas. Gradualmente las maabarot se convirtieron en ciudades,  incluyendo Kiriat Shmona, Shderot, Beit Shean, Yokneam, Or Yehuda y Migdal HaEmek. La última maabará se cerró en 1963.

Es interesante el hecho de que, a diferencia de los refugiados árabes, la mayoría de los cuales se fueron a pedido de los generales árabes que les pedían que temporalmente se fueran y les dejaran campo libre para poder exterminar a los judíos, los refugiados judíos recibidos por Israel no recibieron ayuda de las Naciones Unidas, ni tampoco se creó para ellos una organización similar a la UNRWA, agencia creada especialmente para los refugiados árabes de Palestina,  cuyos descendientes hasta ahora viven en campos de refugiados, con status de  refugiados, caso único en el mundo, ya que en ningún otro caso hijos y nietos heredan de sus padres ese  status. La diferencia entre los maabarot en Israel y los campos de refugiados palestinos en los países árabes, es que las maabarot eran campos de absorción mientras que los campos de la UNRWA tienen el objeto de perennizar el status de refugiados de sus pobladores, para mantener vivo el conflicto árabe-israelí.

Desde la década de los 80 han llegado a Israel un millón de inmigrantes rusos y 100,000 etíopes. La población actual de Israel es de 7,800,000 habitantes. Seis millones son judíos, millón y cuarto son árabes, descendientes de los 150,000 que permanecieron en Israel después de la Guerra de Independencia, 300,000, la mayoría inmigrantes rusos, no están afiliados con ninguna religión. Hay 8 universidades donde estudian un cuarto de millón de estudiantes. Hay 44 hospitales con 25,000 médicos. El ingreso per cápita en el año 2011 llegó a $31,000 lo cual en la lista de las más grandes economías del mundo nos coloca en el puesto 24.

Un país, que en sus primeros años, vivía de exportar naranjas, hoy es un líder mundial en alta tecnología, telecomunicación, productos de metales, electrónica, equipo biomédico, alimentos procesados, productos químicos, y equipo de transporte. También es uno de los centros mundiales más importantes en el pulido de diamantes. Su importante industria turística espera recibir este año a cerca de cuatro millones de turistas. Otra estadística interesante es que Israel es el único país del mundo que al final del siglo 20 tenía más árboles que al principio del siglo.
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¡Oh, Religión!, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!
Mi Enfoque #404, 25 de febrero, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

El título de este artículo me lo he prestado, cambiando una palabra, de Madame Roland, revolucionaria francesa, quien, como muchos otros líderes de la Revolución, fue víctima del Reino del Terror. El 8 de noviembre de 1793 fue conducida a la guillotina. Antes de colocar su cabeza bajo la cuchilla, se inclinó ante la estatua de la Libertad situada en la Plaza de la Revolución, (hoy llamada Plaza de la Concordia), y exclamó, "¡Oh, Libertad!, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!".

Hay dos casos en el mundo islámico de hoy, que muestran como regimenes, guiados por el fanatismo y la intolerancia, son capaces de realizar actos que en  una sociedad democrática y liberal serían calificados de crímenes inhumanos.

Pena de muerte por apostasía
En Irán, donde la secta islámica predominante es la Shiita, un pastor cristiano, Yousef Nadakhani, ha sido condenado a la pena de muerte por haber renunciado a su fe islámica, y convertido a si mismo y a otros al cristianismo. El gobierno de Irán ha ofrecido ser clemente si abjura del cristianismo. Su problema comenzó en el año 2009 cuando descubrió que sus hijos estaban obligados en la escuela a estudiar el Corán. Nadakhani fue a la escuela y protestó contra esa obligación, argumentando que la constitución de Irán protege la libertad religiosa. Las autoridades escolares lo denunciaron a la policía, que lo arrestó, acusándolo de "protestar". En el año 2010 fue juzgado por "apóstata", declarado culpable y sentenciado a morir en la horca. En respuesta a protestas internacionales el gobierno de Irán declaró que la pena de muerte le había sido impuesta a Nadakhani, no por apóstata, "porque el régimen respeta la libertad de religión, sino por violador, corrupto, y sionista". (La sentencia de la Corte Suprema de Irán especifica que la sentencia es por ser apóstata y convertir musulmanes al cristianismo. No menciona violaciones ni otros crímenes).

