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Mi Enfoque #286 28 de mayo, 2009

Mi Enfoque #286   28 de mayo, 2009
• ¿Hay solución al problema israelí-palestino?
 Franqueza islámica en Youtube
• El pirómano que quiere estar a cargo de la estación de bomberos
• Nuestros peores enemigos
• Benedicto Spinoza, el primer filósofo que socavó la religión
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¿Hay solución al problema israelí-palestino?
Por David Mandel, "Mi Enfoque #286"

Hay dos respuestas a esta pregunta: la corta y la larga. Si quieres la corta, para ahorrar tiempo salta hacia el final de este artículo.

Si quieres la respuesta larga, lee los siguientes párrafos:

A mediados del siglo 19 los diplomáticos europeos estaban obsesionados con el problema de Schleswig-Holstein, dos ducados disputados por Dinamarca y Prusia, que fueron causa de dos guerras, una de Prusia contra Dinamarca, y la otra de Prusia contra Austria.

Lord Palmerston, Primer Ministro británico en el siglo 19, comentó que el problema de Schleswig-Holstein era tan complicado que únicamente tres hombres habían tenido la solución: el Príncipe Alberto, que ya había muerto un profesor alemán que se había vuelto loco, y él, Palmerston, que ya la había olvidado.

El equivalente contemporáneo del problema Schleswig-Holstein es el problema israelí-palestino. Presidentes americanos, primer ministros israelíes, secretarios generales de las Naciones Unidas, y numerosos diplomáticos y políticos han tratado de solucionar el problema. Hasta hoy todos han fracasado. Y es improbable que el Presidente Obama y el Primer Ministro Netanyahu logren resolver el problema durante el período de sus gobiernos.

El motivo por el cual durante décadas nadie ha logrado encontrar una solución al problema, es que no hay una definición común de su esencia. ¿El problema es la definición de fronteras, como lo creen Israel y el mundo occidental? ¿O es un problema teológico como lo consideran los palestinos, en especial Hamás, el partido mayoritario?

Si es cuestión de fronteras, el problema tiene solución a la corta o a la larga. Pero, si es cuestión teológica no tiene solución. Los palestinos, en su gran mayoría, son islámicos creyentes, para quienes la existencia de un estado "infiel" en un territorio, que, en un pasado momento histórico, ha sido parte del Islam, es intolerable y está en contra de sus principios religiosos más básicos. La diferencia entre los dirigentes de Hamás y los de Al-Fatah es puramente táctica. Hamás está dispuesto, como máxima concesión, a aceptar un plazo limitado de hudna, (tregua) con el Estado Judío para luego renovar su lucha que no terminará hasta erradicar el último judío del Medio Oriente. Al-Fatah está dispuesto, como primer paso, a la existencia de dos estados, uno palestino, y el otro (hoy llamado Israel), al que retornarán todos los descendientes de los refugiados palestinos, con lo cual conseguirán mayoría palestina en Israel, con la consiguiente eliminación, primero del Estado Judío, y, finalmente, de los habitantes judíos.

La gran mayoría en Israel quiere terminar con la ocupación y separarse de los palestinos, pero la situación es similar a la del hombre que está montado en un tigre. Es terriblemente incomodo e inseguro, pero si se baja del tigre no hay duda que este tratará de devorarlo.

Volviendo a la pregunta, ¿Hay solución al problema israelí-palestino? La respuesta corta es: ¡No!
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Franqueza islámica en Youtube
Por David Mandel, "Mi Enfoque #286"

Tienen ojos y no ven. Tienen oídos y no escuchan (Jeremías 5:21)

Una de las tácticas más exitosas de los árabes en su campaña contra Israel y los judíos es usar la falsedad, el disimulo y la hipocresía cuando hablan en inglés y reservar el uso de la franqueza y la sinceridad sólo cuando hablan en árabe. El difunto, nunca lamentado, Yasser Arafat, era un campeón mundial en esa táctica. En inglés hablaba de paz y coexistencia, pero en árabe proclamaba que estaba dispuesto a enviar un millón de mártires (léase "asesinos suicidas") a Jerusalén.

