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Mi Enfoque #301 10 de octubre, 2009

Mi Enfoque #301   10 de octubre, 2009

 ¿Por qué recibió Obama el Premio Nobel de Paz?
• ¿A quien le interesa la normalización?
• El Reporte Goldstone
• La profesora de Rejovot y las mujeres de Gaza
 Los inversionistas de Gaza
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¿Por qué recibió Obama el Premio Nobel de Paz?
Por David Mandel, "Mi Enfoque" #301

El mundo entero, incluyendo a Barak Obama, recibió con incredulidad la noticia de que el Premio Nobel de Paz del año 2009 había sido conferido al joven presidente de los Estados Unidos. Muchos, incluyendo al personal de la Casa Blanca, creyeron inicialmente que se trataba de una broma.

Siempre pensé que premios se otorgan a aquellos cuyos logros pasados los merecen, no a quienes prometen logros futuros. En el colegio limeño donde estudié, los premios a los mejores alumnos los entregaban, en la ceremonia de clausura del año escolar, a los muchachos que más se habían destacado. Habría sido, no sólo inconcebible sino ridículo, que los premios los diesen al principio del año escolar a los alumnos a quienes los profesores consideraban de mayor promesa.
Es un absurdo, que raya en el surrealismo, otorgar un Premio de Paz a Obama, Comandante en Jefe del Ejército y de la Marina de los Estados Unidos – según lo declara la Sección 2 del Segundo Artículo de la Constitución – en momentos que está conduciendo dos guerras, una en Irak y la otra en Afganistán.

Los logros de Obama, durante los diez meses de su presidencia, son inexistentes. El desempleo en los Estados Unidos está llegando a porcentajes que no se veían desde la década de los treinta. Su campaña para reformar el seguro médico tiene la oposición de la mayor parte del pueblo americano. Su intento de forzar el reinicio de las negociaciones entre los israelíes y los palestinos ha logrado el resultado opuesto el reinicio de las negociaciones está mas lejano que antes. Su discurso en el Cairo, cuyo objeto era congraciarse con los islámicos y los árabes, se puede comparar a los discursos de Chamberlain, el apaciguador de Hitler. Su viaje a Copenhagen para promover la fracasada candidatura de Chicago como sede de la Olimpiada del año 2016 demostró la trivialidad de sus prioridades.

¿Por qué, entonces, recibió Obama el Premio Nobel de la Paz?

Para entender el porqué necesitamos revisar la historia. Los Premios Nobel fueron establecidos por el multimillonario sueco, inventor de la dinamita, Alfred Nobel, en su testamento, en 1895, que creó un fondo (cuyo valor hoy es de 186 millones de dólares) para premiar a personas que se hubiesen distinguido en los campos de Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz. El Premio de Economía se agregó en 1968.

Los ganadores de los Premios Nobel son seleccionados por comités. Los premios por Física, Química y Economía son otorgados por un comité de cinco personas elegidas por la Real Academia Sueca de Ciencia. El premio por Literatura es otorgado por un comité de cuatro o cinco personas elegidas por la Academia Sueca. El premio por Fisiología o Medicina es otorgado por cinco miembros de la Asamblea Nobel, que consiste en 50 miembros del Instituto Karolinska de Suecia, uno de los hospitales más prestigiosos e importantes de Europa.

El ganador del Premio a la Paz es seleccionado por el Comité Nobel Noruego, y consiste en cinco miembros elegidos por el Parlamento noruego. La gran diferencia entre este comité y los tres comités suecos está en su constitución: los miembros de los comités suecos son científicos o académicos que tienen la capacidad de evaluar y juzgar los logros de los científicos candidatos.

En contraste, los miembros del comité noruego son políticos, y, como tal, tienen una agenda política, con simpatías y antipatías. El comité actual, nombrado por un Parlamento de mayoría izquierdista, consta de políticos de igual tendencia, que resienten la política unilateral del ex–presidente Bush, y quieren que los Estados Unidos abdiquen el liderazgo mundial a favor de las Naciones Unidas. Ese es el motivo por el cual hace unos años otorgaron el Premio de Paz a Jimmy Carter, cuando este se oponía a la política de Bush en Irak, y a Al Gore, para compensar su pérdida en las elecciones.

