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Mi Enfoque # 112 15 de octubre, 2005

Mi Enfoque # 112   15 de octubre, 2005

 Los judíos de Uganda
• Un rabino que sabe más que mil médicos
• La hipótesis documentaria acerca del origen de la Biblia
• Israel a comienzos del año 5766 en números
• Carta de un lector que prefiere ver el vaso medio vacío y no medio lleno


Los judíos de Uganda

Si la propuesta de Teodoro Herzl, hubiese sido aceptada por el Sexto Congreso Sionista reunido en 1904, los 5 millones de judíos que hoy vivimos en Israel estaríamos viviendo en África tropical. Nuestros "antipatizantes" en vez de llamarnos el "ente sionista" hoy nos estarían llamando el "ente ugandista".
En 1903 Gran Bretaña, la primera potencia mundial de ese entonces, ofreció a los judíos un hogar nacional en Uganda, una de sus colonias africanas. Herzl, al principio dudoso, eventualmente aceptó la propuesta como solución temporal, y la presentó a votación en el Sexto Congreso Sionista. Los ánimos se inflamaron y el debate fue amargo. Los biógrafos de Herzl creen que esta agria discusión le agravó la enfermedad del corazón, y le causó la muerte en 1904 a la temprana edad de 44 años, poco antes de que el Sétimo Congreso Sionista rechazase la propuesta.
Hoy viven en Uganda 750 judíos, conocidos como Abayudaya (palabra que significa "judío" en el idioma del país). No son descendientes de judíos ashkenasitas ni sefarditas, ni se consideran los rezagos de una de las 10 tribus perdidas.
Su historia comenzó en 1919 cuando Semen Kakungulu, un respetado líder político y militar de Uganda, a quien misioneros evangélicos habían convertido al cristianismo en su juventud, luego de intensos estudios de la Biblia se declaró judío. El, sus hijos, y muchos de sus seguidores, se circuncidaron, y adoptaron nombre bíblicos, como Abraham, Judah, Israel, y Miriam. En 1926 un judío que estaba de paso en Uganda les explicó que para los judíos solo el Tanach (Antiguo Testamento) es sagrado, y que los judíos no reconocen a Jesús como hijo de Dios o Mesías.
Durante los siguientes años otros judíos visitantes les enseñaron los ritos y tradiciones que los judíos siguen hoy en el mundo, y en el año 2002 una delegación presidida por un rabino viajó a Uganda para convertirlos oficialmente.
La delegación se quedó asombrada al encontrar una mikveh en medio de una plantación de árboles de plátanos, y esa noche, al participar en una discusión comunitaria, quedó maravillada del nivel de conocimientos de los miembros de la comunidad al escucharlos debatir una amplia gama de temas judíos, desde los comentarios de Rashi a la Biblia hasta la política interna del Likud.
Los Abayudaya, con el apoyo de la organización Kulanu (dedicada a ayudar a judíos en los sitios más remotos del planeta) han enviado a uno de sus miembros, Gershom Sizomu, a estudiar por un año en Israel, como parte de un programa para recibir el título de rabino.
Gershom, su esposa Tziporah, y sus hijos Igal y Dafna, aunque han llegado recién hace un mes a Israel, manifiestan estar encantados de Jerusalén. Gershom dice que, a pesar de que siente que aquí ha encontrado su hogar espiritual, su plan es regresar a Uganda, abrir una yeshiva, y ayudar a que su comunidad viva una vida más profundamente judía.


