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Mi Enfoque # 107 10 de setiembre, 2005

Mi Enfoque # 107   10 de setiembre, 2005

 Rabinos y Gran Rabinos
• ¿Y de que murió Arafat?
• Nuestros vecinos, los palestinos
 Judíos mesiánicos
• Reporte de un amigo de Houston, Texas


Rabinos y Gran Rabinos

En el judaísmo no existe una institución similar al de la Iglesia Católica, ni hay jerarquías en el clero. No hay papas, ni cardenales, ni obispos en el judaísmo. No hay diferencias entre los rabinos, excepto que aquellos que se destacan por sus conocimientos de las leyes religiosas y la sabiduría con que la aplican, merecen el respeto y la reverencia de sus correligionarios.
Ser rabino no es un cargo divino, sino un título que se consigue a través del estudio en instituciones teológicas judías. Y generalmente el puesto de rabino en una sinagoga está basado en un contrato de trabajo entre él y la congregación que lo quiera emplear.
A diferencia de los curas católicos los rabinos no son intermediarios entre Dios y los feligreses, y por lo general tampoco dirigen los rezos, lo cual lo puede hacer cualquier persona mayor de 13 años. Básicamente el rol del rabino es conocer y explicar las leyes religiosas, y saber responder cuando se le consulta al respecto.
En algunos países, (por ejemplo Bélgica, Gran Bretaña, Polonia, Sud África, Venezuela), hay un Gran Rabino, título honorífico otorgado al líder religioso de la comunidad judía de ese país, que no le otorga ninguna autoridad (excepto tal vez moral) sobre los otros rabinos. En Israel tradicionalmente hay dos Gran Rabinos, uno para los judíos ashkenasitas (descendientes de inmigrantes europeos) y el otro para los judíos sefarditas (descendientes de los judíos expulsados de España y de los judíos de países árabes).
A diferencia del papado, el puesto de Gran Rabino no confiere santidad ni infalibilidad, como ampliamente lo han demostrado los actuales Gran Rabinos de Israel. El rabino ashkenasi fue investigado por la policía cuando recibió alojamiento gratis en un hotel, y el rabino sefardí se vio envuelto en un escándalo cuando su esposa y un hijo raptaron y apalearon a un joven que había salido con su hija.
Uno de los recientes Gran Rabinos sefarditas es Ovadia Joseph, a quien muchos de sus seguidores consideran la lumbrera teológica de su generación, un genio con conocimientos enciclopédicos, poseedor de una memoria fenomenal. Algunas de sus decisiones más famosas son:
• Es permisible ceder territorios de la tierra de Israel si con eso se consigue paz verdadera.
• Reconoció a los etíopes como judíos legítimos.
• Permitió que esposas de soldados desaparecidos en acción por largo tiempo se puedan casar de nuevo.

El problema es que el rabino Ovadia aprovecha toda ocasión para emitir opiniones que pueden ser descritas como ridículas o ignorantes u ofensivas, o las tres cosas a la vez. Por ejemplo:
• Comer alimentos que no son kosher puede producir un efecto negativo, como crueldad, en la persona.
• Un judío piadoso debe pedir, en el caso que necesite transfusión de sangre, que el donante sea también un judío estrictamente religioso para que su cuerpo no se contamine con la comida no kosher que el donante podría haber comido.
• Durante el debate nacional antes de la retirada de Gaza, Ovadia aseguró que Dios mataría a Sharon uno de esos días mientras dormía.
• Comparó a Yossi Sarid, político de izquierda, con Haman, el ministro persa que quiso exterminar a los judíos en el Libro de Esther, y dijo que había que "extirparlo de la tierra".
• Describió a Ariel Sharon como un belicista que amaba a los cerdos y a Netanyahu, como un chivo ciego.
• Dijo que la adicción al cigarrillo se cura con 40 latigazos.
• Permite la lectura de periódicos en el baño siempre y cuando no estén escritos en hebreo, el lenguaje de la Biblia.

Su última perla es la explicación de la catástrofe de Nueva Orleans. Según el rabino Ovadia la inundación de la ciudad es un castigo de Dios a los habitantes, blancos y negros,  por no dedicar su tiempo a estudiar la Torah.


¿Y de que murió Arafat?

Yasser Arafat murió en Paris el 11 de noviembre del año 2004. Un jueves de otoño. El lugar y la fecha de su muerte me trajeron a la memoria el poema del poeta peruano Cesar Vallejos, "Piedra negra sobre una piedra blanca":
Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy de otoño.