El objeto del premio a Obama es para alentarlo a identificarse con las ideas izquierdistas del Parlamento noruego.
En el Talmud hay una frase que dice "no es por amor a Mordecai sino por odio a Hamán". Traducido a términos contemporáneos, el Premio fue otorgado, "no por amor a Obama sino por odio a Bush".

Tal vez el año entrante leeremos la siguiente noticia:

El Comité que otorga el Premio Nobel de Medicina del año 2010 ha escogido a Barak Obama, para premiar su promesa de encontrar algún día la cura del cáncer, SIDA, Alzheimer, y la caspa.
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¿A quien le interesa la normalización?
Por David Mandel, "Mi Enfoque" #301

Barak Obama exigió que Israel paralice las construcciones en Jerusalén, Yehudá y Samaria. A cambio, pidió a los países árabes que diesen pasos para la normalización de sus relaciones con el Estado Judío.

De los dos lados recibió una ducha de agua fría. Netanyahu se negó a paralizar las construcciones, especialmente las necesarias para el aumento natural de la población. Arabia Saudita declaró que no habría ninguna normalización hasta que Israel no se retire de todos los territorios, incluyendo Jerusalén Oriental.

El error de Obama y de muchos otros políticos es sobreestimar la importancia de la normalización para los israelíes, y subestimar el rechazo de los árabes a la normalización.

La realidad es que los israelíes están interesados principalmente en que sus vecinos los dejen vivir en paz. No tienen ningún interés en integrarse culturalmente, – como lo demuestra el hecho de que son muy pocos los que estudian árabe en el colegio – en una región cuya población es tan diferente en mentalidad, cultura y valores. Para los israelíes la normalización no tiene mucha importancia.

Los árabes por su lado consideran que la normalización es peligrosa. Los países árabes son, por lo general, dictaduras, y los miles de turistas israelíes que vendrían podrían contagiar peligrosas ideas de democracia y libertad. Recibir a israelíes contradice su religión, según la cual Israel ocupa un territorio que pertenece a la nación árabe por mandato divino. Aceptar a Israel es aceptar a un mundo occidental que, según ellos, quiere destruir la identidad árabe y musulmana. Para los árabes la normalización es una amenaza a su cultura y a su religión.

Uriya Shavit, en un reciente artículo en el Jerusalem Post, señala otro peligro potencial: la normalización podría aumentar la antipatía que sienten los árabes (para quienes la cortesía es lo más importante) hacia los israelíes, (quienes tienen fama en el mundo de ser descorteses y agresivos).
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El Reporte Goldstone
Por David Mandel, "Mi Enfoque" #301

Se ha escrito muchísimo en las últimas semanas sobre Richard Goldstone y su infame reporte, y aquí sólo quiero recapitular los principales detalles.

El Consejo de Derechos Humanos, dependencia de las Naciones Unidas, con sede en Ginebra, es una organización dominada por países, (Libia, Irán, Arabia Saudita, Cuba, Pakistán, Bahrain, Mauritius, y Qatar) cuyo antagonismo a Israel los ha hecho condenar más veces a Israel que a todos los otros países del mundo juntos.

Richard Goldstone, un jurista sudafricano, fue encargado, junto con otras personas para preparar un reporte sobre los “posibles crímenes de guerra cometidos por Israel en Gaza”. Goldstone fue escogido especialmente por su origen judío, que daría impresión de imparcialidad al reporte. Uno de los otros cuatro miembros de la Comisión, antes de empezar la investigación, había firmado una carta acusando a Israel de crímenes de guerra, añadiendo que los cohetes que Hamás disparaba a Israel no justificaban su derecho a defenderse.

Goldstone entrevistó únicamente a palestinos y aceptó como verdaderas informaciones no corroboradas, y, en muchos casos, claramente falsas y calumniosas. Negó, contra evidencia filmada, que los combatientes de Hamás utilizaron a otros palestinos como escudos humanos. Según el reporte los líderes de Hamás no usaron hospitales como centro de comando. No usaron ambulancias para transportar cohetes. No dispararon desde edificios de las Naciones Unidas. No usaron mezquitas como depósitos de explosivos.

