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Mi Enfoque # 113 22 de octubre, 2005

Mi Enfoque # 113   22 de octubre, 2005

• Los invernaderos de Gaza
• La principal causa de la muerte de soldados en el ejército israelí
 ¡Oy gevalt! ¡Nos están copiando la cerca!
• Origen de las palabras semita y antisemita
• La carta que inspiró al pueblo judío durante 2,500 años


Los invernaderos de Gaza

Los israelíes que vivían en Gush Kativ, en Gaza, exportaban por millones de dólares flores y frutas a Europa, cultivadas en cientos de modernos invernaderos, utilizando la más avanzada tecnología para controlar la temperatura y la humedad. Estos invernaderos, según Vargas Llosa lo reconoce, tal vez a regañadientes, en su reciente serie de artículos anti-israelíes, fueron construidos en "un desierto pedregoso y ardiente, lleno de serpientes y alimañas" que "los colonos trabajaron con diligencia y heroísmo, en condiciones muy difíciles, llevando agua a desiertos estériles e introduciendo técnicas gracias a las cuales aquellos paramos donde se establecieron las colonias se convirtieron en comunidades modernas y prósperas". Allí se daba trabajo a más de 12,000 palestinos. Posteriormente, los constantes incidentes de terror de la Intifada causaron que los palestinos fueran reemplazados por tailandeses, africanos, y filipinos.
Cuando Israel decidió retirar a todos los judíos de Gaza hubo que considerar el problema de los invernaderos. ¿Qué hacer con ellos? Imposible mudarlos. ¿Destruirlos? ¿Abandonarlos?
Un grupo de generosos judíos de los Estados Unidos propuso comprarlos y donarlos a la Autoridad Palestina, para ayudar a solucionar el problema del desempleo, que en esa zona alcanza la cifra de 40%. Uno de los donantes fue el ex-presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn que dio $500,000 dólares de su propio dinero. Se colectó un total de 14 millones de dólares y se realizó la operación. Los dirigentes palestinos anunciaron que los invernaderos serían la base de la futura economía de Gaza. El primer ministro palestino Ahmed Qurei visitó Neveh Dekalim y declaró "Estos invernaderos son para el pueblo palestinos. No queremos que nadie toque o dañe algo que es útil para nuestro pueblo".
¡Qué solución ideal! Los palestinos recibieron los invernaderos, los israelíes recuperaron buena parte de su inversión, y el grupo de judíos altruistas donantes tuvo la satisfacción de saber que había contribuido a que los palestinos, al apreciar ese gesto de buena voluntad judía, tal vez disminuyesen sus deseos de asesinar judíos.
Este final feliz no duró mucho.
Una muchedumbre de vándalos y saqueadores, sin ser impedidos ni molestados por los policías palestinos, invadió los pueblos evacuados, destruyó las sinagogas y las incendió, y luego dedicó sus mejores esfuerzos a demoler los invernaderos, romper los vidrios, robar los equipos computarizados, los elementos electrónicos, y las tuberías de agua. En un par de horas no quedó nada en pié de los invernaderos, cuya construcción había tomado años.
Europa tendrá que buscar donde comprar sus flores y frutas. Lo más probable es que estas vendrán de los nuevos invernaderos que pronto construirán en Israel los judíos evacuados de Gaza.


La principal causa de la muerte de soldados en el ejército israelí

En épocas normales, si tal término se puede aplicar a Israel, o, mejor dicho, en años cuando Israel no está envuelta en una guerra amplia y generalizada como la de los Seis Días en 1967 ó la Guerra de Yom Kipur en 1973, la principal causa de la muerte de soldados en el ejército israelí no son las operaciones militares, los accidentes durante entrenamiento, o los accidentes de tráfico, sino el suicidio. Esto ha ocasionado que el jefe del Departamento de Personal de las Fuerzas de Defensa de Israel, declare que es responsabilidad y deber del ejército hacer lo máximo para prevenir estas tragedias.
En el año 2004 dos soldados murieron durante entrenamiento, tres en operaciones militares, cinco en accidentes de tráfico en vehículos militares y 18 en accidentes de tráfico civiles. En ese mismo año 28 soldados se suicidaron.
En el año 2005, al que todavía le faltan dos meses para terminar, se han suicidado ya 30 soldados. El número más bajo de suicidas en los últimos 25 años fue 15 en 1986, y el mas alto 43 en 1995. Este número es muy similar al número de suicidas en otros países donde los jóvenes de 18 a 21 años no prestan servicio militar, y los motivos también son similares, (psico-patológicos, convencimiento de fracaso, problemas de amor, y de otras relaciones personales),
Aunque la mayor parte de los suicidas toman su trágica decisión por motivos personales no relacionados con el servicio militar, servir en el ejército agrava la predisposición de los suicidas potenciales, debido a las dificultades de la vida militar, el sentimiento real o imaginario de fracaso, y el fácil acceso a un arma.
Las estadísticas indican que los suicidios ocurren con mayor frecuencia al comienzo del servicio militar, lo cual hace pensar que la experiencia militar contribuye a anular el deseo de auto destrucción al fomentar un sentido de unidad e identificación con sus compañeros. Muchos de los suicidas se matan en domingos, posiblemente por el shock que sienten al regresar del fin de semana que pasaron en su casa y volver al campamento o cuartel.
Una forma efectiva de prevenir suicidios sería identificar a suicidas potenciales, pero esto no es fácil,  ya que los suicidas, por lo general, nunca trataron de hacer contacto con psicólogos del ejército y tampoco civiles.
Dan Halutz, el general en jefe del ejército, ha dado urgente prioridad a la solución de este problema.


