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Mi Enfoque #354 Febrero 10, 2011

In memóriam Hosni Sayyid Mubarak, presidente de Egipto (1981-2011)
La historiadora Bárbara Tuchman, si aún viviese, podría añadir un capítulo más a su libro La Marcha del Desatino
Las "verdades incontrovertibles" del conflicto israelí-palestino resultaron ser unicamente mitos
Utilizando estadísticas para condenar a Israel
Egipto en la Biblia

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In memóriam Hosni Sayyid Mubarak, presidente de Egipto (1981-2011)
Mi Enfoque #354, Febrero 10, 2011, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Allí gritan, "¡El faraón es puro ruido!" ¡"El rey de Egipto ya perdió su oportunidad"!
(Jeremías 46:17)

Hosni Sayyid Mubarak ha gobernado Egipto durante 29 años, un período mayor que cualquier otro gobernante del milenario país, exceptuando sólo dos: Ramsés II, "El Grande", el faraón que reinó durante 66 años (1279 A.E.C. a 1213 A.E.C.), y Muhammad Ali Pashá, aventurero nacido en Albania, que gobernó Egipto desde 1805 hasta 1849 y fundó la dinastía que reinó en Egipto hasta que el rey Farouk fue destronado en el año 1952.

Mubarak nació en 1928. Estudió en la Academia Militar Egipcia y luego en la Academia de la Fuerza Aérea. Durante dos años fue entrenado en Rusia. En 1972 fue nombrado Comandante de la Fuerza Aérea y Vice Ministro de Defensa. En abril de 1975 Sadat lo nombró vice-presidente. En 1981 Sadat fue asesinado por militares que se oponían al tratado de paz con Israel, y Mubarak asumió la presidencia. En 1987, 1993, 1999 fue reelegido presidente en referéndum donde no permitió otros candidatos. En el año 2005 se realizaron elecciones en las cuales nuevamente fue elegido presidente. Ayman Nour, un candidato de la oposición denunció que había habido fraude electoral, lo cual le valió ser acusado de falsificación y condenado a cinco años de trabajos forzados.

Mubarak tenía la intención, hasta antes de los disturbios, de volver a presentarse como candidato a la presidencia en las elecciones que tendrán lugar en setiembre de este año. A raíz de los disturbios nombró un vice-presidente, lo cual no había hecho en los 29 años precedentes, anunció que no volvería a ser candidato, y su hijo Gamal (que hasta ese momento era considerado su sucesor) renunció a su puesto en el partido gobernante.

Utilizó la Ley de Emergencia (emitida en 1958) por la cual los derechos constitucionales fueron suspendidos, se legalizó la censura, y se extendieron los poderes de la policía. El gobierno se arrogó el derecho de encarcelar a individuos sin necesidad de expresar causa o motivo, sin juzgarlos, por períodos indefinidos. 30,000 prisioneros políticos llenaron las cárceles.

El Egipto que deja Mubarak es un país donde el 40% de los adultos son analfabetos, y la mayoría sólo gana dos dólares al día. La población actual de 80 millones aumenta cada año en un millón y medio.

A Mubarak personalmente no le fue tan mal. Según ABC News la fortuna personal de Mubarak, calculada en alrededor de 50,000 millones de dólares, es producto de las comisiones que recibió cuando era comandante de la Fuerza Aérea.
 
Para Israel Mubarak tiene el gran mérito de haber continuado la política de Sadat de mantener la paz, a pesar de que no fue una paz entre los dos países, sino sólo entre el régimen egipcio e Israel. El pueblo egipcio, en su gran mayoría fundamentalista islámico, continuó odiando a Israel, sentimiento que fue fomentado por los medios de comunicación egipcios controlados por el gobierno. Decenas de miles de turistas israelíes visitaron Egipto, pero muy pocos egipcios han visitado Israel. Los Primer Ministros de Israel fueron a Egipto en numerosas ocasiones, mientras Mubarak (con excepción de las pocas horas que estuvo en el funeral de Itzjak Rabin) nunca se dignó visitar Israel.

La posibilidad de que la paz entre Egipto e Israel no sobreviva al régimen de Mubarak me trae a la memoria lo que Marco Antonio dijo en el sepelio de Julio Cesar:

 Lo malo que hacen los hombres vive aún después de ellos
 Lo bueno, generalmente es enterrado con sus huesos
(Julio Cesar, Acto 3, escena 2, por William Shakespeare).

