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Mi Enfoque # 23 28 de octubre, 2003

Mi Enfoque # 23    28 de octubre, 2003

El Tío Sam y el Escribidor
Nada ha aprendido, nada ha olvidado
Algunas preguntas a un corresponsal árabe-americano
Lo que dicen nuestros enemigos
¿En que se parecen Arafat y la Madre Teresa?

 

El Tío Sam y el Escribidor
Mi Enfoque # 23    28 de octubre, 2003

Mario Vargas Llosa, autor de “La Tía Julia y el Escribidor”, ha escrito hace poco un artículo, “El cristal con que se mira”, en el que acusa de falta de equidad a los grandes medios de comunicación de los Estados Unidos cuando informan sobre el conflicto palestino-israelí e inculcan truismos a la opinión pública americana.. El prestigioso escritor se queja de que las cadenas de televisión del Tío Sam sólo enseñan las terribles imágenes de las víctimas de los suicidas asesinos, y se limitan a mencionar muy de paso las víctimas palestinas de la “ferocidad” de Sharon.
Vargas Llosa dice que, a diferencia del norteamericano promedio, gente como él está mucho mejor informada porque lee la prensa europea, y ve la televisión europea, medios de comunicación “injustamente calificados de antisemitas por los israelíes, cuando lo único que hacen es criticar al nefasto gobierno de Sharon”.
A diferencia de Mahathir Mohama, Primer Ministro de Malasia, quien expresó que los judíos controlan el mundo, (declaración recibida con ovaciones por los otros líderes islámicos), Vargas Llosa, aunque también menciona la frase “conspiración judía”, se apresura a declarar que no está insinuando que tal conspiración exista. (Equivale a decir, “yo no estoy insinuando que tu hermana sea una prostituta”).
Los culpables, dice el escritor, de que el Tío Sam sea aliado de Israel, (el único aliado, según Vargas Llosa, que Israel tiene en el mundo), son los lobbies que promueven la política de Israel, y que hacen pagar caro a los políticos que se oponen a Israel. Quienes son los miembros de estos lobbies, Vargas Llosa no lo dice, pero es fácil imaginarse que no son árabes.
Al escritor, a pesar de que ya lleva un mes en Washington, no se le ha pasado por la mente la posibilidad de que los Estados Unidos apoyen a Israel no por la presión de los lobbies judíos, sino por otras razones. Por ejemplo, puede ser que el gobierno americano tenga la curiosa idea de que los árabes en general, y los palestinos en especial, están empeñados en destruir Israel
La solución “atinada e irrefutable” al problema israelí-palestino, dice Vargas Llosa, es que Estados Unidos se vuelva neutral en el conflicto, es decir que deje de ser aliado de Israel. En otras palabras, el escritor quiere aislar a Israel y dejarlo sin ningún aliado en el mundo.
El escritor lamenta la muerte del “mejor vocero de los palestinos”, el intelectual Edward Said, de quien recuerdo su oposición al Tratado de Oslo, sus falsas afirmaciones sobre su niñez en Jerusalem, (se crió en El Cairo), y la expresión de felicidad en su rostro cuando tiraba piedras a Israel desde el lado de la frontera libanesa.
Ah, casi me olvidaba de mencionar un punto tal vez sin mayor importancia. No hay críticas ni denuestos contra Arafat en el artículo que estoy comentando. Vargas Llosa reserva sus improperios para despotricar única y exclusivamente contra Sharon.
Un último detalle. El escritor menciona la “Gran Mezquita o Noble Santuario”, pero se olvida, o tal vez nunca lo supo, que 1,500 años antes de que se construya la mezquita árabe el Rey Salomón construyó allí el Templo judío, y que desde esa época esa área es conocida hasta hoy como el “Monte del Templo”. No mencionar dicho nombre es dar la apariencia de negar sutilmente que los judíos tengan relación histórica con dicha zona.
Tenía mucha razón el abuelo Pedro al decirle a su nieto Mario, “las cosas son según el cristal con que se mira”, y me permito sugerirle a Vargas Llosa que también él debería examinar el cristal con el que mira el conflicto israelí-palestino.
(Si deseas el texto completo del artículo de Vargas Llosa escríbeme y te lo enviaré por correo electrónico).

 

Nada ha aprendido, nada ha olvidado
Mi Enfoque # 23    28 de octubre, 2003

Charles-Maurice de Talleyrand-Perigord, ministro de Relaciones Exteriores de Napoleón y luego de Luis XVIII, dijo, refiriéndose a la dinastía de los Borbones, “Nada han aprendido, nada han olvidado”.
Lo mismo se podría decir de Yossi Beilin, el autor intelectual del Acuerdo de Oslo, quien hoy quiere repetir el plato con el Plan de Ginebra.
El Sr. Beilin logró convencer a Rabin, (quien no sabía que hacer para controlar la primera Intifada, la cual, comparada a la de hoy, casi parece un juego de niños), que el terrorista y desacreditado Arafat, único líder árabe que apoyó a Saddam Hussein en la primera guerra del Golfo, era la persona ideal para servirle de policía en Gaza y en la Ribera Occidental. En la más clásica demostración de “wishful thinking” Rabin se dejó convencer.
El funesto resultado todos lo sabemos, (Beilin tal vez no, porque no hay peor ciego que el que no quiere ver). Arafat armó un ejército, fanatizó a su pueblo, y envenenó con prédicas de odio a la niñez y a la juventud palestina. Miles en ambos lados han muerto a consecuencia de ese fatal error y trágica metedura de pata de proporciones históricas.
Hoy, Beilin, repudiado por los votantes, en vez de pedir perdón al pueblo y esconder la cara de verguenza por las tragedias que ha causado, vuelve a las andadas, y con excepcional “jutzpá” negocia un acuerdo en Ginebra con representantes palestinos.
Imaginense si durante la Segunda Guerra Mundial a un ex-congresista americano se le hubiese ocurrido firmar su propio tratado con representantes nazis! O lo habrían metido a la carcel por asumir funciones gubernamentales o lo habrían recluido en un manicomio por no saber lo que estaba haciendo.
¿Es Beilin, ex-parlamentario, tan ignorante del proceso democrático que no se da cuenta que al no haber sido elegido para la Knesset él ya no representa a nadie, excepto a si mismo?