La hipótesis documentaria acerca del origen de la Biblia

Durante los últimos siglos los eruditos bíblicos, religiosos y no religiosos, judíos y cristianos, han investigado el origen de la Biblia, no con el propósito de discernir si es revelación o inspiración divina, lo cual es cuestión de fe, sino para determinar quienes la escribieron, cuando y porqué.
En el siglo 19 se volvió popular entre los especialistas en estudios bíblicos, (y lo sigue siendo hasta ahora), la llamada hipótesis documentaria, que sostiene que la Biblia es una recopilación de documentos escritos durante cientos de años, recopilados por editores que los usaron como fuente para producir el conjunto de libros que leemos desde hace dos mil años. La Biblia, de acuerdo a esta hipótesis, es similar a un tapiz compuesto de muchas y diversas hebras.
Es tal vez innecesario decir que la hipótesis no es aceptada por los judíos ortodoxos ni por los cristianos fundamentalistas, quienes consideran que Moisés escribió la Torah, (el Pentateuco), Josué el libro de Josué, y así sucesivamente.

La hipótesis documentaria atribuye la Biblia a las siguientes fuentes:

• J La J viene de la inicial en alemán del nombre de Dios, Jahwe, (YHWH), usado en dicho texto. Se cree que fue escrito en el reino de Judá entre los años 922 a 722 antes de la era.

• E La E viene de la inicial del nombre de Dios, Elohim, usado en el texto. Se cree que fue escrito en el reino de Israel entre los años 922 a 722 antes de la era.

• R JE Recopilador y redactor de los textos de J y E, en Judá, con fecha posterior a 722 antes de la era.

• P Llamado así por su contenido primordialmente sacerdotal (Priestly en inglés). Su fecha es posterior a 722 antes de la era. Se originó en Jerusalén.

• D Inicial de Deuteronomio, libro que se cree fue escrito en Jerusalén durante el reinado del rey Josías entre los años 640 a 609 antes de la era.

• R Redactor final de lo que hoy llamamos la Biblia. Posiblemente fue el escriba Ezra en Jerusalén, a mediados del siglo quinto antes de la era.

Los eruditos basan la hipótesis documentaria en las siguientes evidencias:

Lingüística 
Al analizar por separado las diversas fuentes notamos que ellas reflejan el idioma hebreo de distintos períodos. Las fuentes J y E están escritas en el hebreo más arcaico. El hebreo de P es posterior, y el de D el menos antiguo.

Terminología 
Algunas palabras y frases ocurren en ciertas fuentes y no en otras. Por ejemplo la montaña de la Revelación es llamada Sinai en J y P, mientras que en E y D es mencionada como Horeb.

Consistencia en el texto
Hay diferencias entre las diversas fuentes que son consistentes. Por ejemplo en la revelación del nombre de Dios, y en el uso de objetos sagrados. J expresa que el nombre YHWH era usado desde antes del diluvio, mientras que E y P explícitamente mencionan que Dios no reveló este nombre hasta la generación de Moisés. Respecto a los objetos sagrados, el Tabernáculo es mencionado más de 200 veces por P, solo 3 veces por E, y nunca por J o D.  Según E los milagros durante el Éxodo de Egipto se hicieron por medio del bastón de Moisés, mientras que P los atribuye al bastón de Aarón.

Continuidad en la narración
Cuando se separan los textos de las diversas fuentes, cada uno de ellos se puede leer en forma coherente y continuada.

Conexiones con otras partes de la Biblia
Los diversos textos tienen afinidades con distintas partes de la Biblia. Por ejemplo D tiene similitud de estilo y vocabulario con el libro del profeta Jeremías, P lo tiene con el libro del profeta Ezequiel, J y E con el libro de Oseas, y J con la historia de la corte del Rey David en el Segundo Libro de Samuel.

Conexiones de las fuentes con la historia y geografía 
Es dable diferenciar los textos en base a sus referencias internas históricas y geográficas. En J, escrita en el reino de Judá, Abraham vive en Hebrón y los espías de Moisés visitan Hebrón. En E, escrito en el reino de Israel, se considera que el hijo más importante de Jacob es José, antecesor de las dos tribus principales de Israel, Efraín y Manasés. J menciona a David y a Salomón en forma favorable, E lo hace en forma crítica. Varios elementos conectan el texto de P a la época del rey Ezequías, entre ellas su política de centralizar el culto en Jerusalén.