¡Oy gevalt! ¡Nos están copiando la cerca!

Durante los primeros años de la Intifada los terroristas ambulaban por Israel como Pedro por su casa, para encontrar el sitio más adecuado donde causar la mayor cantidad de muertos y heridos.
Los palestinos creyeron haber encontrado en los suicidas asesinos el arma ideal para causar terror y  desmoralización en el pueblo israelí. ¿Qué defensa hay contra un enemigo fanático que no teme la muerte, y, por el contrario, la utiliza como arma, la anhela y sueña con ella?
Israel intentó primero liquidar a los responsables de conseguir, persuadir y enviar a los suicidas a sus misiones de terror. Esta táctica no dio el resultado esperado ya que los líderes terroristas eran rápidamente reemplazados por otros fanáticos.
Basándose en el hecho que Good fences make good neighbors, (Con buenas cercas hay buenos vecinos), Israel decidió frustrar, o, por lo menos, dificultar la entrada de los suicidas asesinos a las zonas habitadas por israelíes, construyendo una cerca de seguridad. Esta cerca, que aún no está completamente terminada, ya ha demostrado gran efectividad al reducir notablemente el número de suicidas asesinos "exitosos".
Nuestros "antipatizantes" inmediatamente pusieron el grito en el cielo, acusando a Israel de usar el problema de seguridad como un mero pretexto, ya que "la verdadera razón de la cerca es apoderarse de territorios palestinos" para "cortar la continuidad territorial de Palestina". La lucha contra el terror y salvar vidas no justifica, para ellos, las molestias, indudables en muchos casos, que sufren los palestinos a causa de la cerca.
¡Y ahora vemos que otras naciones nos están copiando la cerca! España ha construido una cerca de 12 kilómetros de largo que rodea a su colonia de Melilla en Marruecos, para impedir el ingreso de africanos ansiosos de trabajar en Europa.
La Comunidad Europea, para evitar el ingreso de inmigrantes ilegales, ha obligado a Slovakia a construir en el pueblo de Szelmenc, en su frontera con Ucrania, una cerca de tres metros de alto que divide al pueblo entre los dos países. La cerca obliga a los que viven en el lado ucranio a viajar 650 kilómetros para conseguir una visa que les cuesta 30 euros (una fortuna para ellos) que les permitirá verse con el pariente que vive en la acera de enfrente.
El caso más similar al nuestro es el de los egipcios, quienes han sufrido varios ataques terroristas en la península del Sinai. Hoy, emulando a Israel, están construyendo una cerca de seguridad alrededor de la localidad turística de Sharm al Sheik, para prevenir la entrada de suicidas asesinos y autos bombas.
La BBC de Londres, y la emisora árabe Aljazira informan que la cerca de alambre tendrá 20 kilómetros de largo. Vehículos podrán entrar a la zona únicamente por cuatro puntos de control que estarán resguardados por policías equipados con detectores de explosivos.
Los beduinos de la zona se quejan de que la cerca les causará grandes molestias e incomodidades, pero las autoridades egipcias han contestado que la lucha contra el terror lo justifica.


Origen de las palabras semita y antisemita

Semita deriva de la versión griega del nombre hebreo Shem, uno de los tres hijos de Noé, antecesor, según la Biblia, de los hebreos, arameos, asirios, babilonios, fenicios, caldeos e ismaelitas, cuyos idiomas tienen mucho en común. La Biblia menciona que los canaanitas, aunque también hablaban un idioma similar, no descienden de Shem sino de Ham, otro de los hijos de Noé. Por otro lado la Biblia considera descendientes de Shem a los elamitas, un pueblo que hablaba un idioma completamente distinto.
La palabra semita es un adjetivo que se refiere a los pueblos que tradicionalmente han hablado idiomas semíticos. Estas lenguas son un sub-grupo de la familia de lenguajes afro-asiáticos que incluyen al hebreo, árabe, arameo, y amharic, el idioma oficial de Etiopía.