 

Algunas preguntas a un corresponsal árabe-americano 
Mi Enfoque # 23    28 de octubre, 2003

Hace un par de semanas tuve un intercambio de correspondencia con un árabe-americano, lo cual me resultó algo frustrante, porque él, con destreza que cualquier torero le envidiaría, me esquivaba toda pregunta que yo le hacía, o, emulando el precedente de Marcus Porcius Cato, (quien terminaba todos sus discursos en el Senado Romano, sea cual fuera el tema, con la frase Delenda est Carthago - Hay que destruir Cartago), me contestaba, “Pero Sharon es un terrorista”.

Aquí van algunas de las preguntas que le hice:

• La OLP, Organización de Libertad Palestina, se fundó en 1964, tres años antes de que Israel, en la Guerra de los 6 Días, ocupase Gaza y la Ribera Occidental. ¿Cual era la Palestina que la OLP quería liberar en 1964, 1965, y 1966?
• Desde 1948 hasta 1967 Gaza fué controlada por Egipto y la Ribera Occidental por Jordania. ¿Porqué durante esos 19 años los palestinos, y desde 1964 la OLP, no le pidieron a sus hermanos árabes que les permitan establecer su propio estado en esas zonas?
• Durante la Guerra de 1948 cientos de miles de palestinos se refugiaron en paises árabes vecinos, pero algunos llegaron a Canadá, Estados Unidos, y a otros paises. ¿A qué se debe que los palestinos que llegaron a un país no árabe obtuvieron la ciudadanía del país, y sus hijos, nacidos en dicho país, tienen hoy los mismos derechos que cualquier otro ciudadano, mientras que los palestinos refugiados en países árabes siguen siendo refugiados, sin poder tener la ciudadanía del país, aún después de varias generaciones? Lo cual, debo agregar, es un caso sui generis.
• ¿Porqué ninguno de los “mártires” suicidas-asesinos hasta este momento ha sido hijo o familiar de algún dirigente del Hamas y de los otros grupos terroristas?

 

Lo que dicen nuestros enemigos
Mi Enfoque # 23    28 de octubre, 2003

El Primer Ministro de Malasia, Mahathir Mohamad, en un discurso a líderes de países islámicos, declaró que “los judíos controlan el mundo, y que hay que luchar contra los judíos”. Ovacionado por los asistentes se olvidó de mencionar que el autor de esa frase fué Adolf Hitler, quien la decía en cada ocasión que se le presentaba, y curiosamente ocasionaba el mismo efecto en su público: los asistentes se ponían de pié y lo ovacionaban.
(De paso quiero mencionar que cuando se sugirió la idea de que la Unión Europea condenase las expresiones antisemitas de Mahathir Mohamad, el Presidente de Francia Jacques Chirac vetó la resolución, posiblemente en demostración de la imparcialidad europea tan admirada por Vargas Llosa).
Volviendo a nuestro tema, tampoco Hitler fué el primero en opinar que la solución para el “problema judío” era su exterminación. Hace 3,500 años un rey en Egipto le dijo a su pueblo: “Los israelitas son más numerosos y poderosos que nosotros”, y sugirió matar a todos los bebes masculinos, según relata el primer capítulo de Exodo.
Cerca de cien años más tarde, el Rey Balak de Moab “importó” al profeta Balaam de Aram para que maldiga al pueblo de Israel. Y Balaam describió a Israel en palabras que hoy son más válidas que nunca: “Un pueblo que vive solo, y no es contado entre las naciones”, (Números 23:9).
Mil años después, el Primer Ministro de Persia, Haman, le dijo a su rey, “Hay un cierto pueblo dispersado entre nosotros en todas las provincias del imperio, cuyas leyes son distintas de las nuestras, y hay que destruirlos”. (Ver el libro de Esther, capítulo 3).
Las frases del Primer Ministro de Malasia, el veto de Jacques Chirac, la sugerencia de Vargas Llosa de que Estados Unidos sea “neutral” hacia Israel, no deben causar ninguna sorpresa, pues, como dijo el sabio Rey Salomón hace 3,000 años, “Nada nuevo hay bajo el sol”, (Ecclesiastes 1:9).

 

¿En que se parecen Arafat y la Madre Teresa?
Mi Enfoque # 23    28 de octubre, 2003

¡Esta es fácil¡ En que ambos recibieron el Premio Nobel a la Paz
La Madre Teresa, en ceremonia presenciada por m¬ás de 300,000 personas en la Plaza de San Pedro, y millones en el mundo por televisión, recibió la semana pasada el reconocimiento de la Iglesia Católica por su abnegada labor con los pobres, enfermos y desamparados.
Si la religión islámica tuviese un equivalente a la beatificación católica quien sabe si también algún día Arafat recibirá un honor similar porque nadie como él ha enviado tantos jóvenes palestinos “mártires” al paraiso musulmán de las 72 vírgenes, labor de años de prédica y lavado de cerebro, y, si se sale con la suya, enviará un millón mas de “mártires” a “liberar” Jerusalem, como lo ha prometido en varias ocasiones.

 

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