Ahora que existe, con Youtube en el Internet, la posibilidad de ver y escuchar las prédicas de odio en árabe y, simultáneamente, leer su traducción en subtítulos, hay motivo para pensar que el doble juego, de sinceridad por un lado y de falsedad por el otro, ya no puede tener el mismo éxito de antes. Lamentablemente no es así, pues no hay peor sordo que el no quiere oír. Pero, para los que se interesen, aquí va un ejemplo típico:

Muhammad Hussein Yaqoub es un clérigo islámico, de larga y sedosa barba blanca, que tiene un programa de prédicas, sermones e interpretaciones teológicas en la emisora egipcia Al-Rahm TV. Esta es la transcripción de la prédica que dio el 17 de enero de este año:

¿Si los judíos se fueran de Palestina, empezaríamos a quererlos?
¡Por supuesto que no! ¡Nunca los vamos a querer! ¡Absolutamente no!
Los judíos son infieles, no porque yo lo diga, y no porqué están matando musulmanes, sino porque Alá lo dice: “Los judíos dicen que Uzair es el hijo de Alá, y los cristianos dicen que Cristo es el hijo de Alá. Esas son las palabras de sus bocas. Imitan lo que los infieles han dicho antes”.
¡Que Alá luche contra ellos! ¡Viven tan engañados!
Es Alá quien dijo que son infieles. Respecto a los judíos, lo primero que ustedes tienen que tomar en cuenta es que son infieles, y lo segundo es que son enemigos.
Son enemigos, no porque hayan ocupado Palestina. Aún si no la hubiesen ocupado serían enemigos. Alá dijo que los enemigos más fuertes entre los infieles son los judíos y los politeístas. Tercero, deben ustedes creer que los judíos nunca dejarán de pelear contra nosotros y matarnos. Ellos luchan, no por el país o por su seguridad, como claman, pero por su religión. Y nunca dejarán de pelear contra nosotros hasta que abandonen su religión, si es que lo pueden hacer. Así es.
Debemos creer que nuestra lucha contra los judíos es eterna, y no terminará hasta la batalla final, y ese es el cuarto punto. Ustedes deben creer que lucharemos contra ellos, los derrotaremos y los aniquilaremos hasta que no quede un solo judío sobre la faz de la Tierra.
No soy yo el que lo digo. El Profeta dijo: “El Día del Juicio no llegará hasta que ustedes luchen contra los judíos y los maten. Los judíos se esconderán detrás de piedras y árboles, y las piedras y los árboles dirán, ¡Oh, musulmán!, Oh, sirviente de Alá, hay un judío detrás de mi. Ven y mátalo”, ― excepto el árbol Gharqad que es el árbol de los judíos. He escuchado que ellos están plantando ahora muchos de esos árboles.
Respecto a ustedes judíos, que Alá los maldiga. Qué la maldición de Alá recaiga sobre ustedes, cuyos antecesores fueron monos y cerdos. Ustedes los judíos han plantado el odio en nuestros corazones, y lo hemos pasado a nuestros hijos y a nuestros nietos. Ustedes no sobrevivirán mientras quede uno solo de nosotros. ¡Oh, judíos! Que la maldición de Alá caiga sobre ustedes. ¡Oh, judíos! Que Alá depare su furia, su castigo y su tormento sobre ellos. Alá, te rezamos para que los vuelvas a transformar y los musulmanes se regocijen al verlos como monos y cerdos. ¡Ustedes, cerdos de la Tierra! ¡Ustedes, cerdos de la Tierra! Ustedes matan a los musulmanes con esa fría sangre de cerdo que tienen  de un clérigo egipcio proponiendo en su sermón televisado el genocidio de los judíos.

