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Mi Enfoque #266 9 de enero, 2009

Mi Enfoque #266   9 de enero, 2009

• La causa básica de la virulenta animosidad contra Israel
• Respecto al artículo Morir en Gaza de Mario Vargas Llosa
• Recordemos el caso de la "masacre de Jenin"
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La causa básica de la virulenta animosidad contra Israel

Los judíos perseguían a Jesús y trataban de matarlo (Juan 5:16)
Jesús no quería andar en Judea porque los judíos querían matarlo (Juan 7:1)
Los judíos tomaron piedras para apedrearlo (Juan 10:31)
Los judíos le contestaron: de acuerdo a nuestra ley él debe morir, porque se hace llamar Hijo de Dios (Juan 19:7)

Aunque muchos cristianos quisieran ignorar este hecho, Jesús fue judío, hijo de padres judíos, vivió como judío, y murió crucificado por los romanos, acusado de proclamarse "Rey de los Judíos", es decir, un rebelde judío contra el imperio romano.

Durante la primera generación de los seguidores de Jesús, el cristianismo era una secta judía mesiánica. En las siguientes generaciones cristianas primaron los paganos que habían sido convertidos al cristianismo. En su afán de separarse por completo del judaísmo y de congraciarse con el imperio romano, especialmente después de las dos rebeliones de los judíos, (la primera, entre los años 66 y 71, terminó con la destrucción del Templo, y la segunda, entre los años 132 al 135, que resultó en la muerte de más de 600,000 judíos, y el exilio de la mayoría de los sobrevivientes), los cristianos en sus escritos sagrados, especialmente en el Evangelio de Juan, describen a los judíos como asesinos de Jesús y exoneran a los romanos, cuyo gobernador Pilatos es juzgado por los historiadores como uno de los más crueles y sádicos procónsules, que crucificó no sólo a Jesús sino también a miles de otros judíos.

La acusación de matar a Jesús ha acompañado a los judíos a través de toda su historia, y ha causado persecuciones, autos de fe, expulsiones y conversiones forzosas. La imagen del judío fue durante la Edad Media, y continúa siendo en muchos medios, el de un ser malévolo, un paria, un enemigo de la humanidad.

En la Edad Media, según la opinión mundial de ese entonces, "los judíos envenenaron los pozos de agua y causaron la peste negra". Y, por supuesto, era de conocimiento común que en la Pascua (Pesaj) los judíos mataban a niños cristianos para confeccionar las matzot con su sangre.

En la época moderna y contemporánea la religión ha perdido centralidad en la cultura occidental, y el odio a los judíos, que es ya parte del subconsciente colectivo, no se puede expresar acusando a los judíos de matar a Dios. Los antisemitas encontraron otro tipo de acusación: los judíos, debido a su ambición de poder y a su codicia, conspiran para controlar el mundo. Esta acusación se expresa en libros best sellers como "Los Protocolos de los Sabios de Sion", falsificación publicada hace más de cien años que continúa en circulación, o su versión más reciente, "El lobby israelí" por John Mearsheimer y Stephen Walt.