 Enfoque@netvision.net.il
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La historiadora Bárbara Tuchman, si aún viviese, podría añadir un capítulo más a su libro La Marcha del Desatino
Mi Enfoque #354, Febrero 10, 2011, por David Mandel, www.mandeldavid.com

(Parte de este artículo apareció en Mi Enfoque #27, diciembre 2003. El título del libro de Tuchman March of Folly generalmente es traducido como La Marcha de la Locura, pero, en mi opinión, "La Marcha del Desatino" es más apropiado, ya que las absurdas y contraproducentes acciones que la historiadora relata, fueron causadas por ingenuidad, ignorancia o análisis deficiente de los gobernantes, y no por alguna enfermedad mental que les pudiera aquejar. Por ejemplo, los Acuerdos de Oslo fueron firmados por Rabin, no por estar fuera de sus cabales, sino porque ingenuamente pensó que Arafat había cambiado radicalmente o, en el caso de Ariel Sharon, su retirada unilateral de Gaza fue causada por su ilusión de que esta acción quitaría a los palestinos el incentivo de seguir disparando cohetes a poblaciones civiles israelíes, y, en el caso de que siguiesen disparando, la retribución de Israel sería comprendida y justificada por el mundo. La historia demostró que las acciones de ambos, Rabin y Sharon, fueron desatinos garrafales que Israel aún continúa pagando.

Bárbara Tuchman, (1912-1989), historiadora, ganadora dos veces del Premio Pulitzer, publicó en 1984, La Marcha del Desatino, ("The March of Folly"), donde hace una revisión panorámica de las acciones desatinadas de los gobernantes, cuando actúan en forma contraproducente a los intereses de su país.

Según Tuchman, para que una política pueda ser considerada desatinada, debe reunir las siguientes características:
a) La política debe ser considerada en el momento―y no años después, cuando ya se han visto los resultados catastróficos y todos son sabios―como contraproducente a los intereses del estado.
b) Un curso alternativo de acción debe haber sido posible en ese momento.
c) La política no debe ser de un gobernante individual, sino de todo el régimen gobernante.
d) La política debe traer consigo resultados funestos para el país.
e) La política se caracteriza por negarse a considerar los precedentes y a beneficiarse de experiencias similares anteriores.

Tuchman presenta en su libro cuatro casos:
• La guerra de Troya, (donde los troyanos introdujeron a su ciudad el sospechoso caballo de madera que los griegos, en su aparente retirada, habían dejado afuera de las murallas de Troya)
• La creación del Protestantismo, (rebelión contra la corrupción y vicioso comportamiento de las autoridades católicas, incluyendo a los Papas de esa época)
• La guerra de independencia de Estados Unidos, (causada por la insistencia de Inglaterra de cobrar impuestos a los colonos sin permitirles tener representantes en el Parlamento) y, por último,
• La catastrófica guerra de Vietnam.

El preámbulo de arriba es para presentar las acciones de Obama y de su gobierno, durante los primeros días de los disturbios de Egipto, como un caso clásico de desatino político.

Recordemos que una situación igual a la que Egipto atraviesa hoy ocurrió en Irán en 1978. La similitud de los dos casos es sorprendente. En ambos casos se trataba de un régimen dictatorial, dirigido por un individuo absolutista y secular, con una odiada fuerza policial, aliado fiel de Estados Unidos, y, peor aún, que mantenía relaciones diplomáticas con Israel.

Lo que ocurrirá en Egipto aún no lo sabemos, pero lo que ocurrió en Irán hace treinta años si es sabido. Durante el año 1978 se produjeron disturbios en Irán, muy similares a los que están ocurriendo en Egipto. El Presidente Carter, olvidándose de que el Shah había sido el mejor aliado de los Estados Unidos en el Medio Oriente, le dijo que dimita inmediatamente y saliese al exilio, creyendo que se formaría un gobierno democrático. Pocos meses después los fundamentalistas islámicos se adueñaron del poder, crearon una dictadura teocrática más cruel y opresiva que la del Shah, y hoy amenazan armarse con bombas nucleares. (Es interesante anotar que hasta hoy Carter no reconoce ni admite ser el principal responsable del desastre).

Obama y Mubarak conocen bien la historia de lo sucedido en Irán a fines de 1978 y comienzos de 1979. Saben que Carter quitó todo el respaldo al Shah, lo obligó a dimitir y salir al exilio. Saben que el resultado inmediato fue caos y confusión, que los fundamentalistas islámicos aprovecharon para adueñarse del poder.

