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Mi Enfoque # 39 6 de marzo, 2004

Mi Enfoque # 39    6 de marzo, 2004

Si el crítico cinematográfico de la OLP hubiese comentado sobre “La Pasión de Cristo” de Mel Gibson.
El idioma arameo
La mona, aunque se vista de seda, mona se queda
Patriotismo es el último refugio del sinverguenza
Trumpeldor cayó abatido por balas árabes hace 84 años

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Si el crítico cinematográfico de la OLP hubiese comentado sobre “La Pasión de Cristo” de Mel Gibson.
(Los siguientes párrafos están basados en el artículo The Omission of the Christ por Aaron J. Shuster, que un amigo  tuvo la amabilidad de enviarme)
Mi Enfoque # 39    6 de marzo, 2004

“La Pasión de Cristo” de Mel Gibson está llena de errores históricos. ☺☺☺
por Abu Ahmed - Ramallah
La película de Mel Gibson muestra la verdadera cara de los judíos, descendientes de cerdos y monos, pueblo criminal que mató a Jesús hace dos mil años, que usurpó nuestras tierras, y que hoy quiere matar a nuestro heroico presidente. La presentación de Gibson, aunque meritoria, no es, por supuesto, original. Periódicos europeos acostumbran desde hace ya tiempo a usar titulares como “Israel quiere crucificar a Arafat”, y presentan caricaturas políticas donde se ve al criminal Sharon devorando inocentes niños palestinos al estilo de Herodes.
Aunque me parece acertada la forma como Gibson presenta a los judíos, tengo una importante crítica contra la película. ¡No refleja la verdad histórica!
¿Cómo puede Gibson mostrar muchedumbres judías si es un hecho incontrovertible que los judíos nunca vivieron en Palestina? Todo el mundo sabe, y en especial los izquierdistas europeos, que los judíos son invasores colonialistas que nunca vivieron en Palestina, y que invadieron en el año 1948 para expulsar a nuestro pueblo y robarnos nuestro país.
¡Hay otro error garrafal! ¡Nunca, pero nunca, hubo un Templo judío en Palestina! ¡Y esto lo afirma, en cada ocasión que se le presenta, ese gran historiador y arqueólogo que es nuestro Presidente Arafat! El Templo judío que se ve en la película nunca existió. Es una invención judía.
Gibson se ha equivocado de cabo a rabo. O tal vez no fué error sino un acto premeditado. El hecho es que no eran judíos los que vivían en Palestina en la época de Jesús sino árabes palestinos, y el Templo no era un Templo judío, sino la mezquita de El Aksa. Jesús fue palestino, su madre fue palestina, sus discípulos fueron palestinos, y la muchedumbre que Gibson muestra como responsable por la muerte de Jesús, y asumiendo dicha culpa por generaciones sin fin, no era judía sino palestina!
En conclusión, Mel Gibson, bajo el pretexto de culpar a los judíos de deicidio, confirma, en forma solapada y disimulada, la pretensión sionista de que Israel es el país ancestral de los judíos.
No es entonces para extrañarse que los judíos, confabulados con Gibson, hayan hecho tanto ruido con sus “protestas” contra la película, asegurando de esta forma el éxito popular y económico del film.

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El idioma arameo
Mi Enfoque # 39    6 de marzo, 2004

El idioma arameo, cuyo nombre se deriva de Aram, quinto hijo de Shem, y nieto de Noé, es al hebreo lo que el castellano es al portugués, es decir lenguas hermanas. Por ejemplo, agua es moyeh en arameo y mayim en hebreo.
Arameo es uno de los pocos idiomas en el mundo que se continúan hablando ininterrumpidamente desde hace más de tres mil años, cuando era el idioma de los sirios, asirios y babilonios.
En el reino de Judah, antes del exilio babilónico, los miembros del gobierno y las personas mejor educadas entendían y hablaban arameo. El resto de la población hablaba sólo hebreo. La Biblia, en el segundo libro de Reyes, capítulo 18, relata que cuando el general asirio, Rab-Shakeh, sitió con su ejército a la ciudad de Jerusalem, gritó en hebreo a los defensores que se rindan. La delegación enviada por el Rey Hezekiah rogó al general asirio que por favor les hable en arameo, para evitar que la gente que estaba en las murallas de la ciudad entienda sus amenazas. Rab-Shakeh hizo caso omiso de la petición y continuó gritando en hebreo.
En Babilonia, durante el exilio, los judíos adoptaron el idioma arameo, y lo trajeron con ellos cuando regresaron a Jerusalem en el siglo 5 AEC. El hebreo quedó reservado para la lectura de la Torah y los libros sagrados. Los tres libros de la Biblia pertenecientes al período post-exilio, Ezra, Nehemiah y Daniel, fueron escritos en su mayor parte en arameo.
En la época de Jesús, tal como aparece en la película de Gibson, el idioma diario en Judea era el arameo, y el hebreo seguía reservado sólo para la lectura de la Torah en las sinagogas. (Jesús leía y entendía hebreo tan bien como cualquier otro judío educado de la época. El evangelio de Lucas, 4:16-17, relata que Jesús, un sábado en la sinagoga, leyó del libro del profeta Isaías, y luego comentó lo que había leido).
El arameo predominó en el Medio Oriente hasta la conquista musulmana en el siglo 7, cuando fue desplazado por el idioma árabe.
Algunos pueblos cristianos en Siria, Líbano, Turquía, Irán e Irak aún hablan el arameo. También se escucha dicho idioma en las yeshivot y en las sinagogas, ya que buena parte de la Gemarah y el Zohar están escritos en arameo, al igual que dos de las principales plegarias judías, Kaddish y Kol Nidrei. “Last but not least”, la Ketuva, el contrato matrimonial, está escrita en arameo. Y, por si acaso, el Get, acuerdo de divorcio, también.
 