Pena de muerte por blasfemia
Arabia Saudita, al igual que el 90% de los islámicos del mundo, pertenece a la secta Sunni, pero su extremismo no tiene nada que envidiar al de los shiitas de Irán. Un joven periodista de 23 años de edad, Hamza Kashgari, escribió tres diálogos imaginarios en su página Twitter, en Internet, en los cuales él le dirigía la palabra a Mahoma. En el primero escribió "eres mi inspiración, pero no me gusta el halo de divinidad alrededor tuyo y no rezaré por ti". En el segundo dijo, "Amo algunos aspectos tuyos, odio otros, y muchos no logro entender". En el tercero y último escribió, "En tu cumpleaños no me inclinaré a ti, no besaré tu mano, pero, de igual a igual te sonreiré como tu me sonríes, hablaré contigo como a un amigo, pero no más que eso". La reacción fue inmediata. 30,000 tweets lo acusaron de blasfemo y lo amenazaron. Él borró sus tweets y pidió disculpas. No le ayudó. Los "ofendidos" abrieron una pagina en Facebook, llamada, "El pueblo saudita exige la ejecución de Hamza Kashgari", que pronto tuvo más de 20,000 adherentes. El rey Abdullah ordenó su arrestó. Kashgari trató de huir a Nueva Zelanda, pero, en el camino, fue detenido en Malasia, que lo deportó de regreso a Arabia Saudita, donde lo juzgarán por blasfemo, "crimen" que se paga con la decapitación.

Mientras tanto, en los Estados Unidos
Hace unos días, la Asamblea General de la Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos, (organización que cuenta con 2,300,000 miembros), votó a favor de retirar sus inversiones de tres compañías, Caterpillar, Motorola y Hewlett Packard, "hasta que cesen de beneficiarse de actividades no pacificas en Israel-Palestina". La Asamblea acusó a las tres compañías de "participar en la ocupación israelí de la Ribera Occidental, construir la Barrera de Separación entre Israel y los territorios palestinos, destruir hogares palestinos, caminos y campos para facilitar la construcción de asentamientos israelíes". No mencionaron la ráfaga de cohetes que los palestinos de Gaza continúan disparando, la glorificación de terroristas asesinos, la demonización de Israel y de los judíos, la persecución de coptos cristianos en Egipto, la emigración de cristianos de los territorios palestinos. También olvidaron criticar a Irán por haber condenado a muerte a un pastor cristiano.

Comencé este artículo citando una frase famosa, a la cual cambié una palabra, y lo termino citando otra frase, a la cual quiero cambiar dos palabras. Samuel Johnson, la más importante personalidad literaria de la Gran Bretaña en el siglo 18, dijo "Patriotismo es el último refugio del canalla". Mi versión: "Religión es el último refugio del hipócrita".
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Tragedia olvidada
Mi Enfoque #404, 25 de febrero, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Los nazis asesinaron durante la Segunda Guerra Mundial a 6 millones de judíos. Comparado a ese número, la muerte de 768 judíos, incluyendo 103 bebes y niños, que perecieron el 24 de junio de 1942 cuando el barco Struma fue hundido por un torpedo disparado por un submarino soviético en el Mar Negro, es, tal vez para algunos, un pequeño detalle que casi no vale la pena mencionar dentro de la enormidad de la tragedia del pueblo judío.

Lo que diferencia la tragedia del Struma, y hace, hoy más que nunca, necesario su recuerdo, es que los causantes de la muerte de los 768 judíos no fueron los nazis sino los aliados, Gran Bretaña y la Unión Soviética, y, en el caso de Turquía, un país neutral. Los gobernantes de los tres Estados responsables de la tragedia demostraron ser tan inhumanos, tan malvados, tan faltos de compasión, tan indiferentes a la terrible situación judía en Europa, y tan llenos de desprecio y odio a los judíos como los mismos nazis.

La tragedia del Struma, a diferencia de los secretos campos nazis de exterminio, se desarrolló en público, a sabiendas de todo el mundo. Comenzó en el puerto rumano de Constanza el 8 de diciembre de 1941, cuando 768 judíos, tratando de salvarse, se agruparon frente al barco Struma, con la esperanza que la embarcación los lleve a la Tierra de Israel. Los oficiales de la aduana rumana les permitieron zarpar el 12 de diciembre, después de despojarlos de todos sus bienes, incluyendo ropa y joyas, y de quitarles todas sus provisiones. El barco, que carecía de suficiente espacio para todos los pasajeros, sin baños ni facilidades sanitarias, partió sin alimentos ni medicinas.

Aunque generalmente bastan 14 horas para navegar desde Constanza hasta Estambul, al Struma, por estar en malas condiciones, le demoró cuatro días. A duras penas, con el motor malogrado, sin combustible, comida ni agua, el barco logró anclar en el puerto de Estambul.

Aunque algunos de los pasajeros tenían visas válidas para llegar a Israel, (que estaba bajo el Mandato Británico), Gran Bretaña declaró que a ninguno de los pasajeros del Struma se le permitiría llegar a Israel, y también presionó a Turquía para que impida el desembarco. El Primer Ministro turco declaró, "No se puede esperar de Turquía que sirva de refugio a gente a la que nadie quiere en ningún sitio".