Obama utilizó el ejemplo de Carter para, increíblemente, repetir todo lo que Carter hizo y dijo. Durante los primeros días de los disturbios Obama le quitó el respaldo al más leal aliado árabe que tienen los Estados Unidos, y públicamente lo empujó a dimitir. Su desatino fue mayor que el del Carter, ya que Carter puede argumentar que él no tenía idea de lo que podría pasar, mientras Obama no puede ser ignorante de lo acontecido en los últimos 30 años.

Mubarak, por suerte para el mundo en general y para Egipto en especial, también sabe lo que pasó en Irán después de la caída del Shah. A diferencia de Obama Mubarak sabe que si de inmediato dimitía Egipto caería en un caos, tal vez en guerra civil, y al final los únicos que se beneficiarían serian los fundamentalistas islámicos. Su responsabilidad al pueblo egipcio le impidió escapar personalmente. Con serena dignidad anunció una serie de decisiones que probablemente le permitirán sobrevivir esta crisis. Nombró un vice-presidente, anunció que no se presentará en las elecciones de setiembre, dio un aumento a los empleados gubernamentales y nombró un nuevo gabinete ministerial.

Obama recapacitó y dejó de insistir en la inmediata renuncia de Mubarak. Parece haber entendido que lo único que puede nacer del caos no es la democracia, sino una dictadura peor a la anterior.

Es ilustrativo comparar la drástica reacción de Obama contra Mubarak durante los primeros días de la revuelta egipcia con la  pasividad que mostró en junio del 2009, cuando el pueblo iraní salió a las calles y plazas para protestar contra las fraudulentas elecciones presidenciales. Este incidente, al igual muchos otros, demuestra que Obama sigue fiel a su consigna: "Premia a tus enemigos y castiga a tus amigos".
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Las "verdades incontrovertibles" del conflicto israelí-palestino resultaron ser unicamente mitos
Mi Enfoque #354, Febrero 10, 2011, por David Mandel, www.mandeldavid.com

¿A quien le vas a creer, a mí o a tus propios ojos?
(Chico Marx en la película Sopa de pato)

Durante décadas comentaristas y políticos del mundo Occidental, incluyendo observadores imparciales, solían aceptar como verdades incontrovertibles lo que los gobernantes árabes y palestinos declaraban públicamente en inglés, aún en casos cuando era evidente que la situación real era muy distinta, o cuando en privado, o en árabe, les expresaban opiniones totalmente diferentes.

Las principales "verdades incontrovertibles", en las cuales muchos países occidentales, (incluyendo los Estados Unidos bajo Obama), y organismos de las Naciones Unidas basaron (y continúan basando) su política hacia el Medio Oriente, eran las tres siguientes:

a) El conflicto israelí-palestino es el principal problema que afronta el Medio Oriente.
La difusión de documentos secretos efectuada en los últimos meses por Wikileak revela abiertamente que la verdadera preocupación de los países árabes no es Israel ni es el problema israelí-palestino sino la amenaza nuclear de Irán y su ambición de hegemonía sobre los países de la región.

b) Las dictaduras, tiranías, pobreza, del Medio Oriente, se deben al problema israelí-palestino.
Los acontecimientos de las últimas semanas nos han permitido ver y entender que los verdaderos problemas del Medio Oriente, la tiranía y corrupción de sus gobernantes, la falta de libertad, la faltad de trabajo, la pobreza y el analfabetismo de un gran porcentaje de la población, no tienen nada que ver con el problema israelí-palestino. Las turbas que se ven en nuestras pantallas de televisión protestan contra sus propios gobernantes y no contra Netanyahu.

c) Los palestinos nunca aceptarán nada menos que las fronteras del 67 y el retorno de los refugiados palestinos a Israel.
Hace algunas semanas la red de televisión Al Jazeera, en cooperación con el periódico británico de izquierda The Guardian, publicó documentos secretos de los palestinos que revelan su disposición para llegar a un acuerdo, con propuestas que no son tan inflexibles como sus declaraciones públicas. Lamentablemente esto desilusionó a Al Jazeera y a The Guardian que tildaron a los negociadores palestinos de cobardes y traidores por querer llegar a un acuerdo con Israel.
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Utilizando estadísticas para condenar a Israel
Mi Enfoque #354, Febrero 10, 2011, por David Mandel, www.mandeldavid.com

"Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas."
(Mark Twain, en su Autobiografía, atribuye la frase a Benjamín Disraeli)

La ONG Human Rights Watch (HRW) fue fundada con el propósito de informar y denunciar los abusos de los derechos humanos en el mundo. Sus fundadores se han retirado y sus dirigentes de hoy están obsesionados con presentar a Israel bajo la peor luz posible. En julio del 2009 un representante de la organización visitó Arabia Saudita, (país donde los derechos humanos brillan por su ausencia, donde las mujeres son personas de segunda categoría, donde no permiten el culto abierto de otras religiones, donde a los ladrones les cortan las manos), y solicitó fondos "para luchar contra los grupos de presión pro-Israel.

