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Mi Enfoque # 28 19 de diciembre, 2003

Mi Enfoque # 28    19 de diciembre, 2003

• Admiradores leales contra viento y marea
• ¡Francia en guerra contra el islamismo extremista!
• La mona, aunque se vista de seda, mona se queda
• No es el amor al chancho sino el odio a los chicharrones

 

Admiradores leales contra viento y marea
Mi Enfoque # 28    19 de diciembre, 2003

A los palestinos se les puede acusar de muchas cosas, de terroristas, de inhumanos, de fanatizados por las enseñanzas de odio que les impartió Arafat, pero lo que no se puede es negarles la virtud de la gratitud.
Son los únicos en el mundo que lamentan la captura de Saddam Hussein, a quien están agradecidos de todo corazón por haber donado decenas de millones de dólares como premio a las familias de los asesinos suicidas.
Los palestinos, aún en estos tristes momentos, no pueden olvidar esas semanas de pura felicidad en 1991, durante la primera guerra del golfo, cuando, subidos al techo de sus casas, veian pasar raudos en el cielo los Scuds que Saddam enviaba a Tel Aviv, mientras ellos bailaban y cantaban “Ya, Habibi, Saddam, mata a los judíos!”, (en árabe suena más bonito).
Pero no les es fácil entender como aquel heroe que alentaba a los “mártires” para que se suiciden dando $25,000.oo dólares a cada familia, no usó su pistola armada para también él morir como mártir. La única explicación lógica que han encontrado es que el Saddam sucio, asqueroso, barbudo, desgreñado, piojoso, que los americanos encontraron escondido en un hueco de ratas no es Saddam Hussein, el heroico líder de los árabes, sino uno de sus tantos dobles. ¡Saddam sigue luchando! ¡Aún le quedan $750,000.oo dólares para repartir a los asesinos-suicidas! (¿O serán esos los mismos $750,000.oo que encontraron junto al “falso” Saddam? ¡Oy vei!) 
 
 

¡Francia en guerra contra el islamismo extremista!
Mi Enfoque # 28    19 de diciembre, 2003

Jacques Chirac hizo todo lo que pudo para evitar que los Estados Unidos e Inglaterra derrocasen a Saddam Hussein. Si hubiese dependido de él y de su colega alemán Schroeder, Saddam Hussein aún estaría tranquilo y feliz construyendo palacios tipo mil y una noches para él y sus hijos, y antros de torturas para sus subditos.
Al escuchar que Saddam fué capturado, Chirac y Schroeder no perdieron un minuto. De inmediato enviaron sus felicitaciones a Bush, y le manifestaron su sincera felicidad de saber que el desalmado tirano ya no constituye peligro para el mundo. (Bueno, más vale tarde que nunca). Aprovecharon también la oportunidad para pedirle a Bush que por favor no se olvide de ellos al momento de repartir los contratos para la reconstrucción de Iraq.
Finalmente, Chirac en estos días ha reunido el coraje para luchar contra el enemigo islámico. Su disparo inicial es prohibir a dos mil niñas musulmanas, (de los cinco millones de musulmanes que viven en Francia), que vayan a la escuela con la cabeza tapada por un pañuelo. Si este paso audaz y valiente tiene éxito, Chirac está seriamente considerando aliarse a Estados Unidos para luchar contra Saddam Hussein, esté donde esté.

 

La mona, aunque se vista de seda, mona se queda
Mi Enfoque # 28    19 de diciembre, 2003

En el mes de mayo del 2002 un grupo armado de terroristas palestinos forzaron su ingreso a uno de los sitios más sagrados del Cristianismo, la Iglesia de la Natividad en Belén. El mundo, en vez de protestar contra esta profanación, culpó (¡surprise, surprise!) a Israel por sitiarlos.
Israel, para evitar daños a un lugar sagrado, aceptó que trece de los terroristas, todos ellos con historial de asesinatos y atentados, fueran pacificamente deportados a países europeos.
Uno de ellos, Khalil Nawawreh, de 27 años, (involucrado en el asesinato de Tzahi Sasson en una serie de tiroteos a autos que viajaban por la carretera de Jerusalem a Gush Etzion), fué recibido con los brazos abiertos por el gobierno belga, (el mismo gobierno que quiso juzgar a Ariel Sharon como “criminal de guerra”).
Los belgas le dieron casa gratis y una suma mensual. Al principio lo tenían bajo vigilancia, pero luego de un tiempo consideraron que un joven simpático como Khalil, “cuyo único crimen era resistir a los sionistas” no constituía ninguna amenaza para la seguridad pública.
Lamentablemente, al tigre ni con lejía se le quitan las rayas. La policía belga acaba de arrestar a Khalil por haber tomado parte activa en dos asaltos a mano armada de oficinas de correo, donde robó cerca de un cuarto de millón de dólares.
Se espera que su abogado defensor dirá que Khalil es inocente, y usará el argumento de que sus robos, donde usó explosivos, los hizo por una compulsión causada por la “ocupación sionista”. “!El verdadero culpable, señores del juzgado, es Ariel Sharon!”

 

No es el amor al chancho sino el odio a los chicharrones
Mi Enfoque # 28    19 de diciembre, 2003

Desde el momento que el típico europeo se levanta en la mañana y prende su radio está bombardeado por el mensaje de que el mundo gira alrededor de los palestinos, víctimas inocentes del peor villano en el mundo, Israel, el mayor enemigo para la paz mundial. Genocidios como la masacre de dos millones de cristianos en el Sudán a manos de los musulmanes, y atrocidades parecidas en otras regiones, no se mencionan ya que judíos no están involucrados.
Los periódicos y la televisión aportan su considerable grano de arena, aparte de que los libros sobre Palestina constituyen un buen porcentaje de la industria de publicación.
Jesús, para los europeos, convencidos por Hanan Sharawi, quien se declara “descendiente directa de los palestinos que vivían en la época de Jesús”, no fué judío sino palestino.
La realidad no es que los europeos, (y para tal caso, tampoco los otros paises árabes) tengan amor a los palestinos, sino que estos son hoy la punta de lanza de la guerra contra los judíos. Si Arafat, Jihad y Hamas logran su propósito de destruir a Israel, y algunos de los sobrevivientes (si los hubiese) fuesen a vivir al Círculo Artico, los “imparciales” periódicos europeos estarían llenos de artículos a favor de los pobres esquimales víctimas de los judíos explotadores.
No es el amor al chancho lo que sienten los europeos sino el odio a los chicharrones, o, en una versión más “kasher”, no es el amor a Haman sino el odio a Mordecai.

 

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