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Mi Enfoque # 145 24 de junio, 2006

Mi Enfoque # 145  24 de junio, 2006

 Acción y reacción
• Yigal Amir quiere ser padre
• Las deudas de la Autoridad Palestina
 ¿Se puede vivir feliz y contento en Israel?
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Acción y reacción

Acción Los palestinos realizan desde 1987 hasta 1993 una serie de incidentes violentos contra Israel, a los que se dio el nombre de "Intifada".
Reacción Israel firma en 1993 el Acuerdo de Oslo, por el cual entrega el control de Gaza y Jericó a la OLP dirigida por Yasser Arafat.

Acción Durante los 30 meses siguientes palestinos terroristas matan más israelíes que en todos los 10 años precedentes.
Reacción Israel, de 1995 a 1997, transfiere otras seis ciudades palestinas al control del OLP.

Acción En julio del año 2000, en la conferencia de Camp David, Israel ofrece a Arafat el 95% de los territorios en disputa incluido partes de Jerusalén Oriental.
Reacción Arafat rechaza el ofrecimiento, y, dos meses después, en setiembre del 2000, inicia la Guerra de Terror, que causa la muerte de mil israelíes, número que supera el total de los 52 años precedentes.

Acción En agosto del año 2005, Israel retira unilateralmente a todos los judíos de Gaza, tanto a las fuerzas del ejército como a los civiles residentes. Ni un solo judío queda en Gaza. La Autoridad Palestina asume el control de la franja de Gaza.
Reacción Los palestinos, desde esa fecha hasta hoy, han disparado (y siguen disparando casi a diario) desde Gaza más de 500 cohetes Kassam a los pueblos israelíes cercanos a la frontera.
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Yigal Amir quiere ser padre

En Israel no hay pena de muerte (excepto por genocidio, como fue el caso del nazi Adolfo Eichmann). Los asesinos, aún aquellos que planean deliberadamente y con anticipación su crimen, rara vez reciben más de 30 años de cárcel.
Yigal Amir, el asesino del Primer Ministro Itzjak Rabin, fue condenado a cadena perpetua. La cumple en celda solitaria, observado por cámaras de video 24 horas al día. Le está prohibido mezclarse con los otros prisioneros. No puede recibir visitas conyugales. No puede hablar con nadie en privado.
La diferencia entre Amir y otros asesinos, es que Amir no se limitó a quitarle la vida a otro ser humano, sino que, con su acto, atentó contra la democracia e instituciones de la nación. Hasta hoy no ha manifestado arrepentimiento por su crimen, y continúa siendo el ídolo y la inspiración para elementos extremistas.
Hace algunos años, Larissa Trimboler, una mujer ultra ortodoxa, nacida en Rusia, residente en Jerusalén, doctora en Filosofía, divorciada y madre de 4 hijos, lo visitó en la cárcel. La pareja congenió y, a pesar de las circunstancias, y de la diferencia en edad, (Larissa es 6 años mayor que Amir), decidieron casarse.
Las autoridades penales le negaron el derecho a contraer matrimonio, pero Amir, en una ceremonia donde su padre lo representó, se casó con Larissa. Debido a que no le es permitido consumar el matrimonio, Amir pidió permiso para tener un hijo con Larissa por inseminación artificial. Las autoridades de la prisión aprobaron su pedido, pero dos ex­parlamentarios apelaron a la Corte Suprema para anular esa decisión.
La Corte Suprema, en votación unánime, rechazó la apelación, con lo cual tácitamente le da permiso a Amir para tener un hijo o hija con su esposa. Los jueces declararon que el derecho a tener descendencia está garantizado por la Ley Básica de Dignidad y Libertad Humana. Amir merece la pena perpetua que se le dio, y las restricciones que se le han impuesto en la prisión, pero eso no implica que se le nieguen los derechos humanos. Y eso incluye el derecho a ser padre.
¡Dios quiera que el futuro bebe no herede los genes de fanatismo, intolerancia, violencia y desdén por la democracia que caracterizan a su padre!
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Las deudas de la Autoridad Palestina

La Corporación de Electricidad de Israel (CEI) proporciona electricidad a Gaza, Judea y Samaria. Debido a la anarquía que reina en esas zonas, los consumidores palestinos no pagan sus facturas de electricidad a la Autoridad Palestina, y esta, a su vez, no paga a la CEI la deuda acumulada, que ya está por pasar los 50 millones de dólares.
La Autoridad Palestina tampoco le paga a Mekorot por el agua que recibe, a la Compañía Telefónica Bezek por los servicios de comunicación, a los hospitales por servicios médicos, y a numerosas proveedores privados. (Si algo similar sucediese en Israel de inmediato se descontinuaría el servicio).
Israel debería exigir el pago de la deuda, y si la Autoridad Palestina aduce no tener dinero para pagar, que se lo pida a Siria, Arabia Saudita, o Irán.
No sé que me asombra más: la ingratitud de los palestinos que reciben de Israel electricidad gratis, agua y otros servicios, o la ingenuidad de Israel al continuar proporcionando estos servicios a gente empecinada en destruir el estado.
Edmund Burke, famoso parlamentario británico del siglo 18, escribió una frase aplicable al párrafo anterior: They bite the hand that feeds them.
Paradójicamente, esta situación podría contribuir a la paz. Israel, con asesinatos selectivos y fuego de artillería, ha tratado de "convencer" a los palestinos a que cesen de disparar cohetes Kassam. Tal vez debe hora considerar otra táctica: descontinuar los servicios de electricidad si los palestinos siguen disparando cohetes a los pueblos israelíes. Una fórmula apropiada podría ser: cada cohete Kassam que los palestinos disparen desde Gaza, equivale a 24 horas de corte del suministro de electricidad.
Expresado en términos matemáticos, donde K es Kassam, y HCE es horas de corte de electricidad:
1 K = 24 HCE
Como es más que probable que los ultra izquierdistas y pro-palestinos de Israel y del extranjero pondrán el grito en el cielo protestando contra "el castigo colectivo" y condenando a "los inhumanos israelíes por dejar a los hospitales de Gaza sin electricidad", Israel previamente donaría generadores eléctricos a los centros médicos palestinos.
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¿Se puede vivir feliz y contento en Israel?

Parece que si. Por lo menos así lo declaran el 82% de los israelíes mayores de 20 años, según una encuesta reciente, realizada por la Oficina Central de Estadísticas,.
El 50% de los israelíes están satisfechos con su situación financiera. Un similar 50% creen que sus entradas mejorarán en los próximos años.
52% se sienten optimistas acerca de su futuro. 27% no creen que su vida cambiará, y 12% creen que en el futuro les irá peor que hoy.
83% están muy contentos en su trabajo, pero sólo el 50% están satisfechos con sus sueldos.
El 77% consideran que gozan de buena salud, lo cual contradice en algo al 36% que informan tener problemas de salud.
94% están satisfechos con las relaciones en la familia, y 70% ven por lo menos una vez por semana a los miembros de la familia que no viven con ellos.

 

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