Hace algunas semanas HRW publicó un informe sobre Israel de 166 páginas titulado "Separado y desigual", (un reporte más largo y completo que todos los que publicó el año pasado acerca de los otros países del Medio Oriente). Allí enumera y describe lo que la ONG llama "violaciones israelíes de los derechos humanos", y pide que los americanos deduzcan de la ayuda financiera que dan a Israel (destinada casi en su totalidad a gastos de defensa) las sumas que Israel invierte en los asentamientos. 

Uno de los principales capítulos del informe, en el cual HRW acusa a los israelíes de utilizar cuatro veces más agua per cápita que los palestinos, es un ejemplo clásico de cómo se puede presentar una estadística cuando el propósito es condenar a Israel.

Primero de todo hay que reconocer que la estadística es correcta. Un israelí consume como promedio 300 litros de agua* en comparación a los 70 litros que  consume un palestino. La HRW, utilizando estadísticas, ha logrado aquí su propósito: "Israel abusa y discrimina contra los palestinos", pero, para conseguir su objetivo, los autores del reporte deliberadamente callan o ignoran los siguientes hechos:

• El suministro de agua por tuberías en los territorios palestinos ha aumentado considerablemente en las últimas décadas, y es mejor que el de Siria y Jordania, países que los seguirían gobernando dichos territorios si no hubiesen atacado a Israel en 1967.
• En el Acuerdo de Oslo de 1995 Israel se comprometió a aumentar el suministro de agua en 28.6 millones de metros cúbicos por año, pero lo está aumentando mucho más, en 60 millones de metros cúbicos anuales.
• Un informe del Banco Mundial, en abril del 2009, expresó que Israel incrementó en 50% el número de palestinos que reciben agua por tubería.
• El mismo reporte del Banco Mundial informa que el 45% del agua que utilizan los palestinos viene de Israel y es suministrado por Mekorot, la agencia israelí de agua, proveniente de fuentes situadas en Israel.
• La mala manutención de las tuberías en los territorios palestinos causa que el 30% del agua se pierda.
• La Autoridad Palestina recibe mil millones de dólares anualmente de ayuda internacional para fines civiles, pero no invierte en mejorar el suministro de agua.
 
* Cifras basadas en información publicada en el Jerusalem Post
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Egipto en la Biblia
Mi Enfoque #354, Febrero 10, 2011, por David Mandel, www.mandeldavid.com

Memorando de un israelí a las turbas de El Cairo:
Por favor no dañen las pirámides. No las pensamos reconstruir.

A riesgo de ser considerado un aguafiestas, y en contra de la evidencia proporcionada por las películas de Hollywood, me siento obligado a confesar la verdad: los esclavos israelitas no construyeron las pirámides. El chiste que va arriba, (hasta el momento, me lo han enviado mas de cincuenta corresponsales), es gracioso pero totalmente anacrónico. La Biblia informa que los israelitas fueron obligados a construir las ciudades de Pitom y Ramsés, lo cual, según los historiadores, fue durante el reino de Ramsés II, en el Siglo 13 A.E.C., ¡cuando las famosas pirámides ya tenían más de mil años de antigüedad!

La Biblia menciona a Egipto más que a cualquier otro país extranjero, (cerca de 600 veces). Un faraón recibió generosamente a Jacob y a su familia. Otro faraón, generaciones más tarde, fue el primer gobernante en la historia que planeó el genocidio del pueblo israelita. Siglos después, cuando el pueblo esclavo escapado de Egipto se había convertido en un glorioso imperio bajo los reyes David y Salomón, un faraón, rompiendo todo precedente, entregó a una de sus hijas como esposa a Salomón, dándole la ciudad de Gezer como dote. Durante el reino de Rehoboam, hijo de Salomón, un faraón atacó y saqueó Jerusalén. El faraón Necoh, en camino al río Eufrates para enfrentarse con los asirios, fue interceptado en Megidó por el rey Josiah de Judah, quien murió en la batalla. El profeta Jeremías, después de que los babilonios destruyesen Jerusalén y el Templo, fue obligado por un grupo de sobrevivientes a huir a Egipto, donde murió.

Fue en Egipto donde una familia, Jacob y sus hijos, se convirtió en una nación que perdura ya más de 3,500 años. En la época bíblica Egipto fue el más fuerte y poderoso de los vecinos de Israel, y hoy también lo es.
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