Nota:  El que quiera ver al inspirado clérigo, el título del clip es Egyptian cleric – genocide the Jews, y se encuentra en:
http://www.youtube.com/watch?v=FNj3xQRBl6U&feature=player_embedded
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El pirómano que quiere estar a cargo de la estación de bomberos
Por David Mandel, "Mi Enfoque #286"

La Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) debe elegir antes del fin de este mes de mayo, 2009, un nuevo Director General. El candidato más voceado es Farouk Hosni, Ministro de Cultura de Egipto desde 1987.

El problema con este señor, para todo aquel que se precia de respetar la cultura y los derechos humanos, es que ha hecho suyas las ideas y expresiones de Hitler, Goebbels y otros nazis.

En abril del año 2001 Farouk Hosni declaró, "Israel no ha contribuido jamás a la civilización en ninguna época pues no ha hecho sino apropiarse del bien de los demás". (Hitler, en su libro Mi Lucha, escribió "Los judíos no tienen cultura verdadera especialmente no tienen cultura propia").

En junio del año 2001 Hosni declaró, "La cultura de Israel es una cultura inhumana, agresiva, racista, pretenciosa, que se basa sobre un principio muy simple: robar todo aquello que no le pertenece para apropiárselo después". (Hitler, en su libro, escribió, "El judío contamina el arte, la literatura, el teatro destruye todos los conceptos de belleza, nobleza y bondad, y reduce a la gente a su más baja naturaleza").

En el año 2008, el Sr. Hosni, Ministro de Cultura de Egipto, emuló a Goebbels, diciendo, ― respecto a la posibilidad de que libros de Israel se encontrasen en la biblioteca de Alejandría, ― "Quememos esos libros, y, si se encuentran, yo mismo los quemaré delante de vosotros".

A pesar de que su gobierno firmó un tratado de paz con Israel en el año 1979, Farouk Hosni, en el año 1997, declaró que era "enemigo encarnizado" de toda tentativa de relaciones normales de su país con Israel.

Durante las dos décadas que Hosni ha sido Ministro de Cultura de Egipto casi ningún libro israelí ha sido traducido, ninguna película israelí (aún la más pacifista) se ha estrenado en Egipto, y existe un boicot oficial de todos los artistas e intelectuales del Estado Judío.

Es incomprensible, y hasta se podría decir vergonzoso, que Netanyahu, para congraciarse con el Presidente Mubarak, haya retirado la oposición de Israel a la designación de Hosni, un furibundo antisemita, lleno de odio y desprecio a los derechos humanos.

Importantes intelectuales judíos, entre ellos el filósofo Henri Lévy, el cineasta Claude Lanzmann, y el premio Nobel Elie Wiesel, han protestado enérgicamente contra esa candidatura.

Designar a Farouk Hosni Director de Unesco, equivale a nombrar a un lunático criminal para que sea el gerente del asilo.
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Nuestros peores enemigos
Por David Mandel, "Mi Enfoque #286"

Hemos encontrado al enemigo y él es nosotros, (Walt Kelly en su tira cómica Pogo).

Si hay algo que los judíos, durante toda su historia, desde la época de Moisés hasta el presente gobierno de Netanyahu, han tenido en abundancia, son enemigos. La lista es larga. Entre muchos otros, incluye, por orden cronológico, a los egipcios, los filisteos,  los asirios, los babilonios, los griegos, los romanos, los cruzados, los inquisidores de la Santa Inquisición, los nazis, los árabes, y los iraníes.

Pero los peores enemigos que tienen los judíos están entre nosotros mismos. La tradición judía ha atribuido la caída del Segundo Templo, y la subsiguiente dispersión, al odio fratricida.

El odio viene de los extremos de la derecha y de la izquierda. En el lado de la derecha extrema el odio se ha expresado con violencia y asesinatos: el de Emil Grunzweig, miembro de Shalom Ajshav, que fue matado por una granada durante una demostración pro paz en 1983, y el del Primer Ministro Itzjak Rabin en 1995.

En el lado de la izquierda, el odio se expresa en forma más sutil, pero no menos perniciosa, mediante la identificación con los enemigos de Israel, la demonización del país, el apoyo a los boicots académicos y comerciales, y la falsificación o interpretación tendenciosa de los hechos históricos.