Su reporte fue una de las acusaciones más despreciables que se han hecho contra los judíos durante su milenaria historia: “El propósito de Israel en la guerra fue matar a civiles palestinos”. (No consideró necesario mencionar que Israel hizo más de 200,000 llamadas telefónicas a hogares en Gaza, arrojó miles de volantes de advertencia, abrió un hospital de campo para los palestinos, y permitió el suministro de ayuda humanitaria durante el conflicto).

¿Por qué Goldstone aceptó ser parte de una comisión, cuyo resultado estaba viciado desde sus inicios?, ¿Por qué es autor de una acusación infame contra su propio pueblo?

Sólo Goldstone y su psiquiatra lo pueden explicar.
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La profesora de Rejovot y las mujeres de Gaza
Por David Mandel, "Mi Enfoque" #301

La ciudad de Rejovot se encuentra a unos 20 kilómetros al sur de Tel Aviv, y a 40 kilómetros al norte de Gaza. Allí se encuentra el prestigioso instituto Weizmann, una de cuyas científicas, la Profesora Ada Yonath, compartió esta semana el Premio Nobel de Química del año 2009, por sus cuatro décadas de investigación de la producción de proteínas en las células.

La noticia salió en primera página de los periódicos. Ese mismo día, en una página interior, salió una noticia que también concierne a las mujeres: Hamás ha prohibido a las mujeres de Gaza viajar en el asiento posterior de las motocicletas. (No era necesario prohibirles ir en el asiento de adelante, ya que no están autorizadas para manejar motos).

La distancia entre Rejovot y Gaza no es grande (hay avenidas en Los Ángeles, California, y Toronto, Canadá, que son más largas) pero hay un abismo cultural infranqueable entre ellas
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Los inversionistas de Gaza,
Por David Mandel, "Mi Enfoque" #301

Los palestinos de Gaza, al igual que la gente de cualquier otro país, buscan la forma de aumentar sus ingresos. En países industrializados, donde constantemente se crean nuevas compañías, los inversionistas compran acciones de firmas cuyo potencial de crecimiento les promete recibir dividendos en un futuro.

El problema en Gaza es que el régimen gobernante no está interesado en que la región se industrialice y que la población mejore su situación económica. Es preferible para Hamás que la gente continúe en la pobreza, para así no cambiar su imagen de víctimas, y, a la vez, continuar recibiendo los subsidios que las Naciones Unidas otorgan a los refugiados desde hace 61 años.

La única industria (aparte de la fabricación de cohetes, que está en manos de Hamás) que existe en Gaza es la excavación de túneles debajo de la frontera entre Gaza y Egipto, que se utilizan para introducir de contrabando explosivos, armamentos y otros artículos de igual necesidad.

Excavar un túnel de 15 metros de profundidad y unos 75 metros de largo no es barato. Se calcula que el costo promedio de un túnel llega a los $100,000 dólares. Y eso no incluye la licencia de construcción de túneles por la cual Hamás cobra $2,950 dólares.

Los constructores de túneles necesitaban financiación, y los que tenían dinero disponible querían invertirlo. 4,000 personas, durante el año 2008, entregaron millones de dólares a intermediarios y operadores de túneles. Durante la Guerra de Gaza, en enero del 2009, gran parte de los túneles fueron bombardeados y destruidos por los israelíes.

Según informó el Ministro de Economía de Hamás, los inversionistas han perdido más de 60 millones de dólares. Tratando de recuperar lo que se pueda las autoridades han arrestado a varios constructores, acusándolos de fraude y robo. De uno de ellos han confiscado dinero y propiedades por un valor de diez millones de dólares.

Los inversionistas, por su lado, exigen que Hamás les devuelva el dinero perdido pues fue Hamás quien alentó y promovió las inversiones en los túneles.

Está dentro de lo posible que aparezcan editoriales en los periódicos europeos acusando a Israel de dañar la economía de Gaza con la destrucción de los túneles. Lo que si es seguro es que nadie va a mencionar como esta pobre gente, refugiados, viviendo de los subsidios de las Naciones Unidas, tenían 500 millones de dólares para invertir.
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