Duplicación de historias
Hay más de 30 casos en la Biblia donde la misma historia está relatada dos veces, algunas en forma idéntica, pero otras con ciertas diferencias en detalles. Por ejemplo, el pacto de Dios con Abraham es narrado dos veces, una en el capítulo 15 de Génesis y la otra en el capítulo 17. La historia de Moisés golpeando la roca para que brote agua aparece tanto en el capítulo 17 de Éxodo como en el 20 de Números. 


Un rabino que sabe más que mil médicos

El rabino Abraham Elimelech Firer, residente en Bnei Barak, suburbio ultra ortodoxo de Tel Aviv, es toda una leyenda en Israel. Miles de enfermos le atribuyen su curación y lo bendicen.
No, no es un rabino milagrero ni es un exorcista. Tampoco distribuye bendiciones cabalísticas. Si habría que clasificarlo se le podría considerar casamentero, pero no de parejas sino de enfermos con los hospitales y médicos más apropiados para cada caso individual.
Habla el inglés muy bien, idioma que aprendió por si mismo ya que su educación formal la realizó en una yeshiva donde no le enseñaron idiomas ni ciencias. En cuestiones de medicina es un autodidacta genial sus conocimientos son enciclopédicos su familiaridad con publicaciones médicas de todo el mundo es vasta y su maestría en el uso del Internet para encontrar la información adecuada es brillante.
Firer es reconocido por el cuerpo médico israelí e internacional como uno de los más grandes expertos en medicina en Israel. El Instituto Weizman y la Universidad Bar Ilan le han otorgado grado de doctor honoris causa. El hospital Shaare Zedek de Jerusalem le dio una medalla de reconocimiento. Y en 1997 el gobierno le otorgó por su labor el más alto honor que un israelí puede recibir, el Premio Israel.
Firer fue el quinto de los nueve hijos de un melamed, (maestro escolar de religión) que había inmigrado de Galicia. Luego de casarse a los 21 años con una maestra de kindergarten, se dedicó a tiempo completo a estudiar el Talmud, mientras su esposa mantenía a la familia, que eventualmente ha tenido diez hijos.
Su interés por la medicina comenzó cuando tenía 17 años y un pariente de él se enfermó de gravedad. Firer le pidió al médico que le explique la enfermedad. El médico gentilmente lo invitó a su departamento, le dio una detallada explicación y le mencionó los posibles tratamientos. Firer tomó detallados notas de lo que escuchó, y luego fue a una biblioteca pública para conseguir mayor información. Lo que aprendió se lo comunicó a la familia, y el enfermo se recuperó. Continuó leyendo revistas médicas, y consultando con doctores, quienes, al principio, no lo recibían con buena cara. Sus conocimientos de medicina, terminología e inglés continuaron mejorando. Hoy es un experto en leer Rayos X, y films de CT y MRI.
Firer fundó una organización Ezra le Marpe que presta equipo médico, organiza video conferencias con médicos para recibir segundas opiniones, solicita donaciones de sangre, y administra un centro de rehabilitación para gente que ha sufrido ataques cerebrales. Los servicios son gratis para judíos y no judíos por igual. Firer dirige la organización a tiempo completo sin recibir sueldo, y la familia continúa viviendo de los ingresos de la esposa.  


Israel a comienzos del año 5766 en números

Israel, un país que tiene 20,770 kilómetros cuadrados de territorio, tiene hoy una población de 6,300,000 habitantes, equivalente a una densidad aproximada de 330 habitantes por kilómetro. Sus habitantes, cuyo índice de alfabetismo es de 95%, tienen una expectativa de vida de 79 años.
La ciudad más grande del país es Jerusalén con cerca de 700,000 habitantes. Tel Aviv la sigue con 365,000, (aunque contando con sus alrededores pasa del millón), y Haifa es tercera con 280,000.
El 80% de los israelíes profesan el judaísmo, el 15% es musulmán, 2% son cristianos, y el restante 3% pertenece a diversas religiones. El producto nacional bruto estimado para el año 2004 fue de 129,000 millones de dólares, y el promedio de ingresos per cápita fue $20,800 dólares.
Hay en el país 2.8 millones de líneas telefónicas, 2.5 millones de teléfonos celulares, 1.7 millones de televisores, y 2 millones de usuarios del Internet.