Un ejemplo del odio izquierdista, llevado a un extremo del absurdo y del ridículo, es una carta escrita por un señor Roy Wagner, del Instituto de Filosofía y Ciencias de la Universidad de Tel Aviv, firmada por él y sus amigos, condenando el discurso que Nitzan Horowitz, miembro de la Knesset por el partido Meretz de izquierda, dio la semana pasada en el Congreso Mundial de Derechos Humanos, Orientación Sexual, e Identificación Sexual, en París.

(Antes de proseguir debo mencionar que tanto el Sr. Wagner, sus amigos co-firmantes, y Horowitz, son homosexuales, franca y abiertamente. Respecto a mi posición personal sobre el tema, hago mía la frase del comediante Jerry Seinfeld, "No lo soy, lo cual no quiere decir que hay algo de malo en ello").

El Sr. Wagner usa su identificación sexual como pretexto para expresar sus sentimientos de extrema izquierda:

CARTA ABIERTA A QUIEN CONCIERNA
Nosotros, los transexuales, bisexuales, intersexuales y homosexuales, ciudadanos de Israel, deseamos expresar nuestro más fuerte disgusto e inconformidad con el discurso dado por Nitzan Horowitz, miembro de la Knesset, el 15 de mayo, 2009, en París. No solamente excluyó de su discurso a los transexuales, bisexuales e intersexuales, sino que dio una falsa representación de los problemas de los homosexuales y lesbianas en Israel, y, peor aún, apoyó el apartheid israelí en Palestina e Israel.
En vez de mencionar la discriminación que sufrimos los transexuales e intersexuales en Israel, Horowitz habló unicamente de los homosexuales y lesbianas, y dijo que su principal problema en Israel era legalizar sus uniones.
Sus opiniones sobre los derechos de los homosexuales en Palestina son indignantes. Dio una imagen falsa de Israel como país occidental liberal, y de los palestinos como conservadores. Su pedido al gobierno de Israel de dar santuario a los homosexuales perseguidos por los palestinos es una hipocresía del apartheid.
De acuerdo al pedido de los palestinos de sancionar a Israel hasta que termine su ocupación, sus sitios, su política de apartheid, y destruya el Cerco de Separación, y permita el regreso y compensación de los refugiados palestinos, somos de la opinión que se le debe prohibir a Israel que participe en estas conferencias. La presencia de Horowitz solo atestigua la vergüenza moral de ese fracaso.
Firmado: Roy Wagner y otros
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Benedicto Spinoza, el primer filósofo que socavó la religión
Por David Mandel, "Mi Enfoque #286"

La mayoría de la gente en el mundo occidental de hoy no es religiosa. Tampoco es anti-religiosa. Es "indiferente", lo cual, para las religiones organizadas, es peor que si fueran ateos o agnósticos, ya que con estos, por lo menos, se puede discutir y tener la posibilidad de rebatir sus argumentos y convencerlos de su "error". Con los indiferentes no hay posibilidad de discusión, ya que no tienen interés en discutir sobre religiones reveladas ni milagros sobrenaturales, o sobre un Dios que se toma un interés especial y personal por cada individuo.

El fenómeno de la indiferencia a la religión se encuentra generalizado entre los católicos, los protestantes, y los judíos, pero no es muy común entre los musulmanes, cuya religión, el Islam, está pasando por una etapa de fanatismo e intolerancia, que puede poner en peligro la paz mundial.

El predominio de la razón sobre la fe tuvo sus inicios, hace cerca de cuatro siglos, con el filósofo Baruj (Benedicto) Spinoza, perteneciente una familia judía, oriunda de España, que había sido forzada a convertirse al cristianismo y había vivido durante un tiempo en Portugal. La familia emigró en el año 1602 a Ámsterdam, donde, gracias a la tolerancia religiosa de los holandeses, reanudó abiertamente la profesión del judaísmo. Allí, en 1632, nació Baruj.