Antisemitismo existe desde el año 1879.
Me refiero, por supuesto, a la palabra en sí, y no al odio contra los judíos, cuya primera manifestación, hace unos 3,500 años, fue el faraón que acusó a los hebreos de ser una quinta columna potencial, (Éxodo 1:10), y decretó la muerte de todos los varones recién nacidos.
El inventor de la palabra antisemitismo fue el alemán Wilhelm Marr, (1818-1904), quien en sus panfletos reemplazó el prejuicio religioso con el racismo, y sustituyó las palabras "judío" y "judaísmo" por "semita" y "semitismo". En 1879 inventó la palabra antisemitismo al fundar la "Liga de antisemitas", primera asociación política basada en el odio a los judíos.

Las palabras semita y antisemita son usadas exclusivamente en referencia a los judíos, pero los árabes, que son los principales antisemitas en la actualidad, suelen rechazar ese cargo diciendo, ¿Cómo se nos puede acusar de antisemitas si nosotros mismos también lo somos?. Por ese motivo el adjetivo judeofobo, más preciso y mas descriptivo, está hoy reemplazando a la palabra antisemita. Aunque, parafraseando a Shakespeare*, podemos decir, "¿Qué hay en un nombre? Eso que llamamos estiércol, bajo cualquier otro nombre apestaría igual"

* "¿Qué hay en un nombre? Eso que llamamos rosa,  bajo cualquier otro nombre tendría el mismo dulce aroma" (Romeo y Julieta II, ii, 1-2)


La carta que inspiró al pueblo judío durante 2,500 años

Los babilonios expulsaron a los judíos de Israel en el año 587 antes de la era. Esa fue la primera expulsión de las numerosas que han sufrido durante los últimos 25 siglos. En uno u otro momento los han expulsado de casi todos los países donde habían encontrado refugio temporal. El Emperador Claudio los expulsó de Roma en el año 51. El Rey Felipe Augusto de Francia lo hizo en 1180 y, dos siglos después, en 1394,  el rey Carlos VI, expulsó a los que habían regresado. En 1288 los gobernantes de Nápoles expulsaron a los judíos del sur de Italia. El Rey Eduardo I expulsó a los judíos de Inglaterra en 1290. En los siglos 13 y 14 las ciudades alemanas, una tras otra, expulsaron a sus habitantes judíos. Los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, los expulsaron de España en 1492. El Rey Manuel I los expulsó de Portugal en 1497. En 1582 los judíos fueron expulsados de Holanda. Y así, sucesivamente, hasta llegar al siglo 20 cuando los nazis decidieron que expulsarlos no era la "mejor solución", y procedieron al exterminio de todos los judíos que encontraron en los países conquistados.
La historia relata que, después de cada expulsión, masacre o conversión forzosa en masa, los judíos volvieron a comenzar de la nada en el siguiente país, y con tesonera labor contribuyeron a la prosperidad general. Esto también ocurrió con los sobrevivientes de los campos de concentración de Europa y los refugiados de los países árabes, que llegaron a Israel durante la Guerra de la Independencia en 1948 y tuvieron que luchar contra seis ejércitos árabes invasores, "trabajando con una mano y sosteniendo el arma con la otra", tal como lo hicieron los judíos que regresaron del exilio de Babilonia en el siglo 5 antes de la era, (Nehemías, capítulo 4, versículos 11 y 12).
¿A que se debe ese notable poder de recuperación, esa peculiar capacidad de adaptación?
La respuesta está en una carta que el profeta Jeremías escribió a los exilados, (Jeremías, capítulo 29). La situación era desesperada. Israel acababa de ser conquistada y el Templo destruido. Los judíos sobrevivientes fueron llevados cautivos a Babilonia, donde les esperaba a ellos, y a las generaciones que los siguiesen, una vida en campos de refugiados, llena de odio, revanchismo y amarga añoranza. El profeta Jeremías, que había permanecido en Jerusalén, les aconsejó en su carta, "Construyan casas, y vivan en ellas. Planten jardines, y coman de su fruta. Cásense y tengan hijos e hijas, y denle esposas a sus hijos, y maridos a sus hijas, para que ellos tengan hijos e hijas, y que no disminuyan. Y laboren por la paz de la ciudad adonde los han llevado cautivos, y recen a Dios por ella, porque en su paz ustedes tendrán paz".
Los judíos han seguido ese consejo durante los últimos 2500 años. Los seiscientos mil judíos, que fueron expulsados de los países árabes durante la Guerra de Independencia, encontraron refugio en Israel, y, siguiendo el consejo de Jeremías, contribuyen hoy a la prosperidad de su país.
No así los palestinos, que hace casi seis décadas fueron recluidos por sus hermanos árabes en campos de refugiados en Gaza, Jordania y Líbano, donde permanecen hasta el día de hoy  consumiéndose en la frustración, la miseria y el odio.

 

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