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La mona, aunque se vista de seda, mona se queda
Mi Enfoque # 39    6 de marzo, 2004

Los nuevos dirigentes árabes de Irak están discutiendo en estos días la nueva constitución democrática de su país liberado. Una de las cláusulas reconoce el derecho de personas nacidas en Irak, exiladas o expulsadas, de regresar al país con plenos derechos ciudadanos, con la excepción de ex-iraqueses de religión judía, a quienes se les niega ese derecho. Esto prueba que aún árabes recientemente liberados, por más democráticos que aspiren a ser, tienen una línea inmutable respecto a los judíos. En este caso la mona, aunque se vista de seda, mona se queda.
Lo irónico del caso es que los judíos llegaron a lo que es hoy Irak hace 2,500 años, (cuando Nabucodonosor destruyó Jerusalem y exiló a sus habitantes a Babilonia), mil años antes de que los árabes provenientes de lo que es hoy Saudi Arabia conquistasen la Mesopotamia. Irak fué durante centenares de años el vibrante centro cultural del pueblo judío, y en sus yeshivot y academias se escribió el Talmud.
Entre 1949 y 1952 casi la totalidad de la comunidad judía, que contaba con 130,000 personas, víctima de opresión y persecución, logró salir del país. La gran mayoría de ellos vino a Israel, donde fue absorbida con gran éxito. Hoy, muchos de los más importantes hombres de negocios, políticos, militares, y rabinos en Israel son de procedencia iraqués.
Es muy improbable, si es que la nueva constitución iraquesa se modifica para permitir que también los judíos puedan regresar a Iraq, que algún judío acepte ese noble y generoso gesto.
Otro ejemplo del axioma de la mona vestida de seda es la campaña pro-turismo de Saudi Arabia, en la cual se menciona específicamente que judíos no pueden recibir visas. No creo haber visto ningún editorial en periódicos europeos protestando contra esta discriminación. Imaginémonos por un momento que Israel decida que musulmanes no pueden recibir visas para entrar al país. No pasarían 24 horas, y las primeras páginas de todos los periódicos de Europa estarían ya llenas de artículos condenando (y en este caso hipotético, con toda razón) la política discriminatoria y racista de Israel. Y ni hablar de los comentarios en la televisión. Pero cuando un país árabe discrimina pública y abiertamente contra los judíos, (y este es un caso real, no hipotético), se le acepta, se le comprende, y ni siquiera se comenta. Curioso, ¿no?

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Patriotismo es el último refugio del sinverguenza
Mi Enfoque # 39    6 de marzo, 2004

La famosa frase que Samuel Johnson dijo en 1775 se aplica como un guante a Elhanan Tannenbaum, un hombre de negocios con el grado de coronel en la reserva del ejército israelí, que fué secuestrado por la organización terrorista Hizbullah en el mes de octubre del año 2000 cuando, en circunstancias no muy claras, se hallaba en Dubai.
Tannenbaum fué devuelto hace un mes por Hizbullah, junto con los restos de tres soldados asesinados. Israel, por su lado, entregó a Hizbullah mas de 400 prisioneros palestinos y libaneses. Cuando se le preguntó a Tannenbaum para que fué a Dubai, declaró que lo había hecho por motivos patrióticos, para tratar de  liberar a Ron Arad, el aviador israelí que se haya prisionero en manos árabes desde 1986, y cuyo paradero se desconoce.
Ya de regreso en Israel, Tannenbaum fué interrogado para determinar las verdaderas razones de su viaje a Dubai y los secretos militares que pudiese haber transmitido a Hizbullah. Al mismo tiempo, los periódicos publicaron quien verdaderamente era Tannenbaum, prototipo del sinverguenza, mujeriego, jugador, estafador, falsificador, y padre de hijos ilegítimos. Su viaje a Dubai, lejos de ser causado por motivos patrióticos y altruistas, tuvo como objeto realizar un negocio de drogas por un monto de medio millón de dólares.
El escándalo se complicó cuando se descubrió que el ex-suegro de Tannenbaum hace treinta años había sido administrador de la hacienda de Ariel Sharon. La oposición culpó a Sharon de haber realizado el intercambio por motivos de amistad, y no por motivos de interés nacional, lo cual Sharon negó rotundamente.
Tannenbaum había viajado a Dubai con un amigo, un árabe israelí hoy fugado, a quien la policía israelí acusa de ser agente de Hizbullah. Cuando sus interrogadores le preguntaron a Tannenbaum si él también trabajaba para Hizbullah, contestó indignado defendiendo su honor: “¡No soy traidor! ¡Soy un simple narco-traficante!”