Teodoro Herzl, el padre del sionismo, se equivocó. Él creyó que si los judíos tenían su propio estado, el antisemitismo acabaría. El resultado no fue la desaparición del antisemitismo, sino una nueva modalidad, donde se niega la legitimidad del Estado Judío, se le acusa de racismo y apartheid, se condena su derecho a defensa, y, en el colmo del cinismo y de la impudencia, se le iguala al nazismo.
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Respecto al artículo Morir en Gaza de Mario Vargas Llosa
Quiero dejar en claro que considero que la crítica a Israel es válida,  y no debe ser considerada producto del antisemitismo,  siempre y cuando sea la misma que se haría contra otros estados que estuviesen en la misma situación.  Pero a Israel se le juzga bajo un estándar que no se aplica ni se exige a ninguna otra nación.
No me refiero a artículos que llevan por título  "El sueño nazi de Israel"  o similares,  ni a caricaturas de soldados israelíes con uniforme nazi,  donde los prejuicios de sus autores saltan a la vista por ser burdos y obvios,  sino a artículos insidiosos,  que sermonean,  critican y condenan a Israel,  artículos donde el autor se escuda tras una auto proclamada superioridad moral para disimular su hipocresía,  su antipatía hacia el estado judío,  y su doble estándar.
Un ejemplo típico es el artículo Morir en Gaza del escritor Mario Vargas Llosa,  publicado hace unos días en el periódico El País,  y en otros 40 periódicos de Latino América,  artículo lleno de errores y omisiones.
Vargas Llosa escribe que Israel aduce  "¿Hasta cuándo puede resistir un país que sus ciudades sean víctimas de cohetes terroristas lanzados desde sus fronteras a lo largo de días y meses por una organización como Hamás que no reconoce la existencia de Israel ni oculta su propósito de acabar con él?"
No fueron días ni meses.  Son ocho años de terror y trauma,  con un promedio de 1000 cohetes palestinos cada año,  es decir 3 por día,  que arreciaron a 70 por día el mes pasado,  cuando Hamás unilateralmente decidió no renovar la tregua.  Y continúan en estos días,  porque Hamás sigue disparando diariamente cohetes a blancos civiles.
Vargas Llosa escribe  "si se trata de buscar las causas del conflicto es, a mi juicio,  deshonesto quedarse sólo allí,  en los cohetes artesanales de Hamás,  y no retroceder un poco más en el tiempo para entender  -lo que no quiere decir justificar,  claro está-  lo que sucede en ese explosivo rincón del mundo.  Y en el siguiente párrafo retrocede efectivamente en el tiempo y encuentra que  "la política de Israel de incomunicar a Gaza y mantenerla en  una suerte  de cuarentena implacable,  impidiéndole exportar e importar, cerrándole el uso del aire y del mar,  permitiendo que sus pobladores salieran de ese gueto sólo a cuentagotas y después de trámites abrumadores y humillantes,  contribuyeron al gran  "fracaso económico”  que hoy día los halcones de Israel exhiben.
El problema es que Vargas Llosa no retrocedió suficientemente en el tiempo.  Si hubiese querido hacerlo,  habría llegado al  mes de agosto del 2005,  cuando Israel voluntariamente retiró hasta el último israelí de Gaza,  asumiendo que este acto quitaría todo motivo a los palestinos para seguir disparando cohetes.  Israel dejó intactos sus invernaderos e instalaciones industriales para que los palestinos las usen como fuentes de trabajo.  Los palestinos procedieron a vandalizar y destruir todas las instalaciones,  y,  de inmediato,  a usar dichos lugares para continuar,  casi desde el día siguiente,  disparando cohetes a las poblaciones civiles de Israel.
Vargas Llosa culpa a Israel del retraso en el que viven los palestinos,  cuando la realidad es que los palestinos dan prioridad a la destrucción de Israel sobre la construcción de una infraestructura de su futuro estado.  El bloqueo que Vargas Llosa llama cuarentena implacable no es la causa de los disparos de los cohetes palestinos a Israel,  sino la respuesta a los cohetes,  con la intención  (fracasada hasta ahora)  de persuadir a los palestinos de que desistan de atacar a las poblaciones civiles israelíes. Los palestinos han recibido cientos de millones de dólares y euros, per capita mas de lo que recibieron los europeos con el Plan Marshall, todos los cuales fueron desfalcados, malgastados o utilizados para pagar las bombas, explosivos y cohetes que introducen a través de túneles. Nada se dedicó a construir la infra estructura que necesitaría su futuro estado. Tampoco menciona el escritor que Egipto,  país que limita con Gaza,  bloquea al régimen de Hamás por haber violado el acuerdo del año 2005 que estipula que es la Autoridad Palestina la que debe controlar las fronteras,  bajo la supervisión de observadores europeos, lo cual no sucede desde que Hamás en forma violenta expulsó a la Autoridad Palestina en el año 2007.