En muchos casos la muerte de una persona es la muerte de una esperanza. En el caso de Arafat fue todo lo contrario. Su muerte ocasionó el renacimiento de una esperanza, la esperanza que, por fin, algún día, llegue la paz tan anhelada.
Un misterio rodea la muerte de Arafat. No es el misterio de la clásica novela policial, lo que en inglés llaman whodunit, cuya trama está dirigida a contestar la pregunta ¿Quién lo mató? En el caso de Arafat la pregunta es otra: ¿Qué lo mató? Hay tres posibles respuestas: SIDA (conocida como AIDS en inglés), veneno, o una infección.
El Dr. Alkurdy, médico personal de Arafat, dice que aunque los médicos franceses encontraron el virus de SIDA en la sangre de Arafat, en realidad murió envenenado, y el virus de SIDA fue inyectado al cuerpo para que no se descubra la verdad.
Un experto en venenos dice que si Arafat hubiese muerto envenenado, su sangre habría presentado una notable disminución de glóbulos blancos, lo cual no sucedió. El Dr. Alkurdy refuta esa teoría presentando otra: el veneno fue de un tipo nuevo, aún no conocido, que no ataca a los glóbulos blancos.
El reporte oficial de los médicos franceses niega rotundamente que Arafat haya muerto de envenenamiento, basándose en que han realizado muchas pruebas de laboratorio que niegan esa posibilidad.
Un experto considera que los síntomas que presentó Arafat en sus últimas semanas son típicos de alguien que sufre de SIDA. Otro médico cree que los síntomas fueron causados por bacterias en carne malograda, pero admite que es curioso que ninguna de las otras personas que compartían la comida de Arafat se haya enfermado.
Los palestinos no saben de qué murió Arafat, pero no consideran que el misterio es un whodunit, ya que para ellos el culpable es el sospechoso de siempre. "Israel lo mató, inyectándole el virus de SIDA, dándole un veneno, o proporcionándole comida malograda, o las tres cosas juntas".
Sea como fuere, aquí se aplica el refrán mejicano, No es mala la muerte cuando se lleva a quien debe.


Nuestros vecinos, los palestinos

El mundo muestra comprensión a los palestinos cuando realizan un acto inhumano contra israelíes, (por ejemplo matar a quemarropa a una madre encinta y a sus 4 pequeñas hijitas, o volar un ómnibus que lleva colegiales). "Por supuesto que no los excusamos pero hay que entenderlos, ya que, pobrecitos, no tienen otra forma de defensa contra la ocupación israelí".
Cuando los palestinos realizan un acto de barbarie contra otros palestinos el mundo se queda perplejo y no sabe que comentar. Dos hechos que ocurrieron en los últimos días no ocasionaron, que yo sepa, comentarios ni editoriales en los imparciales periódicos del occidente.
En el primer caso cerca de 100 árabes del pueblo palestino musulmán de Dir Parir entraron de madrugada a Taybeh, un pueblo palestino vecino de árabes cristianos. Incendiaron 14 casas, negocios y una estación de gasolina vandalizaron automóviles, y golpearon a la gente que salía para ver lo que pasaba. La causa de este incidente fue el romance que una mujer de 23 años musulmana tuvo con un joven cristiano de Taybeh, que terminó cuando a la mujer la asesinaron sus parientes.
En el segundo caso una turba de palestinos en Gaza atacó a balazos la casa de un sobrino de Arafat. Penetraron en ella, sacaron a la víctima a golpes y la ultimaron con más de 26 balazos a la cabeza.
Estoy a favor de un estado independiente para los palestinos, con la condición que nos dejen vivir en paz y que cualquier problema interno que puedan tener lo solucionen entre ellos en la mejor forma que les parezca, incluyendo, si así lo prefieren, quemando casas y abaleando gente que no concuerda con sus ideas, pero, por favor, ¡que no nos envuelvan a nosotros ni en sus problemas ni en sus soluciones!
Necesitamos urgente terminar la Cerca de Seguridad para cumplir con la sabia frase en inglés que dice Good fences make good neighbors.