Los pasajeros, sin comida ni agua, colgaron un letrero, Help, en el costado del barco, y lograron recibir mínimas raciones contrabandeadas por judíos turcos que habían sobornado a los guardias.

La Agencia Judía envió una petición a los británicos pidiéndole que permitan que los pasajeros del Struma llegar a Israel escapando de la masacre europea. Los británicos no se tomaron el trabajo de contestar. Por el contrario, acusaron a los pasajeros, judíos que escapaban del nazismo, de ser agentes nazis, porque venían de Rumania, país aliado a Alemania. El 13 de febrero la Agencia Judía escribió a las autoridades británicas que, al igual que los miles de refugiados griegos, yugoslavos, polacos y checos, que habían recibido refugio británico en el Medio Oriente, también deberían darlo a los judíos.

El 23 de febrero los turcos remolcaron al Struma al Mar Negro, fuera de sus aguas territoriales, a pesar de que la Agencia Judía les pidió no hacerlo ya que el motor estaba malogrado, el barco no tenía combustible y carecía de botes salvavidas.

El día siguiente, 24 de febrero de 1942, un submarino soviético torpedeó al Struma. Se calcula que 500 murieron de inmediato y el resto se ahogó. Una sola persona sobrevivió, un joven de 19 años, que fue encarcelado por los turcos durante seis semanas, y al final se le permitió ir a la Tierra de Israel.

¿Por qué es importante recordar al Struma? Hoy, los judíos de Israel, estamos en una posición similar a los desventurados pasajeros del Struma. El mundo, en gran parte, está dividido entre los que sienten antipatía a los judíos en general y al Estado Judío en especial, y los que se limitan a demostrar indiferencia a las amenazas de un nuevo Holocausto a manos de  un régimen fanático y extremista.

Sin embargo, hoy 70 años después de la tragedia del Struma, hay una diferencia, los judíos sabemos que no podemos confiar en la buena voluntad del mundo.

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Nuevamente, la Semana del Apartheid Israelí
Mi Enfoque #404, 25 de febrero, 2012, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Esta semana, los que usan el conflicto israelí-árabe como excelente pretexto para expresar, en forma abierta y sin vergüenza, su odio irracional a los judíos en general y al Estado Judío en especial, "celebran" por octavo año consecutivo la llamada "Semana del Apartheid Israelí" en universidades de Estados Unidos, Canadá y Europa. Para ellos no tiene ninguna importancia el hecho de que no existe en Israel el apartheid lo importante es, siguiendo las enseñanzas de su predecesor, Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda del Reich Nazi, "mentir, mentir, que algo queda".

Este año, por primera vez, Israel ha decidido reaccionar y está enviando una misión de 100 israelíes, incluyendo judíos, árabes, inmigrantes etíopes, homosexuales y artistas para que hablen en las universidades de Estados Unidos y desvirtúen las calumnias y libelos de los anti-israelíes.

Al igual que en años anteriores, tampoco esta vez faltan académicos israelíes anti-sionistas que contribuyen a la hoguera del odio participando en esas conferencias. En esta ocasión están Dalit Baum y la Dra. Anat Matar, profesora de filosofía en la Universidad de Tel Aviv, fundadora del "Comité Israelí pro prisioneros palestinos", que hablará sobre "Ocupación y apartheid".

Yo creo que toda organización debería tener un himno, y que éste se debería cantar en la apertura y clausura de cada sesión. Eso le daría más solemnidad al acto. Cantar en coro la letra de un himno que resume los ideales y anhelos de la organización aumentaría el entusiasmo y la dedicación de los participantes.

Aunque no concuerdo con los objetivos de los organizadores de "La Semana de Apartheid Israelí", me es grato ofrecerles, sin costo alguno, el siguiente himno que escribí y publiqué en  Mi Enfoque hace algunos años:

Primera estrofa:
♫  Los judíos, de mal grado,
 con propósito infausto
 y desembozada agresión,
 usando el mito del Holocausto
 en su mundial conspiración,
 vilmente han despojado
 de su tierra a otra nación. ♫

Estribillo:
♫ A los judíos, sin piedad,
 los expulsaremos de la humanidad  ♫

Segunda estrofa: 
♫ Hablando con franqueza,
 el pueblo palestino,
 en verdad, no nos interesa.
 Lo usamos con buen tino,
 y sólo como pretexto,
 para que, con simpleza,
 nuestro odio tenga texto.  ♫

Estribillo:
♫ A los judíos, sin piedad,
 los expulsaremos de la humanidad  ♫
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