Vargas Llosa no menciona que Israel es el principal proveedor de electricidad,  agua y combustible a Gaza,  a pesar de que el régimen de Hamás tiene como objetivo la eliminación de Israel en especial y de los judíos en general.  ¿Tal vez desconoce la constitución de esa organización?
A propósito de electricidad,  ¿Se habrá enterado el escritor que uno de los cohetes palestinos cayo hace unos días muy cerca de la planta de electricidad de Ashkelon que suministra electricidad a Gaza?  ¿Si el cohete hubiese impactado en la planta y la explosión la hubiese destruido,  Vargas Llosa escribiría denunciando a Israel porque no le llega electricidad a Gaza?
Vargas Llosa escribe  "los palestinos están condenados a una agonía tan injusta y tan larval como la de los judíos en los guetos de la Europa nazi”.
El párrafo de arriba demuestra que Vargas Llosa también sabe utilizar,  con tanta destreza como el antisemita más franco y sincero,  la táctica de igualar a los israelíes con los nazis.
Vargas Llosa escribe que  "los dirigentes de Israel pueden haber perdido los sentimientos y la moral,  pero no la inteligencia.  La clase dirigente israelí es de muy alto nivel,  bastante más culta y preparada que la del promedio occidental.
El párrafo que va arriba es subliminalmente racista ya que implica,  por contraste,  que los dirigentes palestinos no son inteligentes ni de alto nivel.  Además,  ¿es justo darse ínfulas de superioridad moral y pontificar acusando de faltas de sentimientos y moral al gobierno de Israel,  - sin estar en la situación de los dirigentes de Israel,  cuya principal obligación es salvaguardar las vidas de sus ciudadanos?
Vargas Llosa,  al igual que los dirigentes de Israel,  también es un hombre inteligente.  Y,  por lo tanto,  es una  sorpresa aún mayor,  ver que el escritor,  hombre inteligente,  no se da cuenta que mientras Hamás controle Gaza y la Autoridad Palestina la Cisjordania,  los palestinos no estarán unidos y su futuro estado será aún más lejano.
Un hombre inteligente,  culto y enterado de lo que ocurre,  sabe que es Irán el que financia a Hamás,  adiestra a sus combatientes,  suministra las bombas y cohetes.  La guerra de Israel no es contra los palestinos,  a pesar de lo que Vargas Llosa dice,  sino contra Hamás en forma directa y,  en forma indirecta,  contra Irán,  país empeñado en destruir Israel.  La destrucción del régimen de Hamás sería para Irán una derrota.
Vargas Llosa acusa a Israel de una  "política de fuerza,  de represión y castigo sistemáticos para doblegar a los palestinos,  haciéndoles aceptar,  al final,  una paz impuesta según las condiciones de Israel”.
¿Se le habrá ocurrido preguntarse a si mismo, por qué en la Cisjordania,  bajo la Autoridad Palestina,  hay progreso económico y tranquilidad,  mientras que en Gaza hay pobreza y terrorismo?  ¿No sería mejor para los palestinos y para el futuro de la región que la organización terrorista,  así considerada por los Estados Unidos,  la Unión Europea y Japón,  sea desmantelada?  La Autoridad Palestina está dispuesta a la solución de dos estados para dos pueblos,  pero Hamás no acepta nada menos que la destrucción de Israel.
¿Y cuales son las condiciones que Israel  "quiere imponer"  para la paz?  Israel lo ha dicho repetidamente: cese completo de disparos de cohetes a las poblaciones civiles de Israel,  y cese del ingreso ilegal de armas y explosivos a Gaza por medio de túneles.  ¿Es eso mucho pedir?
Vargas Llosa escribe: "la construcción del Muro que aísla,  cuartea y reduce como una piel de zapa a la Cisjordania palestina”.
Lo que él llama Muro,  es una Cerca de Seguridad cuyo objeto es evitar el ingreso de los suicidas palestinos,  la mayoría enviados por Hamás,  que han matado a más de mil israelíes y herido a más de diez mil.  Cuando llegue la paz será mucho más fácil desmantelar esa cerca que devolver la vida a las víctimas de los suicidas.
Y para terminar,  me parecen lamentables y vergonzosas sus frases en detrimento de personas de la entereza moral e intelectual de Amos Oz y David Grossman,  a los cuales Vargas Llosa solía alabar cuando coincidían con sus ideas,  pero a quienes hoy el escritor acusa de cobarde timidez por no concordar con su posición.