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Trumpeldor cayó abatido por balas árabes hace 84 años
Mi Enfoque # 39    6 de marzo, 2004

Hace unos días, el 1 de marzo, fué el 84 aniversario de la muerte de Joseph Trumpeldor, quien cayó con siete de sus compañeros defendiendo el asentamiento de Tel Hai.
Trumpeldor nació el 1 de diciembre de 1880 en Rusia. En 1902 entró al ejército ruso como soldado raso, y luchó en la guerra ruso-japonesa de 1904. Durante la defensa de Puerto Arturo una metralla le destrozo el brazo izquierdo que tuvo que ser amputado. Cuando se recuperó de la herida escribió a su comandante, “Me queda una sola mano, que es la derecha. Permítame armarme con una espada o un revolver”. Lo nombraron oficial y regresó a la lucha, donde su heroísmo fue premiado por cuatro de las más altas condecoraciones por valentía, el único judío así honrado por el régimen zarista. Fue tomado prisionero cuando Puerto Arturo se rindió, y estuvo un año prisionero en una prisión japonesa.
En 1912 se radicó en Eretz Israel, donde vivió por un tiempo en el kibutz de Degania. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial los turcos lo expulsaron a Alejandría donde conoció a Zeev Jabotinsky, quien recientemente había propuesto la formación de una Legión Judía para luchar al lado de los aliados por Eretz Israel. Trumpeldor hizo entusiastamente suya la propuesta y organizó el Cuerpo Zion de Muleros que luchó en Gallipoli al lado de los ingleses contra los turcos. Trumpeldor fué nuevamente herido en la batalla.
Al final de la guerra regresó a Rusia donde fundó la organización sionista He Halutz que preparaba jóvenes para emigrar a Israel. Luego regresó a Eretz Israel.
En esa época no estaba claramente definida la frontera entre el Mandato francés de Siria (que incluía a lo que hoy es el Líbano) y el Mandato inglés de Eretz Israel. Tres pequeños asentamientos judíos, Metulla, Tel Hai y Ayelet Hashachar, se hallaban en la región disputada, de la cual las tropas francesas e inglesas se retiraron hasta que el asunto fuese resuelto.
Los árabes decidieron aprovechar la situación y atacaron a los asentamientos. El 31 de diciembre de 1919 Metulla fue destruida casi por completo, y Kfar Giladi y Tel Hai fueron atacados. Los colonos judíos decidieron retirarse. Trumpeldor, consciente de la importancia de retener esa región como parte de Eretz Israel, organizó un grupo de 35 voluntarios, hombres y mujeres, y fué a Tel Hai para defenderlo contra los árabes.
En la mañana del 1 de marzo de 1920 una banda de varios cientos de árabes atacó Tel Hai, pero fueron rechazados. Los atacantes regresaron con refuerzos, pero nuevamente los defensores lograron rechazarlos en una lucha durante la cual Trumpeldor fue herido. En el tercer ataque el número de los árabes era más de dos mil. Trumpeldor fue nuevamente herido, esta vez mortalmente. Sus últimas palabras fueron, “No importa, es bueno morir por nuestra patria”.
En honor a Trumpeldor y a los siete compañeros, que cayeron con él defendiendo a Tel Hai, se fundó la ciudad de Kiriat Shemona, (Ciudad de los Ocho).
Jabotinsky, para perennizar su memoria, llamó a su organización Betar, (Brit Joseph Trumpeldor), nombre que también recuerda a la última fortaleza de Bar Cojba. El nombre de Tel Hai se adoptó como saludo entre los miembros del Betar.
Eventualmente, del Betar, cuyo jefe, después de la muerte de Jabotinsky, fué Menahem Begin, nació la organización clandestina Etzel que luchó contra los ingleses. Del Etzel, cuando se declaró la independencia, nació el partido político Herut. Herut se volvió Gahal, y Gahal se volvió Likud, partido hoy gobernante en Israel.
Trumpeldor no murió en vano.

 

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