 
Judíos Mesiánicos

Una de las creencias básicas del judaísmo tradicional es que el Mesías llegará un día, restaurará el Templo, traerá a Israel a todos los judíos dispersos en el mundo, e impondrá la paz universal.
Aunque desde ese punto de vista se podría decir que todos los judíos son mesiánicos, (me refiero a los creyentes, no a los judíos ateos o agnósticos, que también los hay), la denominación "Judíos Mesiánicos" en este artículo se refiere específicamente a aquellos que consideran que el Mesías ya nos visitó en una oportunidad, y que algún día volverá para cumplir con realizar todo lo que no alcanzó a hacer en su primera visita.
Hay dos grupos distintos de Judíos Mesiánicos, los Jews for Jesús, que creen que Jesús (a quien llaman Yeshua) es el Mesías, y los de la secta Lubavitch, (a quienes se les podría llamar Jews for the Rebbe), que creen que el Rebbe Shneerson, quien murió hace 10 años en Brooklyn, es el Mesías. Cada uno de estos grupos tiene varios miles de adeptos en Israel, y cuenta con sus propias congregaciones.
El judaísmo tradicional considera que todos aquellos que, durante la larga historia del pueblo judío, han sido considerados Mesías por sus seguidores, (incluyendo, con el debido respeto a sus respectivos creyentes,  a Jesús y a Shneerson a Shabbetai Zevi, y a otros), no han sido el esperado Mesías, ya que durante su paso por este mundo no lograron que reine la paz universal.
No se puede negar que los últimos dos mil años, desde que Jesús anduvo por Galilea y Jerusalén, han sido años de terribles guerras, crueldad y maldad.
Y tampoco han faltado las guerras, muertes y conflictos, incluyendo la Intifada, en los últimos 10 años desde la muerte del Rebbe.
El judaísmo, en el caso del Mesías, no otorga una segunda chance. O el Mesías cumple con su misión a la primera, o no es el verdadero Mesías.
El judaísmo tradicional continúa esperando al Mesías. Mientras tanto, como dice una canción israelí, el Mesías ni siquiera ha telefoneado.

 
Reporte de un amigo de Houston, Texas

La reacción de las autoridades federales, estatales y municipales, frente a la catástrofe de Nueva Orleans fue lenta, tardía e ineficiente, lo cual contribuyó a muertes innecesarias y sufrimientos que se podrían haber evitado. En contraste, la reacción de muchos grupos privados fue inmediata y eficaz en la medida de sus posibilidades.
En los siguientes párrafos va copia de una carta, que me envió David Cukierman, un amigo de muchos años, judío peruano residente en Houston, Texas, donde relata lo que la comunidad judía de esa ciudad hizo por los damnificados, judíos y no judíos.

"El día sábado 27 de agosto se supo que un huracán de tremenda fuerza se dirigía a la ciudad de Nueva Orleans. Siguiendo el mandamiento de pikuaj nefesh (salvar vidas), que tiene precedencia sobre la santidad del sábado, los rabinos de Nueva Orleans no dudaron un momento en levantar el teléfono y llamar a los rabinos de Houston y otras ciudades, para pedirles que de inmediato consigan casas y familias dispuestas a recibir a los que evacuaban la ciudad."
"En menos de 24 horas toda la comunidad judía de Nueva Orleans, que consta de unas diez mil personas, ya había encontrado refugio en Houston, Dallas, San Antonio y Austin. También vinieron no judíos, y ninguno que nos ha pedido ayuda ha sido rechazado."
"El día lunes 29 empezamos a comprender la enormidad de la catástrofe. Ya no era cuestión de recibir a esa gente por unos pocos días. Durante los siguientes días hubo que buscar colegios para los niños y lugares de retiro para los ancianos, y conseguir ropa, remedios, atención médica para quienes la necesitaban. Muchos continuaron viviendo en las casas de los que los recibieron, y a otros se les está buscando departamentos. Aquellos de nuestra comunidad que tienen casas en venta las han prestado gratis por algunos meses".
"Muchos de los evacuados son personas que viven del cheque semanal que reciben por su trabajo, y que no tienen ahorros, y es necesario buscarles empleo".
"Hay historias tristes de personas que perdieron el contacto con seres queridos y no los pueden ubicar. Hay casos de comportamiento heroico como el del rabino Zelig Rivkin quien se preocupó que todos los miembros de su congregación, incluido su propia esposa y once de sus hijos, se pusieran a salvo. El y el hijo mayor se quedaron en la sinagoga para asegurarse que todos habían sido evacuados. Cuando quisieron salir de la ciudad, ya no les fue posible. Regresaron a su casa donde las aguas ya habían sobrepasado el segundo piso. Consiguieron subir al techo, y permanecieron allí sin comida ni agua durante varios días hasta que un helicóptero los logró rescatar".

 

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