Carta de un lector que prefiere ver el vaso medio vacío y no medio lleno

Con frecuencia recibo cartas de lectores comentando los artículos que escribo en Mi Enfoque, las que, por lo general, aún cuando discrepan de mis opiniones, están escritas en un tono cordial y amigable.
Cito abajo una carta, de un tono algo distinto, cuyo autor me exige que visite las cárceles de Israel para conocer la cantidad de criminales y mafiosos que están allí recluidos, lo cual, según él, me dará una perspectiva distinta del "genio judío".

A continuación va la carta del lector:

Sr. Mandel:
Debo reconocer que mucha razón tenían mi padre cuando me enseñó un inteligente y antiguo proverbio en yiddish: "Es más positivo perder una discusión con un hombre inteligente que vencer en una polémica a una persona tonta".
Señor mío, no voy a perder mi tiempo con las paparruchadas que usted escribe sobre Saramago, los muertos por el terrorismo, y la "amnesia" por los asesinatos de Tzahal (3,000 personas, de las cuales 600 son niños), o qué genios somos los judíos. Visite usted las cárceles de Israel, conozca la cantidad de criminales, mafiosos, violadores de niños y va a tener otra visión del "genio judío".
Atentamente
Firmado: Un judío modesto y simple

Mi respuesta:

Estimado judío modesto y simple:
Debo confesar que mi primera intención al leer su carta fue seguir el sabio consejo de su padre y no entrar en una polémica con usted. Luego recapacité y decidí que si usted, a pesar de mencionar que "no quiere perder el tiempo con las paparruchadas que yo escribo", se tomó el tiempo y la molestia de escribirme, merece la consideraci¬ón de una contestación.
Por interesante coincidencia leí su carta poco rato después de leer en el diario que un judío había recibido el Premio Nobel de Economía, y no stam un judío cualquiera, sino un judío israelí, y no stam un judío israelí, sino ¡un judío israelí religioso!
Espero que la noticia de un nuevo premio a un genio judío no le haya aumentado el mal humor. Jas ve jalila, eso le podría afectar la salud.
Sin necesidad de visitar cárceles le puedo decir que la información que usted me da sobre la existencia de criminales judíos ya era conocida por mí. También he podido notar que Israel, al igual que todos los otros países del mundo, tiene una fuerza policial, un poder judicial, y más de una cárcel, todo lo cual es evidencia de que tenemos aquí gente que lamentablemente no cumple con la ley. Se ha cumplido la profecía que se atribuye a Jaim Najman Bialik, nuestro poeta nacional: "Israel será un país normal cuando haya el primer ladrón judío".
Somos seres humanos, no ángeles del cielo. Tenemos entre nosotros genios e idiotas, santos y criminales, gente buena y gente mala, buenos escritores y otros, como yo, que escriben paparruchadas. Al igual que todos los otros pueblos de la Tierra tenemos de que enorgullecernos pero también de que avergonzarnos.
La diferencia entre nosotros, es que yo considero que tenemos más motivos de orgullo que de vergüenza, y usted opina lo contrario. Yo veo a Israel como un vaso medio lleno. Usted lo ve como un vaso medio vacío.
Parafraseando la frase que se atribuye a Voltaire, podemos no estar de acuerdo el uno con el otro, pero deberíamos respetar mutuamente el derecho a nuestras opiniones. Debemos, usted y yo, evitar sina jinam, el odio gratuito que causó la caída del Segundo Templo.
Le saluda atentamente
David Mandel

 

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