Baruj estudió en la escuela de la comunidad judía, donde aprendió el hebreo. Sus análisis de la Biblia lo condujeron a dudar de que Adán fuese el primer hombre, que Moisés fuese quien escribió la Torah, y que las leyes de la Torah tuviesen precedencia sobre la ley natural. Sus discusiones sobre estos temas con los dirigentes de la comunidad causaron que lo excomulgaran de la sinagoga por sus ideas heréticas, en el año 1656, cuando tenía 24 años.

Cuatro años después, Spinoza cambió su nombre a Benedictus, y se mudó a La Haya, donde, hasta que murió de tuberculosis en 1677, se ganó la vida puliendo lentes. En 1670 publicó su Tratado Teológico-Político, en el cual criticaba las religiones reveladas, justificaba la libertad intelectual y religiosa, y presentaba sus ideas políticas, apoyando la democracia. El libro causó revuelo, fue prohibido, y se vendía disimulado con falsas carátulas.

Spinoza se volvió famoso, y la Universidad de Heidelberg ofreció darle un puesto de profesor de filosofía, asegurándole completa libertad de opinión siempre y cuando no atacase la religión establecida. Spinoza no aceptó diciendo que prefería dedicarse a la investigación filosófica y no a enseñar.

Poco tiempo después los franceses le ofrecieron una pensión si dedicaba su siguiente libro al rey Luis XIV. Spinoza rechazó la oferta.

Spinoza fue la primera persona en considerar a la Biblia, no como una revelación divina, sino como un documento histórico y literario, que refleja los límites intelectuales y científicos de la época en la cual se escribió. Para Spinoza la importancia de la Biblia está en su enseñanza moral. El filósofo niega los milagros, e identifica a Dios con la naturaleza: Dios no es un ser separado e independiente, Dios y su creación son uno solo. En el panteísmo de Spinoza la totalidad del universo es Dios.

Poco después de su muerte sus amigos publicaron su Obra Póstuma, que incluye Ética, una de las más importantes e influyentes contribuciones a la filosofía occidental.

En los siglos 17 y 18 Spinoza fue considerado con horror como un ateo. En el siglo 19, lo llamaron idealista. En el siglo 20 lo consideraron precursor de la ciencia cognitiva. Hoy, en el siglo 21, muchos consideran que fue el primer "ecólogo".

David Ben Gurión, el primer Primer Ministro de Israel, era un gran admirador de Spinoza y un ávido lector de su obra. En más de una ocasión abogó por la anulación de la excomulgación. Amos Oz, en su libro, Una historia de amor y oscuridad, relata que en 1961, luego de haber publicado una crítica de un ensayo escrito por Ben Gurión, fue citado a la oficina del Primer Ministro a las 7:30 de la mañana. Lo hicieron entrar, y vio a Ben Gurión caminando de un lado a otro. Durante unos minutos, el Primer Ministro no habló, y luego, abruptamente, le dijo, "¡Siéntate!". Amos Oz se sentó, y Ben Gurión continuó caminando de un lado a otro sin decir una palabra, hasta que finalmente le dijo: "¿Haz leído a Spinoza? Muy poca gente lo entiende. Muy pocos", y procedió a explicarle el pensamiento del filósofo. Un secretario abrió la puerta de la oficina y Ben Gurión le gritó, "¡Fuera! ¡No molestes! ¿No ves que estoy en medio de una de las conversaciones más interesantes que he tenido en mucho tiempo? ¡Fuera!"

El secretario, amedrentado, cerró la puerta, y Ben Gurión continuó, "He sido un spinozista toda mi vida. Desde que era joven. ¡Serenidad! ¡Calma! Esa es la esencia del pensamiento de Spinoza. ¡Tranquilidad! En el bien o en el mal, en la victoria o en la derrota, uno nunca debe perder la paz del espíritu. ¡Nunca!" Y golpeó con los puños su escritorio, haciendo temblar el vaso que estaba allí. "Uno nunca debe perder los estribos. ¡Nunca! ¡Y si tú no puedes entender eso, no mereces llamarte spinozista!"

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