PD Si alguien desea leer el artículo Morir en Gaza de Mario Vargas Llosa lo encontrará en la siguiente página Web:

www.elpais.com/articulo/opinion/Morir/Gaza/elpepiopi/20090111elpepiopi_11/Tes - 82k -
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Recordemos el caso de la "masacre de Jenin"

Israel está siendo condenado en numerosos editoriales y artículos por la desproporcionalidad entre el número de muertos palestinos y el número de muertos israelíes causados en este conflicto. (No es claro si los que se quejan lo hacen porque el número de palestinos muertos es de varios cientos, o porque el número de israelíes muertos no llega a veinte).
 
Una de las razones entre la "desproporcionalidad" de muertos entre los dos lados es que Israel ha construido refugios para su población, mientras que Hamás construyó bunkers para sus líderes. Israel protege a sus niños y Hamás usa a los suyos como escudos vivos.

Israel hace los máximos esfuerzos para evitar víctimas civiles, incluyendo avisar por medio de llamadas telefónicas y volantes a los residentes de la zona para que la desocupen. Una de las tácticas que Israel usa para ese propósito, es arrojar una bomba sin carga explosiva para que las personas se den cuenta de la seriedad de la advertencia, y desocupen el lugar antes de que sea destruido.

Hamás, por el contrario, no dispara sus  cohetes a blancos militares, sino a ciudades, Shderot, Ashdod, Ashkelon, Beersheba, - sin previo aviso por supuesto – con el propósito de causar el máximo número de muertos y heridos en la población civil.

No se puede negar que palestinos inocentes han muerto o han sido heridos. Pero, un observador imparcial tampoco podría negar que esta tragedia ha sido causada por la insensatez de Hamás de disparar más de 300 cohetes a poblaciones civiles de Israel tan pronto terminó la tregua, lo cual, sumado a los 7,000 cohetes que había disparado durante los últimos años, hizo que Israel, - estado que, al igual que toda otra nación, tiene como principal deber proteger a sus ciudadanos,- diga, ¡basta!

Aunque el Talmud enseña que quien salva una vida salva un mundo, y esto se aplica a todo ser humano, sin distinción de religión, sexo, nacionalidad o raza, es importante determinar si las cifras de muertos y heridos proporcionadas por Hamás, cifras aceptadas ciegamente por los medios de comunicación, son reales, o si han sido exageradas con el propósito de manipular la opinión pública.

Es útil recordar el caso de la "masacre de Jenin". El 27 de marzo del año 2002 un suicida de Hamás mató a 30 personas que estaban celebrando Pesaj en el Hotel Park en Natania. Israel, en esa ocasión, también dijo ¡basta!, y envió sus tropas a Jenin, la ciudad palestina de donde salían la mayoría de los suicidas.

La batalla tuvo lugar desde el 3 de abril hasta el 11 de abril del año 2002. Los periódicos europeos inmediatamente la llamaron la batalla de "Jeningrad", manifestando así su admiración a los terroristas palestinos, al comparar a Jenin con la heroica Stalingrad.

De inmediato se produjeron reportes de numerosos muertos en el lado palestino. El 10 de abril la BBC reportó la muerte de más de 150 palestinos. Saeb Erekat, portavoz de la Autoridad Palestina, informó a la CNN que habían 500 muertos. Con cada informe el número de muertos fue en aumento. Yasser Abed Rabbo, Ministro de Información Palestina denuncio que Israel había enterrado más de 900 palestinos. Ahmed Abdel Rahman, Secretario General de la Autoridad Palestina, dijo que miles de palestinos habían muerto y habían sido enterrados clandestinamente por los israelíes.

Kofi Annan, Secretario General de las Naciones Unidas pidió al Consejo de Seguridad que envíe una fuerza multinacional a la región. El Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad el 19 de abril enviar una misión a Jenin para investigar los hechos. Abed Rabbo, satisfecho de esa decisión, dijo que ese era "el primer paso para juzgar a Ariel Sharon en un tribunal internacional". Las personas escogidas para la misión habían expresado anteriormente su antipatía hacia Israel, e Israel decidió no cooperar. La Asamblea General aprobó una resolución condenando las acciones de Israel en Jenin.

Finalmente, el 31 de julio del año 2002 las Naciones Unidas emitieron su reporte final estableciendo que en la batalla habían muerto cincuenta y dos (52) palestinos, de los cuales la gran mayoría eran combatientes. 23 soldados israelíes también murieron en la acción.

La "masacre de Jenin" existió únicamente en la propaganda de los palestinos y en los informes de los medios de comunicación.
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